"Tendencia de la inflación de Mayo a Diciembre. No paró de subir. Así y todo anualmente fue del 31 y pico, la más baja en años", describió Eduardo Feinmann en su cuenta personal de X. El periodista acompañó el mensaje con un cuadro comparativo del IPC sobre la inflación de 2025, desde mayo, con apenas 1.5 en el índice, hasta diciembre, cerrando en 2.8. Aunque analistas económicos advierten que persisten presiones inflacionarias, especialmente en rubros como transporte y alimentos.
El Índice de Precios al Consumidor (IPC), que mide la variación de los precios de una canasta representativa de bienes y servicios en Argentina, mostró en diciembre de 2025 un aumento mensual de 2,8 %, dejando el acumulado anual en 31,5 %, la cifra más baja registrada en ocho años según datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). Este resultado marca una desaceleración significativa respecto al 117,8 % anual de 2024.

Lo cierto es que a lo largo de 2025, el comportamiento del IPC reflejó una tendencia descendente desde niveles más altos a comienzos de año. Medidos mes a mes, enero cerró con 2,2 %, marzo con 3,7 % y otros meses como mayo y junio registraron cifras más moderadas de 1,5 % y 1,6 %, respectivamente, lo que contribuyó a la caída progresiva de la inflación interanual desde valores superiores al 80 % a principios del año hasta el entorno del 31 % al finalizar el año. Ese proceso de desaceleración fue destacado por el gobierno como una señal de estabilización de precios en la economía argentina, aunque también reflejó la volatilidad de algunos rubros clave y continuas tensiones en los mercados internos.
Expertos económicos internacionales y datos comparativos muestran que la inflación anual de Argentina sigue siendo alta en términos históricos y frente a otros países de la región, pero que la curva descendente del IPC durante el año pasado representa un cambio de dinámica respecto a los niveles de inflación extrema observados en años anteriores. Mientras que en 2024 el IPC terminó cerca del 117,8 % interanual, en 2025 la desaceleración permitió cerrar el año en torno al 31 %, lo que posiciona a Argentina en uno de sus registros inflacionarios más bajos de la última década, aunque lejos de metas de estabilidad más ambiciosas y con desafíos persistentes para la política económica.

En diálogo con Noticias, la experta y consultora Yanina Lojo destacó: "La aceleración de la inflación en diciembre generó ruido en el debate público, pero una lectura con perspectiva histórica permite entender que un mayor registro mensual no implica, necesariamente, un cambio de régimen. En economías con alta nominalidad, los procesos de desaceleración no son lineales y suelen convivir con episodios de tensión transitoria".
"En 2023, la inflación anual cerró en 211,4%, el nivel más alto en más de tres décadas. El dato de diciembre de 2023 fue de 25,5%, reflejando un escenario de fuerte corrección del tipo de cambio, liberación de precios regulados y un marcado desanclaje de expectativas. Dos años después, 2025 cerró con una inflación anual de 30,0%, el registro más bajo desde 2017, cuando el índice había marcado 24,8%. En diciembre de 2025, la inflación mensual fue de 2,8%, mostrando una aceleración respecto de los meses previos.En inflación, el régimen no lo define un mes, sino la tendencia que se consolida en el tiempo. ", señaló la especialista y master en Finanzas de la UADE.

Para la especialista de la Consultora Lojo, el calendario electoral fue uno de los factores que explican la aceleración nominal de fin de año. Las elecciones provinciales de la provincia de Buenos Aires, realizadas en septiembre de 2025, introdujeron un aumento de la incertidumbre que se trasladó al mercado cambiario. Y que se arrastró impactando hasta diciembre. En una economía con alta indexación y memoria inflacionaria, los movimientos en el tipo de cambio suelen adelantarse en precios. "En Argentina, las expectativas suelen moverse antes que los precios, y los precios antes que los datos", subrayó.
"A la tensión cambiaria se sumó el ajuste de tarifas de servicios públicos. El efecto fue doble. Por un lado, impactó directamente en el índice de precios al consumidor a través de mayores gastos en energía, transporte y servicios regulados. Por otro, elevó los costos en las cadenas productivas, especialmente en sectores intensivos en energía y logística. En los hogares, la recomposición tarifaria redujo el margen para absorber otros aumentos, reforzando la percepción inflacionaria, aún cuando la inflación anual continuaba desacelerándose" , sostuvo Lojo.
Finalmente, la experta financiera proyectó que puede ocurrir este año que se avecina. Yanina Lojo concluyó: "Para 2026, el Gobierno proyecta una inflación del 10%, mientras que las estimaciones privadas promedian cerca del 20%. Desde una mirada técnica, alcanzar un dígito requerirá sostener el equilibrio fiscal, evitar episodios de volatilidad cambiaria y profundizar la desindexación de precios y salarios. En este contexto, un escenario intermedio aparece hoy como el más consistente con la dinámica observada. Bajar la inflación es una decisión; sostener su desaceleración es una política. La comparación entre 2023 y 2025 muestra que el proceso de desaceleración sigue vigente, aunque condicionado por factores electorales, tarifarios y estacionales. En inflación, los datos aislados dicen poco; la trayectoria lo dice todo".














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