Friday 12 de April, 2024

ESPACIO NO EDITORIAL | 27-03-2024 12:42

Maria Passucci: No hay danza sin sensación.

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Hace tiempo vengo trabajando en una nueva metodología de danzaterapia, con la intención de acompañar a que los bailarines puedan involucrarse con ellos mismos y expresar su sentir cuando bailan.

En todo el transcurrir de la historia de la danza, es esperable encontrarse con bailarines que bailan la coda del cisne negro sin sentir en las plumas lo que pasa por la sangre, con otros que interpretan a la viuda sin saber lo que es el dolor o la alegría.

Bailarines eximios a nivel técnico que se pasan horas entrenando para poder reproducir a la perfección diversos pasos marcados por otros. Pasos que hablan de la historia de una (o varias) técnicas, que necesariamente tienen que ver con un único modo de hacer y bailar.

La problemática inicia cuando uno se atreve a cuestionar qué hay por debajo de esos pasos ejecutados a la perfección. Me pregunto entonces, ¿Cuál es hoy el fin de la danza? ¿Qué es lo que se intenta transmitir? Y ¿Qué lugar dejan hoy las técnicas de la danza para la expresión de la subjetividad?

Sabemos que en el principio de los tiempos la gente danzaba naturalmente, danzaba para vincularse, para procrear, danzaba en tiempos de guerra, etc. Todo lo basal de la vida era bailado. La danza era naturalmente un modo de comunicación.

Muchas veces nos encontramos con que el bailarín y su sentir quedan borrado. Quienes se atreven se suben al escenario a ejecutar un rol marcado por otro dejando por fuera la conexión con su sentir y su modo de expresarse. ¿Qué pasaría si diéramos a estos bailarines la consigna de improvisar e intentar encontrar determinadas sensaciones primarias como el amor, el odio, la ira o la furia y ponerlas en movimiento? ¿Qué pasaría si le pidiéramos a los coreógrafos de hoy que no intenten marcar secuencias de pasos uno tras otro hasta generar una obra de danza? ¿A qué puerto llegaría entonces la danza?

Conectarse con el sentir ha sido siempre una tarea compleja para los bailarines académicos, aunque no lo parezca a simple vista. Es que nos han acostumbrado a reproducir los modos de cómo se debería sentir. ¿Acaso no es esto representar?

Yo me pregunto si la danza sólo tiene como fin contar historias, o es que quizás ¿No somos lo suficientemente valientes para involucrarnos emocionalmente en nuestros movimientos o con nuestros cuerpos?

 

por CEDOC

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