Jueves 16 de julio, 2020

ECONOMíA | 08-05-2020 12:45

Qué indican los pronósticos más pesimistas sobre la economía que viene

Los vaticinios de la consultora de Miguel Kiguel y la que fundó Roberto Lavagna. Los de la fundación FIEL y el Citigroup.

La consultora del ex subsecretario de Financiamiento Miguel Kiguel, Econviews, pronostica una inflación de 50%, un dólar oficial a $ 95 y una desocupación de 12,5%. El rojo fiscal treparía a 6,7%. El consumo disminuiría 6% y la inversión, 13%, según Econviews.

La Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL) empeoró su predicción de decrecimiento de 7,5% a 9,2%. Tanta depresión aflojaría la tensión por la inflación, que finalizaría en 40%. Su economista jefe, Juan Luis Bour, basó estos cálculos en un default por algunos meses hasta que se arregla con los bonistas a fin de año o a principios de 2021.

“En el segundo trimestre, el PBI caería 12,5 o 13%, pero todavía habría fuertes bajas en el tercero y el cuarto”, advierte Bour. “El desempleo empieza a crecer, pero no tanto en el corto plazo porque la gente no sale a buscar trabajo hasta el cuarto trimestre o el primero de 2021. Los salarios reales (ajustados por inflación) probablemente caigan por varios trimestres, un 8% en el año. Lo más afectado será el consumo de bienes durables por el impacto de la crisis sobre el ahorro privado, que debe compensar el desahorro público. Quedará muy dañado el sector privado por la combinación de la cuarentena, las medidas públicas que afectan el ahorro y la estrategia de Economía de ir al default”, castiga el economista jefe de FIEL, que también pronostica que la brecha de los dólares se mantenga.

El norteamericano Citigroup también empeoró su predicción de decrecimiento, de 3,1% a 7,5%, con una inflación de 65%, un dólar oficial a $ 102 y un déficit de 7%.

La consultora fundada por el ex ministro de Economía Roberto Lavagna, Ecolatina, considera que el escenario más probable es el de tres meses de cuarentena en los grandes centros urbanos (es decir, hasta el 20 de junio) y arreglo por la deuda. “La propuesta de reestructuración como está no pasa, pero esperamos que antes del 22 de mayo va a aparecer una segunda oferta y se supone que las partes que no están tan lejos deberían acordar”, especula Lorenzo Sigaut Gravina, uno de los tres directores actuales de Ecolatina. “Con los problemas preexistentes y el coronavirus, si a eso le sumás un default, no es lo más lógico”, argumenta. En ese caso, el PBI caería 7,5% (también empeoró la predicción de 5,7%), con una inflación de 48,5%, un dólar oficial a $ 95,50 y una brecha de 75% (el paralelo, a $ 167).

“Pero realmente también podría haber default y el 2020 se terminaría convirtiendo en un 2002, con todos los problemas juntos”, sopesa Sigaut Gravina. Con esa hipótesis, la economía caería 9,5%, con un índice de precios al consumidor (IPC) de 65,5% porque el dólar oficial se dispararía a $ 115.

Ricardo Delgado, ex subsecretario de Coordinación de Obra Pública Federal en el gobierno de Mauricio Macri y actual socio de la consultora Analytica, anticipa que el PBI se contraiga 8% “Estamos enfrentando la recesión más violenta y profunda de la historia. Nunca antes se cayó tanto tan rápido –analiza Delgado–. ¿Cuánto va a durar? Depende de dos factores: de la evolución del virus y de cómo se resuelva la negociación de la deuda. Una buena salida del canje puede permitir contar con los dólares necesarios para financiar la producción y las inversiones cuando la pandemia pase. Una mala negociación, con acuerdos parciales sin mayoría de acreedores, o un default abierto generarían problemas serios para el financiamiento. El formato de arreglo de la deuda condicionará la letra de la recuperación pospandemia: si es una veloz V, una compleja U, una dificilísima L o incluso una rara W.”

Delgado desestima riesgos de hiperinflación. “Si la emisión monetaria actual para financiar el déficit se percibe como transitoria y el Gobierno, como esbozó Guzmán, está dispuesto a absorberla una vez pasado lo peor de la crisis, no tendrá impactos de gran relevancia sobre los precios”, evalúa el socio de Analytica. “La brutal recesión frenó casi por completo la demanda, excepto de alimentos, y en cada vez más sectores el ajuste se está dando a través de reducciones salariales para intentar mantener el empleo, lo que reduce el consumo. Además, una parte de la política fiscal está orientada a congelar las tarifas públicas. Y el dólar oficial estable mantiene el precio de los bienes transables en pesos. Si sumamos lo que pasa con los precios del petróleo, no sorprende que los precios mayoristas de marzo subieran apenas 1%. La inflación anual sería de 45 a 50%”, concluye. La desocupación subiría a 14% o 15%, es decir, un millón de desocupados más.

“Las brechas actuales con el CCL y dólar MEP (o Bolsa), que rondan 70%, generan incentivos negativos en muchos sectores”, alerta Delgado. “Por ejemplo, para los productores agropecuarios a no liquidar la soja y de importadores a adelantar compras, presionando al dólar oficial. El vendaval de pesos excedentes de estas semanas y una política de tasas no aconsejable metieron ruido en los dólares de bolsa. Las correcciones en el dólar oficial seguirán, a partir de mediados de mayo, acompañando las ventas de soja. No hay espalda en las reservas internacionales para sostener una apreciación real del peso”, analiza, mientras se devalúan las monedas de los países vecinos.

En cuanto a la deuda, Delgado opina que “hay margen para ofrecer algo más”. “No hay una brecha tan grande con los bonistas: mejorando un par de dólares la oferta, hay acuerdo. Una posibilidad es que no se llegue a un acuerdo en plazos tan cortos, pero al menos está la señal política argentina de intentar negociar aún en emergencia. En este contexto, no hay ningún tipo de garantía fiscal que pueda ofrecerse. Podría darse un escenario con un acuerdo parcial, sin las mayorías exigidas, con mercados estresados”, se refiere a que solo se evitarán juicios en EE. UU. si se logra canjear el 75% de los bonos reestructurados por el kirchnerismo y el 66% de la abultada deuda emitida por Macri. De un gobierno a otro se robustecieron las cláusulas de las mayorías a partir de la mala experiencia del default de Grecia (2015).

Econométrica, la consultora propiedad del ex secretario de Hacienda Mario Brodersohn y otros socios como Ramiro Castiñeira, calcula que la economía caerá 8,5% y el IPC se disparará a 62,3%. El dólar oficial, a $ 89,84 y el rojo fiscal, a 7,5%. El consumo descendería 5,6% y la inversión, 22,4%. Castiñeira prevé defaults selectivos, es decir, de algunos bonos. “No todos los acreedores entrarán al canje”, predice.

María Castiglioni, directora de C&T Asesores Económicos, empeoró su vaticinio de 5,3% a 7,6%. Cada mes de duración de la cuarentena tiene un impacto de 2,5% de caída del PBI anual en 2020, según ella. “Pero asumimos que gradualmente algunas actividades comienzan a reiniciarse. El escenario base supone que la actividad estaría retornando al nivel esperado en nuestro escenario previo al coronavirus hacia septiembre, aunque en agosto buena parte de los sectores estarían funcionando con bastante mayor normalidad. El impacto de la crisis será muy dispar entre sectores; de hecho, el sector de comunicaciones está registrando un notable incremento de la actividad, por el traspaso al sistema de trabajo remoto y educación a distancia con herramientas digitales”, señala Castiglioni.

El IPC subiría 39,9%; el dólar oficial, a $ 81,25 y el desempleo, a 11,3%, mientras el salario real caería 6% según C&T. “Asumimos como base que no hay acuerdo de deuda ya, sino que se sigue negociando y que finalmente hacia el último trimestre se alcanza”, explica Castiglioni.

Las apuestas de los economistas, usualmente falibles, están hechas. Falta seguir viviendo la cruda realidad.

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Alejandro Rebossio

Alejandro Rebossio

Editor de Economía y columnista económico de Radio Perfil.

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