La transparencia fiscal que impulsa Lógica Asociación Civil es un avance necesario, pero insuficiente frente a un problema más profundo: ¿cómo lograr que el consumidor perciba de manera directa los beneficios de la baja de tasas e impuestos en los precios que paga?
Cuando un municipio reduce tasas, simplifica trámites o elimina costos administrativos, el sentido común indicaría que los precios deberían acompañar ese alivio. Sin embargo, en los casos donde estas políticas se aplicaron —como Capitán Sarmiento o Tres de Febrero— no hay evidencia de que los comercios locales hayan trasladado esa reducción a los consumidores.
A la inversa, en municipios donde las tasas aumentaron —Pilar o Lanús, por ejemplo— los precios sí subieron, acompañados de campañas empresariales que explican el impacto de esos incrementos y de una comunicación del Estado municipal justificando el porqué de dichos aumentos. La paradoja es evidente: los intendentes que suben impuestos comunican y justifican; los que los bajan no exigen con igual intensidad que los precios bajen.
La teoría económica y la realidad argentina
Si existiera una correlación directa entre regulaciones, tasas municipales y precios finales, cualquier variación debería reflejarse en los precios del mostrador. Pero eso solo ocurre en mercados competitivos.
La economía argentina, tras décadas de escasa competencia, presenta sectores con dinámicas oligopólicas, donde pocos actores concentran poder y maximizan ganancias sin presión competitiva. En ese contexto, esperar que una baja de impuestos se traduzca automáticamente en precios más bajos es ilusorio.
La transparencia fiscal ilumina la actuación del Estado, pero no alcanza para iluminar el comportamiento de los formadores de precios.
El consumidor, siempre en desventaja
El consumidor es el actor con menor poder de negociación. No fija precios, no negocia tasas, carece de poder de negociación y, en algunos rubros, ni siquiera puede elegir entre múltiples oferentes. La transparencia fiscal es un paso adelante, pero no corrige por sí sola la estructura de poder que define los precios.
Impuestos Lógicos = Precios Lógicos: una ecuación que requiere compromiso
Para que los principios de Lógica —Impuestos Lógicos, Gasto Lógico, Precios Lógicos, País Lógico-- se traduzcan en beneficios concretos, el sector privado debe acompañar con hechos:
- Reducir precios donde bajan impuestos.
- Incentivar el desplazamiento de ventas hacia los municipios que alivian la carga fiscal, generando competencia territorial.
- Ayudar a demostrar que menores impuestos pueden aumentar la recaudación, al dinamizar la actividad económica.
Sin ese compromiso, los objetivos de Lógica seguirán siendo valiosos, pero incompletos.
*Juan Carlos Soldano Deheza es economista.
por Juan Soldano Deheza















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