Viernes 25 de septiembre, 2020

ECONOMíA | 03-08-2020 17:27

Diez razones por las que es importante un acuerdo por la deuda

En medio de la profunda crisis por la pandemia, la salida del default no se traducirá en tantos beneficios en el corto plazo, pero peor sería que se profundice el conflicto con los bonistas.

Ningún desempleado conseguirá mañana trabajo. Ningún asalariado logrará recomponer el poder adquisitivo que viene perdiendo este año y en los anteriores. Ningún comerciante venderá más. Ninguna pyme resucitará de la pandemia. Aunque en pleno hundimiento de la economía puede pasar desapercibido, pero, de todos modos, que el Gobierno cierre un acuerdo razonable con los acreedores es importante. Aquí les presento diez razones:

1. Porque se reduce a casi la mitad la carga pesada deuda externa que dejó en herencia el gobierno de Mauricio Macri, que en sus primeros dos años y medio de gobierno la elevó de un nivel bajo en relación al PBI a uno tan insoportable que debió recurrir a un préstamo récord del FMI en un intento finalmente infructuoso por seguir pagándola. Pero atención, como la oferta del Gobierno prácticamente no incluye quita de capital, la relación deuda/PBI se mantendrá más o menos igual. Lo que bajarán son las necesidades financieras, o sea los vencimientos de capital e intereses, en particular en los próximos años.

2. Porque en la medida en que el pasivo sea menor, la Argentina tendrá más recursos disponibles para alentar la recuperación de una crisis económica fenomenal, con una caída anual del PBI nunca vista desde 1897.

3. Porque una vez que pase la pandemia, algo aún muy incierto, el sector privado podrá acceder a financiamiento internacional para eventuales inversiones, mientras que las multinacionales estarán más interesadas en proyectos de esa índole.

4. Porque en el mediano plazo la Nación y las provincias volverán a poder tomar deuda en el mercado global y esperemos que esta vez lo hagan en forma medida y para financiar gastos de infraestructura que aseguren el repago de un pasivo que está nonimado en divisas. Además, en el corto plazo el Estado podrá seguir financiándose en la plaza local. 

5. Porque un acuerdo puede tranquilizar las cotizaciones paralelas del dólar y reducir la demanda de divisas, con lo que a mediano plazo podrían eliminarse algunas restricciones del cepo cambiario. Con un default definitivo, la especulación contra el peso crecería, con su consiguiente impacto negativo en la economía. De todos modos, no solo la negociación de la deuda influye en el tipo de cambio: también otros factores como la emisión monetaria récord para financiar gastos en la pandemia.

6. Porque si se consolida el default de mayo pasado, comenzarían los juicios de bonistas en Nueva York y Londres y, a partir de ellos, los intentos por embargar activos argentinos, como fue la fragata Libertad en Ghana en 2012.

7. Porque con un default empeorarían las expectativas económicas y se tornaría aún más difícil la recuperación de la hundida actividad. Este escenario acarrearía más inestabilidad económica, social y hasta política.

8. Porque, según analistas, solo con un acuerdo la Argentina podrá pedir ayuda al FMI y al Banco Mundial, como lo están haciendo otros países ante una crisis global nunca vista en 90 años. 

9. Porque implica resolver uno de los problemas de la economía y permite concentrarse en los otros. Se trata de solamente un paso, pero se requieren mucho más para la reactivación y el crecimiento con desarrollo socioeconómico, tan esquivo en la historia del país. El ministro de Economía, Martín Guzmán, que por ahora parece más el ministro de la Deuda, podría abocarse a la estrategia de recuperación.

10. Porque los fondos de inversión internacionales deben aprender una vez más la lección de que apuestas irresponsables por países que se ponen de moda en los mercados financieros, como la Argentina de Carlos Menem o la de Macri o el Brasil de Lula, tienen un costo que deben ellos mismos asumir.

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Alejandro Rebossio

Alejandro Rebossio

Editor de Economía y columnista económico de Radio Perfil.

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