El 17 de agosto de 2005, un adolescente de 18 años salió a la cancha con la camiseta de la Selección Argentina por primera vez. Lionel Messi ingresó en el segundo tiempo del amistoso ante Hungría en Budapest, jugó apenas 40 segundos antes de que lo expulsaran por un codazo y sin embargo ese momento marcó el inicio de una historia que todavía no tiene final. En pleno Mundial 2026, un tuit con una comparación de edades volvió a poner en perspectiva lo que significa esa trayectoria.
"Cuando Messi debutó en la Selección Argentina", arrancaba la publicación, y lo que seguía era una lista que habla por sí sola. Paredes tenía 11 años. De Paul tenía 11 años. Lo Celso tenía 9 años. Senesi tenía 8 años. Julián Álvarez tenía 5 años. Cuti Romero tenía 7 años. Almada tenía 4 años. Nico Paz tenía 1 año. Barco tenía 1 año. El remate era simple y contundente: "Eso es Messi."

La publicación se viralizó de inmediato porque condensa algo que los años de cobertura futbolística a veces diluyen: la duración extraordinaria de una carrera que comenzó cuando sus actuales compañeros eran bebés o chicos de primaria. Los que en 2005 gateaban o miraban dibujitos hoy corren a su lado, reciben sus pases y comparten el vestuario con él en uno de los torneos más importantes del planeta. Varios de los jugadores de esta Scaloneta crecieron mirándolo por televisión antes de saber que algún día serían sus compañeros. Las dos ilustraciones que acompañan esta nota lo grafican mejor que cualquier relato: en la primera, un Messi joven le da la mano a cada uno de ellos siendo chicos; en la segunda, todos ya adultos y con la camiseta albiceleste, caminan juntos mientras él sigue al frente, como siempre.
Casi 21 años después de aquel debut con expulsión incluida, Messi sigue siendo el mismo nombre al frente del ataque argentino, ahora liderando la defensa del título mundial. Los números solos alcanzan para recordarle al mundo por qué el capitán de la Selección es un caso que el fútbol no había visto antes y probablemente no vuelva a ver.














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