Lunes 16 de mayo, 2022

ECONOMíA | 23-07-2020 11:36

Qué empresarios deben sentarse en la mesa de Alberto Fernández

La trastienda detrás de la polémica entre el Presidente, Cristina Kirchner y Hebe de Bonafini por los actores del diálogo social.

Quizás nunca como esta vez quedaron tan expuestas las diferencias entre Alberto Fernández y Cristina Kirchner, aunque intenten disimularlas. Está servida la polémica sobre si debe crearse una mesa de diálogo social para acordar las políticas que recuperen la economía tras el derrumbe de la pandemia y sobre quiénes deben sentase a su alrededor.

El secretario de Asuntos Estratégicos, Gustavo Beliz, fue el que armó la foto del festejo del 9 de julio. Alrededor del Presidente sentó a los empresarios líderes de las cámaras que integran el Grupo de los 6 (G6): Daniel Pelegrina, de la Sociedad Rural, cuyo sitial en primera fila y al lado del jefe de Estado le provocó críticas en la interna de su entidad y en los sectores más radicalizados de la Mesa de Enlace; Miguel Acevedo, de la Unión Industrial (UIA); Iván Szczech, de la Cámara de la Construcción; Adelmo Gabbi, de la Bolsa; Javier Bolzico, de la Asociación de Bancos Argentinos (Adeba); y Eduardo Eurnekian, vicepresidente primero de la Cámara de Comercio, que fue en lugar del jefe de esa entidad, Jorge Di Fiori. Para evitar que la secretaria legal y técnica, Vilma Ibarra, volviera a criticar la ausencia de mujeres en estos convites, Beliz sumó a la prosecretaria segunda de la UIA, Carolina Castro. Y como pata sindical, al gremialista favorito de Fernández, Héctor Daer, uno de los dos secretarios generales de la CGT. Otros sindicalistas quedaron recelosos.

A los tres días, el periodista y economista Alfredo Zaiat escribió en Página/12 un artículo que la vicepresidenta elogiaría por Twitter. “Fernández convocó a los empresarios reunidos en el G6 para sumarlos a la construcción de una nueva normalidad económica, que deje atrás el capitalismo neoliberal hegemonizado por las finanzas globales. No es probable que quieran ser parte de esa tarea más allá del gesto de acompañarlo en el acto del Día de la Independencia”, opinó Zaiat. “Casi todos los integrantes del bloque de poder concentrado están cada vez más alejados del destino del mercado interno, operan en áreas monopólicas o con posiciones dominantes y están subordinados a la valorización financiera de sus excedentes, los cuales en gran parte son dolarizados y fugados. Una de las pocas excepciones en ese bloque de poder local al que todavía le resulta relevante el consumo interno y tiene su principal base productiva en el país es el grupo Arcor, de la familia Pagani”, continuó el periodista antes de apuntar en forma directa contra Techint y Clarín.

Al mediodía del domingo 12 de julio, antes de que por la tarde retuiteara un chiste sobre los ataques a silobolsas, Cristina Kirchner recomendó en la red social del pajarito el artículo que ese día había escrito Zaiat: “El mejor análisis que he leído en mucho tiempo. Sin subjetividades, sin anécdotas. En tiempos de pandemia, de lectura imprescindible para entender y no equivocarse”. La agenda mediática se quedó con la broma y obvió este comentario. 

Tuvo que meterse Hebe de Bonafini con su carta al Presidente para ratificar el malestar del ultrakirchnerismo con la convocatoria del 9 de julio. “Usted sentó en su mesa a todos los que explotan a nuestros trabajadores y trabajadoras, y a los que saquearon el país. Y lo más grave de todo: a los que secuestraron a muchos de nuestros hijos”, disparó la presidenta de la Asociación Madres de Plaza de Mayo, pese a que entre los invitados no figuraban los dueños de las muchas empresas acusadas de colaborar con la desaparición de sus empleados en la última dictadura. Fernández les respondió a todas las Madres: “Ustedes saben muy bien que en la mesa de este Presidente se sienta gente de empresas grandes, medianas y pequeñas, trabajadoras y trabajadores, movimientos sociales, estudiantes, jóvenes, nuestros científicos, todos y todas, porque esa es mi responsabilidad”.

Gabbi, que en general mantiene el perfil bajo, saltó a responder a Bonafini y de pasó opinó del Presidente: “Hay momentos de moderación en donde sin dudas él está ejerciendo la lapicera y otros momentos de no tanta moderación en donde la lapicera se la ejerce otro”. Apuntó así contra Cristina Kirchner.

Lo curioso es que semanas antes de la foto de la discordia Máximo Kirchner se había encontrado con grandes empresarios: Acevedo, que además es director de Aceitera General Deheza, competidora de Vicentin; Jorge Brito, dueño del Banco Macro, integrante de Adeba; Marcos Bulgheroni, CEO y accionista de Pan American Energy (PAE); Marcelo Mindlin, presidente y socio de Pampa Energía y propietario de la constructora Sacde, que le compró al primo de Mauricio Macri, Angelo Calcaterra; y Hugo Dragonetti, presidente de otra constructora, Panedile. De ese encuentro en la mansión de Brito en San Isidro no solo participó el presidente del bloque de diputados del Frente de Todos y líder de La Cámpora sino también el jefe de la Cámara baja, Sergio Massa, y el ministro del Interior, el también camporista Eduardo “Wado” De Pedro. 

En el entorno de la vicepresidenta, sin embargo, explican su malestar con la foto del 9 de julio: “El problema que tenemos muchos con esa imagen es que los que están ahí son los empresarios del siglo XX. ¿Qué futuro podés construir con Gabbi y Pelegrina? El peronismo siempre convocó a los sectores más dinámicos de la sociedad. Uno esperaría ver ahí sentados a (Stelleo) Passos Tolda (el brasileño que preside Mercado Libre Argentina desde que Marcos Galperín migró a Uruguay) y (Martín) Migoya (uno de los cuatro fundadores de Globant)”. Ambas empresas tecnológicas se han revalorizado en plena pandemia. “Sentálo si querés a Eurnekian, pero dame una idea de futuro. Y tratá de meter algún empresario que se haya opuesto a Macri. Además, ¿a quién representa el presidente de la Bolsa? Sentá al dueño de una pyme de San Martín y vas a encontrar más gente que se identifique con él que con cualquiera de los que estaban ahí”, agregan cerca de Cristina Kirchner.

Uno de los que criticó al gobierno de Macri desde la UIA fue José Urtubey, vocal de la entidad. “Me parece que todos tienen que estar en la mesa, las instituciones, las asociaciones, las economías populares. Esa fue una primera foto de algo en formación”, opina Urtubey, uno de los pocos grandes empresarios que defendió la intervención de Vicentin. 

Un alto funcionario kirchnerista moderado procura bajar los decibeles de la polémica entre el Presidente y su vice e intenta interpretar el texto de Página/12: “Todos los empresarios de la foto son ideológicamente macristas. Lo que Zaiat está diciendo es que el arco de aliados necesarios para Alberto y su gobierno es otro, si quiere ser exitoso”. En cambio, un colega suyo pero massista advierte: “Cristina tiene razón en pensar mal de esos tipos. Son malos, pero no hay otros. ¿Qué vas a llamar: a AEA (Asociación Empresaria Argentina), al Foro de Convergencia? No, es mejor el G6. Y la verdad es que el tuit de Cristina jode”. AEA, que congrega a grandes empresarios, y el Foro de Convergencia, que aglutina a decenas de cámaras, están más identificadas con lo que fue Macri. 

Uno de los hombres de negocios de la foto analiza el enojo K: “Una parte de la coalición de gobierno cree que al capital hay que combatirlo, pero eso no es peronismo. El peronismo siempre entendió la alianza capital-trabajo. Creo que Alberto cree en esa alianza. Ojalá resuelvan la interna sin ponernos a todos de rehén”. Otro ejecutivo de un banco nacional apunta: “No sé a quién Cristina hubiera querido invitar. Sin empresarios, no hay trabajo. ¿O quiere a los políticos manejando empresas?”. Está caliente el invierno de la pandemia.

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Alejandro Rebossio

Alejandro Rebossio

Editor de Economía y columnista económico de Radio Perfil.

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