—¿De qué trata El sol que no era sol y qué experiencia propone a quienes lo leen?
Es un cuento dirigido a los niños donde se aborda la concientización sobre el cuidado del medio ambiente, poniendo especial atención en la pérdida de biodiversidad y en las consecuencias que los desastres ambientales generan en la naturaleza.
La protagonista es la serpiente de Curiyú, que hace el papel de rescatista: un animal autóctono, que muchas veces es temida, pero en esta historia asume un rol solidario y protector.
Es una experiencia narrativa que invita a valorar a todos los seres vivos, sin importar su tamaño, su apariencia o el temor que puedan generar.

—¿Cómo nació la idea? ¿En qué te inspiraste para escribir este libro?
La idea surgió a partir de un pedido de mi editora, y me pareció un desafío muy enriquecedor, ya que hasta ese momento no había trabajado en este género.
Mientras comenzaba a pensar posibles enfoques, me impactaron profundamente los incendios que se estaban produciendo en la provincia de Corrientes, una problemática que lamentablemente se repite con frecuencia en nuestro país. Conversando con mi esposo sobre cómo abordar este tema para los niños, empezamos a nombrar animales autóctonos y apareció la figura de la Curiyú. A partir de allí, la historia comenzó a tomar forma.
—El libro tiene un fuerte mensaje ambiental. ¿Qué te gustaría que genere en quienes lo lean?
El mensaje invita a la reflexión, tanto en niños como en adultos, porque es una historia para leer en familia. Me gustaría que reflexionemos sobre nuestra responsabilidad con el ecosistema. No estamos solos: compartimos el ambiente con otras formas de vida y es una necesidad aprender a respetarnos. Me gustaría despertar el amor por nuestra Argentina y el deseo de recorrer sus provincias.
El libro se encontrará disponible en https://grupoannunate.com/shop
por CONTENT NOTICIAS














Comentarios