Viernes 14 de agosto, 2020

ECONOMíA | 28-07-2020 09:31

Los Moyano vs. Mercado Libre: dos modelos de trabajo en choque

El detrás de escena de la discusión de Camioneros con Marcos Galperin y un debate sobre cómo crear empleo moderno y protegido en la economía actual.

Detrás de la pelea entre Marcos Galperín, empresario exitoso como pocos en la Argentina, y Hugo Moyano, sindicalista poderoso como ninguno en el país, hay mucho más que la batalla por el encuadramiento de la logística de Mercado Libre, la compañía más valiosa de estas tierras y con un modelo de negocios similar a las más grandes del mundo (ver infografía), en el Sindicato de Camioneros, temido por los hombres de negocios por sus bloqueos y anhelado por los trabajadores por su beneficioso convenio. Detrás subyace una rivalidad entre dos modelos no solo de relación laboral sino también de desarrollo económico y social, pero que debe analizarse sin las anteojeras bipolares de las antinomias modernidad versus pasado o precarización contra derechos.

En el Ministerio de Trabajo, que conduce Claudio Moroni, lo analizan así: “En los 90, (Carlos) Menem metió flexibilización laboral, contratos temporarios, pasantes y le dio al sindicalismo negocios como las AFJP. Uno de los sindicatos que más se adaptó al abaratamiento de costos fue el de Comercio, de (Armando) Cavalieri, y entonces muchas empresas de distintos sectores fueron al Ministerio de Trabajo para pasarse a su convenio, sin importar su rama de actividad. Con el kirchnerismo, el primer conflicto gremial por encuadramiento fue cuando Moyano les cruzó los camiones a los supermercados y dijo que todo lo que tenía rueditas era de él. Hizo lo de Cavalieri, pero con actos, más que patoteros, cavernícolas. Apoyó a (Mauricio) Macri, pero después se quedó sin poder de fuego, el Ministerio de Trabajo desapareció y su encargado, el (entonces) ministro de Producción, (Dante) Sica, aprobó en tiempo récord lo que lleva años: le adecuó la personería gremial a un sindicato (Unión de Trabajadores de Carga y Descarga) a medida de Mercado Libre. Moyano les cruzó los camiones y Mercado Libre dijo que no se iba a sentar a negociar. Se sentaron en nuestro ministerio, vinieron Pablo Moyano y (Juan Martín) De la Serna (CEO de Mercado Libre Argentina), primero se putearon y después hablaron de cómo sumar a Camioneros a la operación en el interior”.

En el Gobierno elogian a sindicalistas “aggiornados que están a favor de modernizar las relaciones laborales” y citan a Gerardo Martínez, jefe de la Unión Obrera de la Construcción (Uocra) e integrante del Consejo de Administración de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), pero admiten que la mayoría está en otra posición. “En algún momento hay que tratar una reforma laboral, pero es una locura hacerlo cuando tenemos una crisis como la de 2002 si los empresarios quieren imponer menos salario y menos sindicalización. Es algo que debe acordarse en el Consejo Económico y Social, y ver ahí si se hace una reforma general o por sector”, opinan en las huestes de Moroni.

En la Uocra abogan por “agotar las instancias de diálogo sobre encuadramiento sindical en el marco administrativo del Ministerio de Trabajo, sin violencia”. Descartan que se trate “necesariamente de choque de modelos laborales y económicos”.

Daniel Funes de Rioja, vicepresidente del Consejo de Administración de la OIT y de la Unión Industrial Argentina (UIA), cuestiona también el bloqueo por “ilegal” y pide resolver el conflicto en los ámbitos definidos por la norma, es decir, la autoridad laboral; si no, a través de un mecanismo arbitral en la CGT y, por último, ante la Justicia. “La logística es cada vez más relevante en la economía, pero acá no hay un debate entre formalidad e informalidad, sino entre sindicatos por espacios de representatividad”, opina Funes de Rioja, abogado laboralista y también presidente de la Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (Copal). “Si las cuestiones se resuelven de hecho y no de derecho, desalientan la inversión y favorecen la anomia y la informalidad, llevan a pensar si conviene producir en la Argentina”, agrega.

¿Pero acaso Mercado Libre dejaría de vender en la Argentina a partir de este conflicto sindical o de condiciones laborales más exigentes? “Ojo que Amazon o Alibaba distribuyen al mundo y quizá parte del proceso logístico puede reservarse a otros países”, responde Funes de Rioja. Pero más allá de si los sindicatos confrontan o cooperan con las empresas, el abogado divide entre los que reivindican protecciones acordadas en las décadas del 60 y el 70 y los que se “adaptan, sin vulnerar derechos fundamentales, a los sistemas de producción y trabajo actuales, abiertos a la competencia mundial y a una mayor productividad”.

Otros expertos laborales aportan su visión a la discusión. Luis Campos, coordinador del Observatorio del Derecho Social de la CTA Autónoma, aporta su análisis: “Camioneros es un sindicato con mucho poder de fuego y en el que todos los trabajadores quieren estar por sus conquistas, pero nunca deja de negociar y no tiene pruritos en aceptar alguna cláusula flexible. Siempre hubo un sindicato que ocupó ese lugar. En los 70 era la UOM (Unión Obrera Metalúrgica). Hoy conviven convenios colectivos de 1975 con otros de los 90 y otros como el de Cargas y Descargas, que no es que tiene cláusulas flexibles nuevas sino que las tiene todas juntas, desde establecer jornada promedio y polivalencia funcional hasta guardias mínimas en caso de huelga. Lo que está claro que es Mercado Libre no va a dejar de abastecer el mercado interno si entra Camioneros, y además la mayoría de sus trabajadores seguirá en Comercio o fuera de convenio, como los informáticos. Y es falso que la opción sea flexibilización o desempleo porque en los 90 tuvimos las dos cosas. Las normas laborales juegan un papel, pero no el más importante. Pesa más la estabilidad macroeconómica, reglas que incentivan la inversión a largo plazo, si la estructura productiva determina agregado de valor y mercado interno. De 2003 a 2011 tuviste más empleo porque la economía y el consumo interno crecían”.

Conrado Reinke, presidente de la organización World Skills Argentina, socio de la consultora Trabajo Global y ex subsecretario de Políticas de Empleo macrista, comienza por rechazar el método de Moyano y luego aboga por, sin abolir la ley de contrato de trabajo, establecer normas especiales pactadas entre empresas y sindicatos que faciliten la creación de empleo formal y la formación profesional. “No estoy a favor de la flexibilización sino de crear condiciones que permitan contratar en blanco. La causa del desempleo en los 90 fue la apertura comercial y la creación de empleo hasta 2012 fue por el fomento de la industria nacional”, concluye Reinke.

Eduardo Levy Yeyati, decano de la Escuela de Gobierno de la Universidad Di Tella y autor del libro ‘Después del trabajo: El empleo argentino en la cuarta revolución industrial’, opina que “imponer un convenio rígido basado en el modelo fordista de demarcación laboral y horas pautadas encarece el modelo de delivery moderno y hay lugar para pensar, en el caso de Mercado Libre como en otros, regímenes específicos por actividad, y no por rama, que se adapten mejor a los nuevos procesos sin desproteger al trabajador”. ¿Cómo hacerlo sin desprotección? “Hablamos de flexibilización interna, por oposición a la externa: contratación y despidos. Lo podés hacer fijando las condiciones de flexibilidad en el convenio: qué flexibilidad horaria y de tareas es tolerable, y cuáles son opcionales para el trabajador, y son remuneradas en forma acorde, como sucede con las horas extra. Todo esto debe hacerse bajo la supervisión del Ministerio de Trabajo y con el input del sindicato. Hay un camino delgado entre la sobrerregulación que destruye empleos y la desprotección que los precariza, pero ese camino hay que construirlo”, responde Levy Yeyati.

Matías Maito, investigador de la Universidad de San Martín, opina que "hay quienes creen que los derechos de los trabajadores son un obstáculo para el crecimiento de las empresas y el desarrollo de un país". "El convenio que suscribieron Mercado Libre y la Unión de Trabajadores de Carga y Descarga es un buen reflejo de esta mirada: en él se promovieron la flexibilización laboral, el aumento de la discrecionalidad patronal y la limitación del derecho de huelga y de la actividad de los sindicatos. Algo parecido se da con las apps de delivery, aunque con una situación de, incluso, mayor precarización laboral. En definitiva, parece que el sacrificio de los trabajadores es el costo a pagar para que tengamos unicornios o empresas competitivas a nivel global. Y que ese debe ser el sentido de una modernización de las normas laborales y los convenios colectivos de trabajo. Pero deberíamos preguntarnos si la condición para pedir desde nuestros teléfonos que, a cualquier hora del día, nos traigan a nuestras casas una variedad de productos prácticamente infinita es que los trabajadores que hacen el delivery no tengan obra social, aguinaldo ni licencia por enfermedad. O que quienes trabajan en los centros de distribución de productos de una de las empresas más importantes de América Latina tengan que hacer turnos de 12 horas durante los 7 días de la semana. Los derechos laborales no son ni una rémora del pasado ni una amenaza para el crecimiento de las empresas. Por el contrario, son absolutamente compatibles con una estrategia de desarrollo económico que promueva el crecimiento de la actividad, el aumento de las exportaciones, la mejora de la competitividad y el avance tecnológico. ¿Por qué no pensar en dinámicas que no pongan en contradicción la productividad con el bienestar de los trabajadores? Seguramente ese sea uno de los grandes desafíos de la agenda pospandemia", concluye Maito.

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Alejandro Rebossio

Alejandro Rebossio

Editor de Economía y columnista económico de Radio Perfil.

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