Martes 28 de septiembre, 2021

ECONOMíA | 13-12-2020 15:00

Qué es la Economía del Conocimiento: uno de los principales desafíos en Argentina

Ocupaban en 2019 unas 435.000 personas, generando exportaciones por US$ 6.000 millones, con un superávit comercial final de US$ 2.700 millones.

La Economía del conocimiento es un sector que genera empleo, riqueza y divisas a partir de actividades tan diversas como software, bio y nano tecnología, robótica, inteligencia artificial, ingenierías varias, procesamiento de datos, desarrollos audiovisuales, videojuegos, geología, etc. Pese a la diversidad evidente, hay cuatro elementos que tienen en común las empresas que pertenecen a esta categoría: requieren capital humano altamente calificado, usan intensivamente la tecnología, tienen un alto componente intangible e invierten para innovar.

Según la cámara que las aglutina, ARGENCON, todas las actividades de la economía del conocimiento ocupaban en 2019 unas 435.000 personas, generando exportaciones por US$ 6.000 millones, con un superávit comercial final de US$ 2.700 millones. 

No me cabe dudas que este sector, altamente competitivo, puede tener un rol central en la recuperación de la economía argentina. Pero para ello, las empresas que lo componen, tendrán que sortear algunos desafíos

  1. Financiamiento: por su base de intangibles y por la necesidad de una permanente inversión en I+D, son empresas que requieren una sólida base de capital. Es altamente desaconsejable financiarlas con crédito. Argentina no tiene aún demasiados jugadores en el tramo de Venture Capital. Como en todas las cuestiones económicas, la previsibilidad es fundamental. Si a una actividad que es incierta per se (por ejemplo desarrollo biotecnológico), le sumamos la incertidumbre respecto a la moneda, los impuestos, la política comercial, etc, etc, el riesgo para el inversor es enorme. La respuesta entonces es buscar otra alternativa u otro país más “amigable” para un tipo de inversión que es intrínsecamente riesgosa.
  2. Reglas de Juego claras: es de esperar que con la sanción de esta nueva Ley de Economía del conocimiento se pueda disponer de un marco estable para tomar decisiones. La inclusión de muchos más sectores en la ley recientemente sancionada y la progresividad de los beneficios según el tamaño de la empresa constituyen los cambios más relevantes. Es de esperar que la incertidumbre se despeje, y todo empiece a funcionar (sin temor a que vuelva a cambiar).
  3. Diálogo Universidad- Empresa y Conocimiento – Capital: dado que el conocimiento se desarrolla en las Universidades e Institutos de Investigación, es imprescindible que exista una comunicación estrecha, y un diálogo para alinear los desarrollos a las necesidades y oportunidades.  Una vez más, hay que superar las grietas y los prejuicios que tradicionalmente atraviesan la cultura argentina. Todos nos necesitamos, los saberes son complementarios, los recursos también. La Economía del Conocimiento necesita de Conocimiento (obvio) y también del capital, de la gestión empresarial, del marketing, de las finanzas, etc.

 

Valoración de la Investigación Básica: en línea con lo anterior, la investigación aplicada surge de la básica. Es una “línea de producción” que no puede discontinuarse. No todos tienen que ser emprendedores, sino que quien tiene vocación de investigar lo abstracto, lo ininteligible, lo imposible, debe seguir haciéndolo. Porque es a partir de esos papers incomprensibles para muchos de nosotros, que la humanidad llegó al espacio, curó enfermedades que la diezmaban, y logró, en tiempo récord, desarrollar varias vacunas contra el virus que, en un año, impactó nuestras vidas. 

 

*Decana Ciencias Económicas UCA.

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por Alicia Caballero*

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