EMPRESAS | 18-07-2022 16:05

El creciente negocio de verse bien

El marcado de la estética se potenció desde la pandemia, con los hombres como protagonistas.

Ya no son solo las mujeres, sino también hay cada vez más hombres interesados. Pertenecen a un target que va desde los 40 hasta los 60 años. En su mayoría, son clientes nacionales, pero crecen las consultas de interesados de países limítrofes. La industria de la estética aparece en escena, tanto para coquetas como para coquetos. Son los protagonistas de un mercado en el que se demandan productos relacionados con los fillers, bioestimulantes, toxina botulínica y los tratamientos corporales. “Esto también depende mucho de la edad y etapa vital del paciente”, explica Sebastián Navon Lemel, CEO de la Clínica Lemel. “El mayor porcentaje son mujeres; sin embargo, en los últimos tres años comenzó un aumento muy grande de consumidores hombres. Es un nicho que crece al doble que el segmento femenino. El mayor consumo se da en hombres de 34 a 45 años. Por eso, empezaron a abrir tantas barberías”, cuenta Gago Martirosyan, creador de Hairssime, empresa de cosmética capilar.

Cada vez se amplía más el rango de edad de los pacientes de estética. Aquí, cada cual atiende sus necesidades. “Dependiendo de eso, la popularidad de los tratamientos que eligen. En personas de 20 a 50 años uno de los más buscados para tratar la celulitis; en los de 30/60, es el tensado de la piel. Los tratamientos para fortalecimiento muscular y eliminar adiposidad localizada es buscado por pacientes de todas las edades ya que, a edades menos avanzadas se busca potenciar el estado físico, definir la forma del cuerpo y en edades más avanzadas además se busca combatir la pérdida de masa muscular (sarcopenia), tener más estabilidad y prevenir dolores de espalda”, explica Cecilia Molas, gerente regional de BTL (fabricantes de equipamiento médico y estético). “La edad promedio de la gente que solicita tratamientos estéticos es cada vez menor, indicando que ya no se trata únicamente de corregir, si no también prevenir”, indica Navon Lemel.

Tendencia. “En los últimos años se suma al ‘¿cómo me veo?’ el ‘¿cómo me siento?’. Esta es una tendencia que ya está muy instalada en países como España y Brasil, en los cuales el mercado de la estética está unos pasos más adelante que el argentino. Las personas se mantienen activas tanto laboral, física y sexualmente durante muchos más años y eso hace que busquen tratamientos que los acompañen y ayuden a mantenerse en forma, verse y sentirse bien”, se explaya Molas. Esto impacta de manera directa en los números de la industria, que no dejan de mostrar un avance.  “El negocio presenta un crecimiento importante, tanto desde la demanda de tratamientos no invasivos, que son cada vez más requeridos frente a los tratamientos quirúrgicos que requieren internación y días de recuperación post cirugía, como también percibimos una evolución en el segmento que demanda este tipo de tratamientos”, afirma Navon Lemel.

La pandemia tuvo un impacto positivo en el consumo de este tipo de servicios, ya que, debido al encierro, falta de ejercicio y cambio de hábitos, el consumidor se abocó en gran medida al cuidado y su bienestar personal. En ese sentido, Molas menciona que “los tratamientos corporales y los relacionados con el desarrollo muscular y eliminar grasa como EMSCULPT y EMSCULPT NEO han sido un gran aliado de los pacientes luego del sedentarismo y la mala alimentación que tuvimos durante el confinamiento. También el hecho de haber realizado tantas video llamadas y video conferencias y vernos en alta definición aumentó también la demanda de tratamientos faciales”. “Verse bien para sentirse bien. Los cambios en las modalidades de trabajo, las reuniones a distancia por videoconferencia produjeron un mayor interés en tratar áreas del rostro”, se suma Navon Lemel.

Martirosyan destaca que, en tiempos de crisis económica, “la cosmética crece mucho más que otros rubros”. ¿Las razones? “La mujer necesita verse bien”, subraya. Esto es una tendencia no sólo de Argentina, sino también en el mundo. “Dicen que, en esta época de crisis y guerra, las mujeres se maquillan más y que también aumenta el interés por la belleza y el cuidado del pelo”, amplía.

En alza. De acuerdo con datos de mercado, el crecimiento de la industria es del 17 por ciento anual desde 2019 a la fecha. En tanto, Martirosyan resalta que la marca Hairssime tuvo un incremento del 35% anual desde 2019 a la fecha. “En la pandemia, no tuvimos una caída de las ventas; al contrario, notamos que hubo un crecimiento. La mujer dejó de ir a la peluquería y se realizaba todos los tratamientos en sus casas, y para ello compraron todos los productos necesarios para realizarlos. Además, fue un momento donde todos los empresarios y comerciantes buscamos la manera de innovar, reinventarnos y eso nos dio la posibilidad de desarrollarnos”, amplía.

Una de las características de los consumidores es la búsqueda de resultados inmediatos. “El tiempo es crítico, los pacientes buscan resultados rápidos y evidentes: ver resultados reales en pocas sesiones. Esto se logra incorporando tecnología médica respaldada por evidencia científica y aprobaciones de la Federal Drug Administration (FDA, el organismo que habilita y valida la utilización de medicamentos en los Estados Unidos). Si bien no siempre los médicos exigen a las compañías que presenten la evidencia científica que respalda los resultados, es muy importante hacerlo ya que de esto dependen la efectividad y seguridad de los tratamientos que realicen en sus pacientes”, cierra Molas.

 

 

por Marcelo Alfano

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