ECONOMíA | 05-03-2020 18:32

Marcos Galperín, emblema de millonarios que se van del país

Macrista, el fundador de Mercado Libre emigró. También se fue Gianfranco Macri por sus causas judiciales. Otros se marchan por cuestiones tributarias.

La noche del 11 de agosto pasado, cuando Alberto Fernández y Cristina Kirchner arrasaron en las primarias con Mauricio Macri, Marcos Galperín comenzó a pensar en volver a vivir a Uruguay. Así lo cuenta un ministro del anterior gobierno.

Al otro lado del Río de la Plata se había marchado Galperín en la crisis de 2002, tres años después de fundar Mercado Libre y un año después de que su empresa consiguiera financiamiento de su homóloga norteamericana eBay. En aquel entonces se había ido porque su padre, Ernesto, dueño de una de las principales curtiembres del mundo, Sadesa, y uno de sus cuatro hermanos sufrieron intentos de secuestro.

El empresario argentino más exitoso, creador de la compañía más valiosa del país -vale siete veces más que YPF y supera también a gigantes mundiales como Twitter o Spotify gracias a su hegemonía latinoamericana-, recién había vuelto a la Argentina a principios de 2016, ilusionado con Macri. En un libro de 2017, “Historias mínimas de los unicornios argentinos”, del periodista Sebastián Catalano, Galperín elogiaba a Uruguay: “Del otro lado del río encontramos un país muy parecido, con una democracia que funciona como ninguna en la región. Es el único que de verdad separa religión de Estado, algo que para mí es valiosísimo”. Él asistió al colegio San Andrés, uno de los más caros de la zona norte del Gran Buenos Aires, laico pero fundado en los valores presbiterianos, cosmovisión distinta a la de su mayor enemigo público, Juan Grabois, amigo del Papa.

“Es una suerte de condena ser argentino”, proseguía Galperín en el libro sobre unicornios, nombre de los mitológicos caballos con cuernos con el que se designa a las empresas digitales que en menos de diez años consiguen valuarse en más de US$ 1.000 millones. “Vamos en círculo: siempre hay una novelita que, cuando me pongo a mirar, me doy cuenta de que es parecida a la de hace diez años. La década que pasó -en referencia al kirchnerismo- fue durísima para la Argentina. Yo vivía en Uruguay y llamaban mis amigos para pedirme que les trajera repuestos de aspiradoras. Tuvimos una involución tremenda, con muchísimas restricciones que tal vez inicialmente estaban bien intencionadas, para proteger industrias, pero llegó un momento en el que el Estado controlaba todo.”

Pese a todo, Mercado Libre tiene la mitad de sus más de 10.000 empleados en la Argentina, donde factura solo el 20% de sus ventas (más de la mitad proviene de Brasil). En 2017, Galperín armó una de sus primeras polémicas en Twitter cuando advirtió que sin una reforma laboral como la brasileña de entonces la Argentina perdería empleos, pero en plena campaña electoral, en junio pasado, anunció la contratación local de 1.300 trabajadores y apenas asumió el poder Fernández, otros 400.

Pero el dueño del 9% de Mercado Libre -la empresa cotiza en Nueva York e integra el índice Nasdaq 100, donde hace tres años reemplazó a la alicaída Yahoo!- advertía entonces: “Nos va a costar muchísimo cambiar la mentalidad, la cultura de la gente, competir para ser mejores que los demás. Hay que trabajar duro. Tenemos una oportunidad única y quiero tratar de colaborar para que el país cambie para siempre. Ahora hay varias cosas interesantes dando vueltas: tengo confianza. Si no, no hubiese vuelto. Pero no va a ser fácil. es otro cambio cultural que va a tomar décadas”. El 11 de agosto quizá Galperín cayó en la cuenta de que aquella “oportunidad única” se había frustrado y empezó a meditar su retirada a su casa en Carrasco, barrio residencial de Montevideo. ¿Habrá perdido las ganas de colaborar con el cambio? “Se fue a mediados de diciembre por temas personales”, anunció a mediados de febrero quien lo reemplazó como CEO de Mercado Libre Argentina, Juan Martín de la Serna. Galperín sigue al frente de la empresa al nivel global.

No es el único millonario que se va de la Argentina, aunque por ahora son muy pocos. Algunos le temen al kirchnerismo, más allá de las diferencias entre el actual gobierno y los de Cristina Kirchner. Es el ejemplo de Gianfranco Macri, uno de los herederos de la fortuna de Franco Macri y hermano del ex presidente. Enfrenta cuatro causas judiciales. Se mudó a Punta del Este. Otros analizan mudar su residencia fiscal para evitar el aumento del impuesto a los bienes personales en el exterior.

Atrás quedaron los años en los que Galperín se comprometió como fiscal de mesa del macrismo en las elecciones de 2017 y las generales de octubre pasado. Porque, a pesar de que se reunió con Fernández cuatro días después de su victoria en las primarias, Galperín siguió macrista.

En el Frente de Todos están agrupados varios de los rivales que se ganó en los últimos años quien ocupa el quinto puesto en el ranking de mayores millonarios de la Argentina (detrás del italiano residente en el país Paolo Rocca, están los Bulgheroni, los Perez Companc, Alberto Roemmers y Jorge Pérez, desarrollador inmobiliario de Miami). El primero fue Grabois, que en mayo pasado lo acusó por Twitter de evasión fiscal por la investigación que en tiempos de Macri había iniciado la AFIP de Alberto Abad, con Horacio Castagnola en la DGI, por presunto mal encuadramiento de Mercado Libre dentro de los beneficios impositivos de la ley de software, polémica que se saldó con un dictamen de 2017 del entonces ministro de Producción, Francisco Cabrera, a favor de la empresa. El líder social también lo criticó por abuso del consumidor y competencia desleal. Pero Galperín también se enfrentó con el bancario Sergio Palazzo y el camionero Pablo Moyano que reclamaban el reclutamiento sindical de los trabajadores de Mercado Libre que se emplean en las áreas de fintech (captación de ahorro y concesión de créditos) y de entrega de envíos. Hasta ahora los empleados de Galperín están afiliados al más flexible Sindicato de Comercio.

Horas después de las primarias, el dueño de Mercado Libre llamó al empresario farmacéutico Hugo Sigman, de estrecha relación con Fernández. “Me dijo que estaba preocupado por su futuro, que encontraba riesgos en lo que venía”, contó Sigman en una entrevista con Perfil en septiembre. El propietario del grupo Insud le recomendó sentarse con el entonces candidato presidencial e intermedió para que se vieran el 15 de agosto. A Galperín no le gustó que a la salida lo esperaran las cámaras de TV. Anhelaba un encuentro más privado. “Creo que el hecho de que me hayan recibido y escuchado, para pensar el país para adelante y calmar un poco a la gente, es muy positivo”, balbuceó ante los micrófonos quien desde entonces abandonó sus tuits polémicos, como el que alguna vez lo enfrentó a Nicolás del Caño, de los pocos diputados que votó contra la ley de economía del conocimiento, que amplió el año pasado los beneficios de la del software.

Apunten. Precisamente, el gobierno de Fernández ha decidido modificar esa normativa para concentrar las rebajas impositivas en las pymes. Pese a que había sido votada casi por unanimidad, el nuevo Ejecutivo paralizó la puesta en vigencia de la ley de economía del conocimiento e impulsa una nueva. Sin embargo, en el Ministerio de Desarrollo Productivo, que conduce Matías Kulfas y tiene a su cargo el asunto, relativizan el enfado: “No hubo mayores quejas de las empresas en general”.

Otra medida que afectó a Mercado Libre y sus competidoras fintech provino del Banco Central de Miguel Pesce. La autoridad monetaria adoptó diversas medidas para regular un sector que había impulsado el anterior gobierno al librarlo de las restricciones que rigen para los bancos tradicionales. En el Central comentan: “Mercado Libre estuvo operando desde el comienzo, se reunió con Pesce y logró atenuar la primera andanada de regulaciones fintech, que fue para las empresas que toman dinero de terceros. Pero ahora tocaron a las de crédito. Las fintech estaban apañadas por Macri”.

También la Justicia apunta a Galperín por estos días. El fiscal Guillermo Marijuán lo denunció por el presunto delito de defraudación contra la administración pública a partir de una información del portal La Política Online y del propio Grabois en sus redes sociales sobre el supuesto uso de información privilegiada. Sucede que Mercado Libre vendió Letras del Tesoro (Letes) 12 días antes de que el gobierno de Macri las reperfilara. La empresa respondió que se trata de “falsas acusaciones” contra un fondo común de inversión que custodia el Banco Industrial y contiene el dinero de los usuarios de Mercado Pago, la fintech de Mercado Libre.

Que se marche de la Argentina el empresario más exitoso y uno de los más innovadores resulta poco favorable para un país y un gobierno que después de la reestructuración de la deuda buscará inversiones para crecer. En la Casa Rosada analizan con atención un fenómeno que igualmente está lejos de generalizarse y que se concentra en una figura que había regresado a la Argentina por un proyecto político y que se ha marchado apenas terminó. De los 50 mayores millonarios del país, solo dos se van. El otro es Gianfranco Macri.

Otro hombre de negocios que integró junto con Galperín el grupo de Whatsapp Nuestra Voz, que se creó a mediados de 2019 para defender medidas del Gobierno y criticar al sindicalismo, opina sobre la emigración del fundador de Mercado Libre: “Me imagino que se hinchó las pelotas. Es muy triste, parece el libro ‘La rebelión de Atlas’ donde los empresarios se embolan y se van”. Ese libro de la escritora Ayn Rand es la Biblia de los ultraliberales.

En principio no se va por el incremento de Bienes Personales. En la base de datos de la AFIP sigue apareciendo con impuestos activos en el país. Se trata de un indicador de que por ahora no ha mudado su residencia fiscal a Uruguay. Si lo quisiese hacer, debería cumplir con la normativa argentina que obliga a los que se marchan a permanecer en el país solo 90 días del primer año de emigración, lo que dificultaría sus viajes a la sede central de Mercado Libre, en el barrio porteño de Saavedra. Tal vez Galperín no esté tan preocupado por mudar su residencia fiscal porque su principal activo, las acciones de Mercado Libre, no está a su nombre sino en un “fideicomiso irrevocable creado por la ley de Nueva Zelanda” por él y su esposa, Karina, “para el beneficio” de sus tres hijos, de 18, 14 y 11 años, de los padres del empresario y de “ciertas organizaciones caritativas”, según un comunicado de la compañía a la bolsa de Nueva York.

Niñez. Galperín era un niño nerd fanático del ajedrez y aprendió a programar de niño. Pero después abandonó ese perfil para convertirse en rugbier. Incluso jugó en Los Pumitas. Desde entonces se mostró como líder. Estudió su carrera de grado en Estados Unidos, en la Escuela de Negocios Wharton de la Universidad de Pennsylvania, e hizo un MBA en Stanford. En el medio trabajó en la YPF privatizada por Carlos Menem y presidida por José Estenssoro. En 1999, inspirado por la falta de un eBay en Latinoamérica y en plena burbuja puntocom, creó Mercado Libre con la ayuda de su padre, que le cedió el garage de su curtiembre y parte del financiamiento. El resto de la inversión provino de grandes bancos y fondos de EE.UU., que por entonces estaban desesperados por apostar al naciente sector.

Mercado Libre lidera hoy en los 18 países latinoamericanos donde está. “Es una compañía enfocada en el crecimiento sostenible a largo plazo”, justifican en la empresa su valor. Fue en el inicio del gobierno de Macri cuando superó la cotización de YPF. Un analista de la acción lo atribuye a que sus ganancias siempre suelen ser mayores a las esperadas, a pesar de que ha resignado márgenes para crear Mercado Pago y Mercado Envíos, dos unidades de negocios que le reportarán más clientes y rentabilidad a futuro. También a que carece de rivales fuertes, aunque en México corra riesgos de que avance Amazon. “Mercado Libre pegó primero, se metió a full en un mercado, el latinoamericano, donde no había nadie, invirtió un montón y entiende la región”, responde el analista. Una explicación muy distinta a la de Grabois, que la acusa de haber tejido negocios con el gobierno de Macri: con el Correo Argentino, YPF y la Anses, gracias la falta de regulación de las fintech y del sistema de pago con código QR, la venta de las Letes y el freno a la investigación de la AFIP. Aunque el dirigente social admite que también en el kirchnerismo se le permitió a Mercado Libre inscribirse en el régimen del software y gozar de sus descuentos tributarios.

Investigación. En 2017, la AFIP elevó un dictamen que cuestionaba que la empresa de Galperín permaneciera en esa promoción. La agencia que dirigía Abad recordaba que las compañías beneficiadas por el régimen debían dedicar más del 50% de sus actividades al desarrollo de software y señalaba que Mercado Libre era básicamente una plataforma informática que cobraba comisiones para intermediar transacciones. También indicó que incumplía otros requisitos:que el 8% de su facturación proviniese de exportaciones de software, que más del 50% de sus empleados se dedicaran a la actividad promovida y que hiciera investigación y desarrollo (I+D). También la acusaba de exportar servicios a otras filiales de Mercado Libre. Pero el ministro Cabrera zanjó la discusión y ratificó que la empresa estaba bien encuadrada en el régimen, tal como en su momento habían hecho sus antecesores kirchneristas Felisa Miceli y Débora Giorgi.

En Mercado Libre se defienden ante la consulta de NOTICIAS: “Mercado Libre produce desde la Argentina las apps latinoamericanas con mayor uso: 45 millones de personas las eligen utilizar todos los meses. Tenemos más de 2.500 empleados especialistas en tecnología en cinco provincias y capital”. Nadie hasta ahora ha presentado ante la Justicia una denuncia sobre el dictamen de la AFIP.
La empresa también niega abusos de posición dominante: “Competimos con las mayores y mejores empresas del mundo, además de un sinfín de competidores locales en cada país”. Y más allá de la emigración de su dueño, reivindica que ha creado más y más empleos en la Argentina durante sus 21 años de vida, más allá de los gobiernos de turno. En tiempos en que Galperín y otros colegas se mudan, quizá el trabajo, la inversión y el pago de impuestos sean debates más relevantes que la residencia del empresario.

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Alejandro Rebossio

Alejandro Rebossio

Editor de Economía y columnista económico de Radio Perfil.

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