Lunes 28 de septiembre, 2020

EMPRESAS | 08-08-2020 00:03

Cómo se reinventan las tarjetas en la pandemia

Ante la caída de ventas, Prisma (procesadora de Visa), Fiserv (la de MasterCard) y Naranja apuestan a los pagos electrónicos y a planes del Gobierno.

“La cuarentena nos obligó a reorganizar la compañía por completo”, cuentan en Prisma Medios de Pago, la empresa líder en el negocio de las tarjetas de crédito y débito de la Argentina que se vio obligada a barajar y dar de nuevo. En paralelo, el contexto de pandemia y aislamiento obligatorio generó cambios de hábitos en los consumidores hacia las compras online y los medios de pago digitales.

En el caso de Prisma, procesadora de Visa y propiedad del fondo norteamericano Advent, el teletrabajo y la impresión de tarjetas para jubilados y para beneficiarios del programa AlimentAR fueron los pilares sobre los cuales se apoyó esa reconversión. “El 97% de los colaboradores comenzaron a trabajar desde sus hogares, mientras que el 3% restante fue reorganizado para mantenimiento técnico y continuar imprimiendo tarjetas en nuestra planta de producción de las de débito, crédito y prepagas”, cuenta Federico Cofman, jefe de adquisición de negocios de Prisma.

“Desde el inicio de la cuarentena, llevamos impresas más de 7 millones de tarjetas, de las cuales el 70% son de débito; fundamentalmente, reimpresiones para jubilados y tarjetas AlimentAR”, amplía Cofman. En términos de mercado, hubo un cambio importante por la cuarentena. “Por un lado, los pagos presenciales tuvieron una caída muy marcada por la imposibilidad de hacerlos. Sectores como turismo, hotelería y aerolíneas se derrumbaron. También hubo una marcada caída en combustibles, indumentaria y calzado, por nombrar algunos. Por otra parte, lógicamente, hubo un crecimiento en las compras no presenciales y en el pago de servicios e impuestos por Internet o mobile”, detalla el ejecutivo de Prisma, que cuenta con los servicios Banelco, Todo Pago, PagoMisCuentas, LaPos, Decidir y Monedero. “Ajustamos la estrategia de la compañía para poner foco en las soluciones para este contexto y aceleramos los desarrollos e implementamos herramientas digitales clave”, agrega Cofman.

No solo la pandemia pateó el tablero del mercado de las procesadoras de tarjetas. Tras cinco años de estabilidad, el número de cuentas y tarjetas emitidas dio un salto a partir de 2019, cuando las regulaciones comenzaron a permitir que las empresas admitieran múltiples esquemas de tarjetas, en lugar de uno solo. Por ejemplo, Posnet, compañía del grupo estadounidense Fiserv, ahora puede procesar pagos para Visa y MasterCard. “Estos cambios regulatorios mejoraron la competencia, con el consiguiente progreso en los servicios prestados en el punto de venta”, opina Javier Cesari, manager general de Fiserv Argentina, procesadora de MasterCard.

En cuanto al impacto de la crisis sanitaria, “el pico de reducción ocurrió durante abril, mostrando una recuperación moderada en mayo”, según Cesari. “Todavía no hemos vuelto a los niveles previos a la pandemia, esperamos que las actividades crezcan gradualmente hasta el final del año. Y si bien la pandemia ha tenido un alto costo personal y económico, servirá como un catalizador para el crecimiento y la madurez de la industria de transacciones electrónicas en los próximos años”, finaliza el directivo.

Desde Naranja, del Grupo Financiero Galicia, suman su visión: “Por un lado, todos los comercios y retailers que estaban en duda, con esta pandemia perdieron el miedo y se vieron casi obligados a disponibilizar sus productos y servicios a través de canales online. Por otro lado, el cliente demandó ese canal para satisfacer sus necesidades”. El año comenzó con “un muy buen nivel en el volumen de consumo durante el primer trimestre”, pero luego, en pleno contexto Covid-19, todo cambió: “Vimos una caída general del 30% del negocio en abril y mayo, respecto de esos primeros tres meses”, cuentan en la tarjeta de origen cordobés. En junio “se reflejó un incremento en la facturación superior al 10% respecto de los valores del primer trimestre”, destacan.

Naranja observó un fuerte crecimiento en su canal online, Tienda Naranja. De marzo a mayo operó el 47% del total de compradores que había tenido en todo 2019. Un comportamiento similar experimentó el sistema de pagos NPos, que en esos meses facturó lo mismo que en los 14 anteriores.

“El canal digital nos permitió superar en un 140% las ventas que hicimos en promedio durante el primer trimestre del año”, cuentan. A partir de esto, lanzaron Naranja Virtual, una tarjeta de compras online que opera en Naranja Online y en la app Naranja. “Si bien esta tendencia ya venía en aumento, había crecido 70% el año pasado, la pandemia y el confinamiento cuadruplicaron en algunos rubros este porcentaje. Se cree que el terreno ganado por el comercio electrónico será permanente, incluso después de la pandemia”, afirman.

En relación con las compras presenciales, “la tecnología contactless será el estándar”, ya que “aproximadamente el 70% del parque de terminales de la Argentina ya cuenta con la tecnología para poder hacer uso de la misma”, comentan en Naranja. “Dando un paso más, en los próximos años crecerá su uso en dispositivos NFC (teléfonos o relojes), con transacciones tokenizadas y sin necesidad de plásticos físicos”.

Antes de la pandemia, la expectativa era de crecimiento para Fiserv. “Las medidas tomadas por el Banco Central y los gobiernos nacionales y provinciales fomentaban la emisión y el uso de los medios de pago electrónicos”, recuerda Cesari. Con la crisis sanitaria, el escenario cambió. Hubo “un mayor uso de instrumentos digitales, entraron nuevos usuarios, anteriormente, reacios a los pagos electrónicos, y los planes como la tarjeta AlimentAR y la expansión del Posnet compensaron, parcialmente, el impacto negativo de la pandemia”, según el ejecutivo.

Con todo y pese a la incertidumbre que genera la crisis sanitaria, hay optimismo con respecto al futuro. Las medidas como la financiación de saldos impagos, la concesión de créditos (del Estado a monotributistas y autónomos) a través de saldos de tarjetas de crédito y la distribución de planes sociales en tarjetas prepagas “ayudarán no sólo a mantener los volúmenes durante la situación actual, sino también colaborarán a respaldar el mantenimiento e incluso aumentar los volúmenes en la segunda mitad del año”, finaliza Cesari.

por Jonathan Raed

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