Viernes 22 de enero, 2021

ECONOMíA | 24-11-2020 14:08

Perú coloca bonos a 100 años, Argentina piensa en días

Perú lanzó su bono a 100 años con 2% de interés anual sobre los bonos de EE.UU., en plena crisis económica y política. Argentina había lanzado el suyo, más caro y criticado por su extravagancia.

La noticia sacudió al mercado financiero local: Perú había emitido un bono a 100 años en medio de la incertidumbre política y se había jugado con una tasa muy cercana a la que pagaban los bonos del Tesoro de los Estados Unidos. Incluso se llegó a especular con una tasa del 1%, algo increíble para un emisor que todavía no se sabe quién lo gobernará en los próximos meses.

Desde que el expresidente Pedro Pablo Kuczynski renunciara en marzo de 2018 envuelto en la ola de escándalos por soborno que asoló a casi toda la región, Perú no pudo conseguir una estabilidad política mínima. Con un Congreso en contra, alineado con el clan Fujimori, la Casa de Pizarro vio desfilar a Martín Vizcarra, que asumió como vicepresidente hasta que fue destituido por denuncias de corrupción anteriores; al congresista Manuel Merino, que duró menos de una semana y nuevamente tuvo que ser reemplazado por otro interino: Francisco Sagasti, que al cierre de esta nota continuaba en el cargo. Se supone que la calma institucional llegará con las elecciones del año próximo y la asunción de un líder con mayor apoyo popular.

Mientras todo esto ocurría y para acompañar el mal trance la economía peruana mostraba los peores índices de la región de caída de actividad durante las cuarentenas, recurrió al auxilio que los manuales proponen para episodios de cisne negro como el año pandémico que está terminando. Ayer emitió bonos por US$ 4.000 millones para ayudar a paliar los efectos económicos y los sobre costos sanitarios. BBVA, Citigroup, Itau, Goldman Sachs y Morgan Stanley gestionan esta operación que tendrá como instrumentos un bono a 12 años que pagará 135 puntos básicos (1,35% más que la tasa de bonos del Tesoro de los EE.UU. que están en menos del 1% anual); a 40 años, con un interés de 160 puntos básicos (1,60% sobre los bonos de EE.UU.) y la estrella de la jornada: un bono a 100 años que pagará 200 puntos básicos (2% sobre los US Treasury Bonds).

Algunos libretos parecieron romperse en esta operación: la primera es que la seguridad jurídica empañaría toda iniciativa financiera a largo plazo. Pero en este campo, la evidente inestabilidad política peruana forma parte de su paisaje institucional desde que el expresidente Alberto Fujimori, aun en funciones, se asiló en Japón. Años más tarde fue detenido y continúa purgando su condena en su domicilio. Otro expresidente por dos veces, Alan García, se suicidó cuando lo iban a detener por el escándalo Odebrecht, que también salpicó a otro exmandatario, Ollanta Humala. En la Argentina el tema pasó por debajo del radar. Pero la diferencia es que desde hace un cuarto de siglo, Perú tiene el mismo régimen económico que, sin llegar a tener tasas chinas, acumuló años de alto crecimiento para crear, incluso, una nueva clase media que es la que ahora reclama y mira azorada como sus representantes caen uno tras otro.

El otro aspecto que sorprende es que la última versión de un bono centenario que se conoció fue la emisión que por US$ 2.750 millones lanzó eufórico el exministro Luis “Toto” Caputo, que lo vendió como un hito a pesar que la tasa a la que pudo colocar fue de 7,91% anual. Finalmente tuvieron que hacer una quita del 10% en cada lámina por lo que ingresaron US$ 2.475 millones para tener que abonar, en 2117 los US$ 2750 millones comprometidos más US$ 196 millones anuales sin amortización de capital. O sea, el riesgo-país argentino en aquel momento con estabilidad política podría medirse en los casi 5 puntos anuales de interés que pagó aquella emisión, contra los 2 puntos anuales de la colocación peruana. Lo que pasó desde aquel momento a la fecha parece haber dado la razón a los inversores.

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Tristán Rodríguez Loredo

Tristán Rodríguez Loredo

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