Martes 6 de diciembre, 2022

EMPRESAS Y PROTAGONISTAS | 18-10-2022 17:46

¿Qué hacer frente al intrusismo profesional en nutrición?

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El acceso a la información en salud se volvió masivo para la mayoría de las personas en las últimas décadas. Basta con poner en el buscador cualquier pregunta relacionada a una enfermedad, para arribar a infinidad de sitios web en donde se prometen “soluciones mágicas” en forma de alimentos, hierbas o suplementos, entre otros productos. Las características suelen ser el pensamiento mágico, el fundamentalismo y la irresponsabilidad de quien pretende hacer de la salud un negocio. Se trata de des-información y sobre-información basada en premisas falsas o datos sesgados, que son útiles para convencer a quien lee que allí se encuentra la respuesta a su dolencia, abusando de la desesperación de quien ve su integridad amenazada. El objetivo generalmente es obtener un rédito económico; otras veces sólo generalizar la propia experiencia.

Con el alcance masivo de la información, las personas obtienen herramientas que les brindan un mayor poder de decisión sobre su salud, a la vez que nos exige a los profesionales dar mejores respuestas, estar actualizados, dedicar un tiempo adecuado a las consultas y ejercer una escucha más empática. Sin dudas, la información posiciona al paciente (ahora en rol de consultante-usuario) como sujeto empoderado, alejándose de la pasividad históricamente concebida dentro del paradigma del modelo médico hegemónico.

No obstante, es fundamental entender que la consulta no puede ser reemplazada por información recolectada de diversas fuentes: por el contrario, se suma al rol profesional ser una guía para ayudar a discriminar la información de calidad de la que puede poner en peligro la salud o perjudicar los tratamientos.

En nutrición, el intrusismo y la información falsa están a la orden del día: cualquier persona, sea profesional de la nutrición o no, se siente habilitada para hablar de alimentación y para aconsejar, sobre todo a quienes están atravesando una enfermedad grave (ej. oncológica). Esto pone en riesgo la salud física y mental de los pacientes: por un lado, suelen recomendarse restricciones extremas e innecesarias, o por el contrario, el consumo de alimentos o suplementos inadecuados. Sumado a esto, la des-información y la sobre-información generan confusión y angustia, además de sentimientos de culpa por las supuestas “malas” elecciones alimentarias. Esto, sin dudas, afecta a la salud mental, generando estrés, ansiedad y sumando otra carga más a la ya soportada por la enfermedad.

¿Qué se puede hacer para combatir el intrusismo en nutrición? Como profesional de la salud, apoyar la derivación al nutricionista capacitado en el área. Como paciente, ser críticos con la información que circula y siempre consultar al profesional especializado ante cualquier duda relacionada a la alimentación. Desde las asociaciones profesionales, recibir denuncias ante este tipo de problemas y actuar en consecuencia para abogar por el ejercicio legal de la profesión. A nivel del sector salud, jerarquizar las profesiones sanitarias como es debido, mejorando los salarios y las condiciones laborales.

Lic. Tatiana L. Gusenko

Nutricionista – UBA (MN. 8528)

[email protected]

por CEDOC

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