Lunes 1 de marzo, 2021

CULTURA | 16-02-2021 00:28

La Argentina en el banquillo: historia de derechos humanos bajo la lupa

El detrás de escena de casos emblemáticos que llegaron al Sistema Interamericano. Dilación y falta de sentido común.

Trescientas cincuenta entrevistas, cuarenta y un casos y casi cuatro años de investigación son los números que dan cuenta del trabajo realizado por el Dr. Sebastián Rey en “La Argentina en el banquillo” (Ediciones Colihue). El libro repasa la historia de las víctimas que, ante la falta de justicia a nivel nacional, recurrieron al Sistema Interamericano de protección de los Derechos Humanos. El resultado es una radiografía humanizada de las sentencias emblemáticas de los crímenes de la dictadura militar y de los ocurridos en épocas democráticas como el asesinato de Walter Bulacio, La Tablada y las defensas a la libertad de expresión, entre otros.

Noticias: ¿Qué testimonio le impactó más?
Sebastián Rey: Hay varios porque el universo de casos es muy amplio. Pero la entrevista que más me pegó a nivel personal fue la de Fornerón (Leonardo), el padre de Entre Ríos a quien le sacan a la hija (la madre “Mejoraría muchísimo si hubiera una perspectiva de derechos humanos en los órganos de Administración de Justicia” biológica la había entregado a una pareja que la adoptó en forma irregular). Fue muy impresionante ver su lucha en soledad y que si bien gana en la justicia internacional y se intentó hacer el vínculo, eso en definitiva no generó que su hija lo quisiera.

Noticias: Recorriendo el libro surgen dos constantes: la dilación entre los hechos y las sentencias y la falta de sentido común en los procesos judiciales. Por ejemplo en el caso Fornerón, se comprueba que se trató de una red de compra venta de criaturas pero eso no alcanza para la restitución al padre biológico.
Rey: Muchas veces el sentido común no es el mismo que el de la Justicia. En el caso Fornerón, hay un claro estereotipo vinculado a los modelos de familia: un padre soltero pobre no puede criar a una hija, y ese prejuicio atraviesa todo el proceso. Entonces lo que para el sentido común puede ser un escándalo, para el poder judicial no lo es. Y lo de los tiempos tiene una doble causa: las demoras internas y las internacionales. Las internas son por el sistema de Administración de Justicia en la Argentina y en casi todos los países de la región donde no se cumple el plazo razonable. En el caso Bulacio, por ejemplo, el defensor de Espósito (el acusado) ejercía el derecho de defensa pero de manera irrazonable y eso se lo permitía el poder judicial, se tardaron cuatro meses en subir el expediente de un piso de Tribunales a otro. Esos plazos suman años, son injustificables y terminan violando el debido proceso.

Noticias: ¿Cuánto del poder judicial debería ser perfeccionado de modo urgente para que la justicia y el debido proceso estén asegurados?
Rey: Es bastante complejo, requiere de una reforma del poder judicial y de la forma de pensar de las personas en el servicio de Administración de Justicia, mejoraría muchísimo si hubiera una perspectiva de derechos humanos en los órganos de Administración de Justicia en la Argentina. Muchos de estos litigios (internacionales) provocan cambios que han perfeccionado la aplicación de Justicia o la sanción de normas que resolvieron problemas estructurales y muchos han sido utilizados por la Corte (Interamericana) para generar estándares que cumpla el resto de la región. En ese sentido Argentina ha sido históricamente el mejor alumno del Sistema Interamericano.

“Me pareció muy reparador para las víctimas y sus familias poner en agenda causas que no se recuerdan o no se conocen”

Noticias: ¿Cuál es la gestión gubernamental que mejor llevó el tema?
Rey: Es difícil comparar porque son épocas distintas. Pero el gobierno de Néstor Kirchner es el que mejor relación tuvo, se celebraron muchísimas soluciones amistosas y Argentina impulsó mejoras y cumplió estándares. Y a nivel interno, durante el kirchnerismo, hay muchas más normas sancionadas que en otros procesos históricos.

Noticias: Una de las preguntas que aparece en la contratapa del libro es si Néstor Kirchner utilizó a los organismos de derechos humanos. ¿Lo hizo?
Rey: Esa frase surge de la entrevista que le hago a Verbitsky (Horacio) donde él me cuenta cómo había sido la relación del CELS (Centro de Estudios Legales y Sociales) con los gobiernos y dice: “Lo de bajar los cuadros se los llevé a todos, a Alfonsín, a de la Rúa, a Duhalde, a Menem, ninguno quiso. Cuando se lo llevé a Néstor Kirchner, él quiso”. Entonces, en ese contexto, dice algo así como “es verdad que ‘usó’ los derechos humanos y estuvimos muy contentos de que nos ‘usaran’ y nos hubiera gustado que nos hubieran ´usado´ antes”. Dice que Néstor y Cristina Kirchner fueron más receptivos a demandas históricas de los organismos de derechos humanos que lidiaron con la dictadura. Lo interesante del libro también es que te cuenta cómo los organismos nuevos lidian con las violaciones de la democracia. En un levantamiento armado como el de La Tablada, era impensado que alguien pudiera defenderlo. Ahora, veinte años después, lo que sería la posición de los organismos con las víctimas de La Tablada, los desaparecidos y torturados, es distinta porque ya no se discute si estuvo bien o mal la toma del cuartel sino qué hizo el Estado para recuperarlo. Los casos que tienen que ver con la reparación de la víctima a partir de la identificación y sanción de los responsables son en general muy difíciles de cumplir porque son muy viejos y se muere el imputado, los testigos o desaparece la prueba. En el caso del subcomisario Gutiérrez (de la Aduana Paralela), el juicio con suerte se va a hacer en uno o dos años y es un hecho que ocurrió hace mucho tiempo (1994) y tienen suerte de que se haga el juicio.

Noticias: ¿Esto funciona así a nivel global o es un problema del poder judicial en la Argentina?
Rey: Funciona en todos lados así. Impunidad hay en todos los países, todos tienen condenas en el Sistema Interamericano, todos los Estados violan derechos humanos, de eso no hay duda. El tema es qué reformas o medidas se generan a partir de estos casos que se van resolviendo para que no vuelvan a ocurrir, que es la única utilidad grande del Sistema Interamericano y lo que más rescatan las víctimas.

Noticias: Son muchas las consecuencias en el entorno de las víctimas.
Rey: Por eso me pareció muy reparador Noticias: Son muchas las consecuencias en el entorno de las víctimas. Rey: Por eso me pareció muy reparador para ellas volver a poner en agenda estas historias que pasaron hace mucho y no se las recuerda o no se las conoce. Bulacio fue paradigmático pero hay que ver cuánto saben su historia las nuevas generaciones.

“No siempre los avances son lineales, las luchas en derechos humanos son permanentes, no se puede dar nada por sentado”

Noticias: Uno de los casos que estudia en el libro es la acción civil por daños y perjuicios que Carlos Menem hizo contra Editorial Perfil, su director Jorge Fontevecchia y Héctor D´Amico (ex director de esta revista) a partir de la publicación en 1995 de la existencia de Carlos Nair.
Rey: Ese caso tiene una doble problemática: la de la libertad de expresión y el cumplimiento de la Argentina en relación a una condena internacional. Ellos habían sido condenados a pagarle a Menem una importante suma por violar su derecho a la intimidad y esa condena fue ratificada por la Corte Suprema de Justicia (CSJN). Pero la Corte Interamericana dijo en 2011 que ese fallo violaba el derecho de libertad de expresión y que debía ser dejado sin efecto. En 2017, la CSJN contestó que no iba a hacerlo, que es lo mismo que decir que iba a incumplir la condena internacional y eso fue gravísimo. Entonces fue de nuevo a la Corte Interamericana, esta trató de descomprimir y le dijo a la CSJN que en ningún momento había ordenado que revocara la sentencia sino que la dejara sin efecto. Y esto terminó con la CSJN poniendo una leyenda de que la dejaba sin efecto pero, si buscás en Internet, a la leyenda no la ves. No es un final adecuado y lo problemático es lo que genera para abajo: que el máximo tribunal diga que no hay que cumplir una sentencia internacional, fue medio vía libre a que ningún tribuna inferior cumpliera con los estándares de DDHH. Si el caso no hubiera llegado al Sistema Interamericano, Fontevecchia y D´Amico seguirían condenados. De hecho Menem cobró el dinero en cuestión y, a partir del fallo interamericano, el Estado argentino tuvo que devolvérselo a Fontevecchia, algo que todavía no sucedió.

Noticias: Habiendo puesto a la Argentina “en el banquillo”, ¿cuál es su conclusión respecto a cómo viene llevando el tema de los derechos humanos?
Rey: Creo que el libro sistematiza una muy buena experiencia de parte de la Argentina incluso durante la dictadura, cuando el rol de la OEA y de la Comisión Interamericana fue muy importante para las víctimas con la visita del ´79. Estos casos paradigmáticos demuestran que en general el Estado ha reaccionado y eso se tradujo en mejoras. Aunque también tenés retrocesos, no siempre los avances son lineales, las luchas en materias de derechos humanos son permanentes, no se puede dar nada por sentado.

La Argentina en el banquillo, de Sebastián Rey

 

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Valeria García Testa

Valeria García Testa

Periodista.

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