Lunes 26 de octubre, 2020

EMPRESAS Y PROTAGONISTAS | 24-09-2020 12:39

Lic. Matías D´Amico: tiempo compartido

Hablamos con el profesional Matías D'Amico - Psicólogo clínico e institucional. ¡No te lo pierdas!

En esta nota se leerán algunos aspectos psicológicos introductorios del funcionamiento individual, relacionados con la dificultad que se tiene para dividir tiempos personales a los del trabajo.

Es oportuno plantear, a modo de inicio, la particularidad de la situación. A saber, el asalariado ejecuta tareas en una organización que le demandan 8 horas diarias, 48 semanales, jornadas reducidas si es por la noche, con sus respectivos descansos con o sin desayuno, almuerzo, merienda o cena. Hasta este punto la información es manipulable. Es decir, se podría afirmar en efecto que sucede así, y que es ese el tiempo que requiere el trabajo, invirtiendo el resto de las jornadas para sí, amigos y familia. No obstante, lo siguiente será evaluar que fuerzas actúan para que ese último mensaje de whatsapp de la autoridad, el cambio de uniforme, o la salida del lugar físico de operaciones sea la última vez en el día que se piense en lo obrado. En cambio cuales generan que, una vez finalizado el cometido, se siga mascullando cómo pudo haber salido mejor un movimiento, contestación, orden de elaboración, nuevo vínculo o resolución de un conflicto.

Al respecto se describirán los modos de obreros sin distinción de jerarquía en el sentido que lo pensó F. Ulloa. Puntualmente se hará referencia a integrantes de establecimientos que trabajen en instituciones del hombre enfermo o disminuido, aprendiendo, trabajando u ocupando el tiempo libre.

Ahora bien, S. Freud nos invita a considerar la vida anímica del sujeto. Así, señala que está estimulada por exigencias entre mentales y del interior del organismo, que dan vida, y un trascendente requerimiento de trabajo visualizado en la intención y en lo corporal. Más aún, ese vigor esta caracterizado por ser apremiante, motorizar al individuo, y exigirle esencial y continuamente trabajo, actividad y objetos. Además, y convirtiendo la intensidad en suprema, no es un solo empuje, sino varios que representan diferentes magnitudes de acción. Ahora bien: ¿qué es lo que busca la indómita avanzada?.  Se interesa, sin poder detenerse, en encontrar el cumplimiento de la necesidad, que será parcial si en el camino se la corta, prohíbe o aparta. De todos modos insistirá por vías diversas, sin diferenciación, en la búsqueda de alegría, gusto, satisfacción, mediante la eliminación del arrollador estado estimulante.  Puede darse que lo mismo, raptado y de difícil rescate, le sirva de finalidad a varios impulsos que se repiten.

Al mismo tiempo puede suceder que ese brío se tope, sin llegar a destruirse, con resistencias que buscan anularlo temporalmente, reprimiéndolo. De todas formas, la fuga total no será posible, ya que conforma al individuo. Sin embargo, ese juicio, reflexión y condena simbólica, le servirán al sujeto para conservar su integridad frente a la sociedad. En consecuencia, la represión actual y del pasado, tendrán la tarea de disgustar y rechazar al impulso tanto como le sea posible, para amurallar lo satisfactorio. 

Como se ha visto, hay una unión del sujeto con lo que le agrada, que no quiere abandonar, ya que le ahorra trabajo y tiempo. Sin embargo, y a pesar del entusiasmo, la realidad hace que se vuelva a lo conveniente, que no daña y está permitido. Igualmente la persona sabe que el impacto del accionar crudo le traerá solo problemas de ser activados, el parcial también pero se soporta. En ese mismo sentido el trabajo organizacional podría incluirse dentro de las actividades que tienden a no gratificarlo, por sus reglas y tendencias absorbentes. Al mismo tiempo lo laboral se presenta como un escape para huir de otra verdad, aunque finalmente al individuo, que lo repite a diario, le brinde crecimiento y cariño, del que no quiere desistir. Más aun si se ha recorrido y superado el camino con obstáculos  en el que paso de sentir los quehaceres antes disgustantes, ahora agradables. Al mismo tiempo, el sujeto fue atravesando etapas que, sin tener un orden establecido, lo han ayudado a vencer miedos, aprender y crecer. Ahora que está seguro en el contexto institucional, es capaz de manejar mejor su capacidad de destrucción, reemplazando con argumentos y consideraciones al deseo estricto. En resumen, se ha desarrollado. 

Es comprensible entonces que el sujeto se cuide egoístamente y refugie en su trabajo. También si considera que beneficia directamente a otros, y a la sociedad a la que pertenece. Ahora bien, no siempre da buenos resultados, ya que el mismo progreso lo puede confundir. Particularmente le hace pensar, a raíz del éxito en su tarea, que tiene un mayor e innegable valor al real, con lo cual afecta, demora a otros y a la organización, que también buscan prosperar.

De igual modo, en general, la persona no se sobrepasa en los establecimientos. Es decir, las tentaciones permanentes y sus ilusiones omnipotentes de perfección son desaprobadas por sí mismo, lo que lo mantiene ocupado. Además, y como buena noticia para la organización, nunca renuncia a presentarse con su mejor versión posible, ya modelada antes por la crítica de los padres, los profesores, y la opinión pública. 

Hasta acá lo argumentado estimula desafíos personales y laborales para el individuo, que pasa de una institución a otra, que es en sí mismo una.  Puntualmente, y en referencia al tema de la nota, que es el apego institucional, es dable plantear ahora posibilidades. Para empezar, si sucediera que a la persona le cuesta dividir tiempos de trabajo de los propios, familia y amigos y eso no le molesta a otros compañeros, cabe la opción de no considerarlo urgencia. Ahora, si esa dependencia detuviera el desarrollo de sí mismo, generara molestias a sus inmediatos, los clientes, o la institución, si. En todos los casos, entonces, el problema debe ser tratado. Es importantísimo igualmente subrayar que el objetivo de la distinción de estas cuestiones no es de ningún modo la marginación del individuo, sino todo lo contrario, o sea su regreso a la vida.

En definitiva, ya se trate del sujeto o la institución que dan cuenta del tema, la recomendación es la consulta a un profesional de la salud mental. Asimismo, de manera individual, en pareja o grupalmente,  estudiar el motivo por el cual han sido convocados a la institución. En otras palabras, volver a delimitar la finalidad de su puesto respecto de horarios, cometido, y objetivos. Es entonces que, al final del proceso de concientización,  se dará forma y cargará de contenido el puesto con la particularidad de cada trabajador en acción. 

Conoce más ingresando en https://licmatiasdamico.negocio.site/ 

Para contacto: Lic. Matías D ´Amico (M.N. 72396) - Psicólogo clínico e institucional - Instagram: @licmatiasdamico.

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