Viernes 23 de octubre, 2020

EN LA MIRA DE NOTICIAS | 09-10-2020 11:45

La fórmula antiviral de Cristina Fernández

Cuál es la visión de la Vicepresidenta sobre la gestión de la pandemia, según su estrategia de redes sociales.

Se dice que Donald Trump gobierna por Twitter. En la Argentina, Cristina Fernández no gobierna formalmente, pero exhibe su hegemonía a fuerza de tuits, tanto que hasta nombró a su candidato presidencial subiendo un video a la red social del pajarito. Por eso, un simple recuento de sus posteos desde que desembarcó la pandemia en la Argentina grafica el orden de prioridades en la cabeza del poder nacional.

Desde el comienzo de la cuarentena decretada por Alberto Fernández, la Vicepresidenta tuiteó unas cien veces, considerando hilos y retuits. De ese centenar de mensajes públicos, apenas el diez por ciento estuvo relacionado con el impacto del Coronavirus. Esas pocas menciones pandémicas incluyen su pulseada con la oposición en el Senado por las sesiones virtuales, su aislamiento luego del viaje de repatriación de su hija desde Cuba, y un par de retuiteos de propaganda sanitaria de Axel Kicillof, Aerolíneas Argentinas y otros entes estatales. El resto de su comunicación por Twitter, o sea el 90 por ciento de los mensajes de la expresidenta en estos meses de emergencia sanitaria, se concentró en buena medida en la pelea jurídica, mediática y legislativa por la Reforma Judicial y el Lawfare, tema que, al parecer, la obsesiona. Y hay un pequeño capítulo aparte para condolencias por fallecimientos, efemérides militantes y autobombos varios. Sobre la crisis económica, la cuenta “@CFKArgentina” solo menciona la deuda heredada del macrismo y la desconfianza de la Vicepresidenta por el establishment al que intenta seducir Alberto Fernández. El desempleo, la incertidumbre cambiaria y la inseguridad, tres preocupaciones que rankean bien arriba en los sondeos de opinión pública, no calificaron para el “timeline” de Cristina en los meses pandémicos.

A su módica dedicación tuitera al drama del Covid-19, se le puede sumar la reticencia de Cristina a ponerse el barbijo reglamentario, a contramano de tanta orden oficialista de observar las recomendaciones de los científicos que asesoran al Presidente. Esa aparente indiferencia de la jefa de la coalición de Gobierno por el estado de excepción viral llama la atención especialmente en este momento, cuando las cifras argentinas colocan al país en lugares de poco éxito en la gestión sanitaria de la pandemia. No es que la Vicepresidenta sea la culpable del fracaso oficial ante el Coronavirus, ni mucho menos. Pero el bajísimo perfil de Cristina en la lucha contra el Coronavirus hace ruido en el relato oficialista que denuncia la despreocupación epidemiológica de Mauricio Macri y de Horacio Rodríguez Larreta, junto con la militancia opositora que se queja de la supuesta “infectadura K”. ¿Será que Cristina -acaso como Macri- tampoco creía demasiado en subordinar la gestión presidencial a una lucha antiviral condenada al fracaso, como sucede en buena parte del planeta? O quizá simplemente, como hace con otros temas delicadísimos que complican a la Argentina, ella prefirió desde el comienzo dejar esa papa caliente en manos de su fiel Presidente, que para eso fue designado.

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Silvio Santamarina

Silvio Santamarina

Columnista de Noticias y Radio Perfil.

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