La secuencia se repite en cada estadio, en los centros de entrenamiento y hasta en los pasillos reservados para las delegaciones. Allí donde durante décadas reinó el periodista deportivo tradicional, hoy conviven cámaras de televisión, micrófonos de radio y teléfonos celulares que transmiten en vivo para millones de seguidores.
El Mundial 2026 terminó de consolidar un fenómeno que venía creciendo desde hace años. Los influencers deportivos argentinos se transformaron en protagonistas de la cobertura, con niveles de acceso, alcance e influencia que hace apenas una década parecían impensados.
Carisma On Line. Entre todos ellos, Davoo Xeneize aparece como el caso más emblemático. Con una comunidad que supera ampliamente los diez millones de seguidores en distintas plataformas, el creador marplatense pasó de comentar partidos desde su habitación a convertirse en una de las voces más escuchadas del fútbol argentino. Su cobertura mundialista combina análisis, opinión y reacción en tiempo real. Su estilo está lejos de la solemnidad periodística tradicional, pero conserva una característica que explica buena parte de su éxito: la autenticidad. En un ecosistema donde abundan los discursos calculados, Davoo construyó una relación de confianza con una audiencia que lo sigue casi como si fuera un amigo comentando fútbol. Su influencia es tan grande que numerosos futbolistas siguen sus contenidos, conocen perfectamente sus opiniones y hasta se muestran con él en un nivel de confianza similar al de un familiar.
El Mundial también encuentra en Jero Freixas a una de sus figuras más reconocibles. Dueño de una comunidad que supera los veinte millones de seguidores sumando todas sus redes sociales, Freixas convirtió el humor futbolero en un lenguaje universal. Sus videos sobre la pasión argentina por la Selección lo llevaron a conquistar públicos de toda Latinoamérica e incluso de Europa. En esta Copa del Mundo alcanzó uno de los momentos más singulares de su carrera cuando fue el encargado de entregarle a Lionel Messi el premio al mejor jugador del partido después de la histórica actuación del capitán argentino con tres goles frente a Argelia. La imagen sintetizó como pocas el cambio de época, un creador digital ocupando un lugar que tradicionalmente pertenecía a glorias del fútbol, dirigentes o empresarios. Su cobertura mantiene el humor como eje principal, aunque detrás de las bromas existe una enorme capacidad para generar cercanía con jugadores y aficionados.
Más cercano a la emoción que a la información dura aparece Fede Racchi. Elegido por FIFA y TikTok como uno de los treinta creadores oficiales del Mundial y uno de los apenas dos argentinos seleccionados para ese programa internacional, Racchi representa una narrativa distinta. Sus contenidos privilegian las historias humanas, la nostalgia y las emociones que rodean al fútbol. Él mismo ha explicado que busca transmitir cómo vive personalmente cada experiencia mundialista. Gracias a esa mirada fue incorporado a la estrategia oficial con la que FIFA intenta acercarse a las nuevas generaciones. El acceso privilegiado a entrenamientos, conferencias y zonas exclusivas confirma que los organismos del fútbol ya consideran a estos creadores como actores centrales del ecosistema mediático.
Posicionamiento viral. La otra cara del fenómeno es Valen Scarsini, conocido como El Scarso. Su nombre quedó asociado a una de las historias más sorprendentes de la Copa. Todo comenzó cuando decidió encontrar al jugador menos conocido del Mundial y convertirlo en protagonista. El elegido fue el neozelandés Tim Payne, que contaba con apenas un poco más de cuatro mil de seguidores en Instagram. La campaña se volvió viral de manera extraordinaria y en cuestión de días Payne pasó a reunir 5.9 millones de seguidores en todo el mundo. El fenómeno trascendió fronteras, fue recogido por medios internacionales y terminó con un encuentro cara a cara entre ambos en Estados Unidos. Cuando finalmente se conocieron, Payne le agradeció personalmente por haber transformado su vida digital y admitió que todavía intentaba comprender lo que había ocurrido. El episodio convirtió a Scarsini en uno de los creadores más comentados del torneo y demostró el enorme poder de movilización que pueden alcanzar las comunidades digitales.
Televisión abierta. En una línea diferente se mueve Gregorio Rossello, más conocido como Grego. Integrante de la cobertura especial de Telefe para el Mundial, combina humor, espontaneidad y capacidad para generar momentos virales. Su presencia responde a una tendencia clara, los medios tradicionales ya no incorporan influencers como simples invitados, sino como piezas fundamentales de sus equipos de cobertura. Telefe apostó precisamente por esa mezcla de periodistas, figuras televisivas y creadores digitales para conectar con audiencias más jóvenes. Lo que en los 90 era Diego Korol y todo el quipo de "Videomatch" cubriendo eventos deportivos, hoy son los influencers, los cuales replican el contenido también en sus redes.
Algo similar ocurre con Lucila Villar, “La Tora”, otra de las incorporaciones de Telefe para la cobertura mundialista. Surgida del universo “Gran Hermano”, aporta una mirada menos técnica, espontánea y más cercana a la experiencia del hincha. Su presencia busca ampliar el alcance de las transmisiones hacia públicos que consumen fútbol desde una lógica más social y emocional. Al igual que Grego, forma parte de una generación de comunicadores que entiende el Mundial como espectáculo cultural. Las diferencias entre ellos son evidentes.
Sin embargo, todos comparten una característica común: la de hacerse un lugar que antes solo estaba reservado a los medios especializados. Acceden a jugadores, entrenadores y zonas exclusivas, son reconocidos por las propias estrellas del fútbol y participan activamente de la conversación mundialista.
El Mundial 2026 confirma que la manera de contar el fútbol cambió. Mientras las cámaras de televisión siguen registrando los 90 minutos y los relatores describen lo que sucede en el campo de juego, millones de espectadores buscan en sus teléfonos aquello que ocurre antes, después y alrededor del partido.














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