martes, enero 28, 2020

POLíTICA | 23-03-2019 11:55

Florencia Kirchner, anclada en la Habana

El diagnóstico de la clínica cubana le impide volver al país. Estrés, anorexia y causas judiciales. El médico de Fidel y Chávez.

Desde La Habana y sin la autorización médica para volver al país, Florencia Kirchner le pidió un favor a su madre. Cristina dudó y opuso resistencia, pero aceptó, y horas antes de tomar un vuelo de regreso a la Argentina, publicó la historia clínica de su hija en Twitter, para evitar una nueva filtración judicial.

“Trastorno de estrés postraumático”, dice en el renglón reservado para explicar el “diagnóstico principal (definitivo)” de Florencia. Y a continuación, se enumeran otros cinco diagnósticos: síndrome purpúrico en estudio (manchas en las piel); polineuropatía sensitiva desmielinizante de etiología desconocida (un trastorno neurológico que debilita la sensibilidad en las extremidades); amenorrea en estudio (ausencia de menstruación); bajo peso corporal; y linfedema ligero de miembros inferiores de etiología no precisada (acumulación de líquido linfático en las piernas).

“La paciente se encuentra realizándose un estudio integral que aún no ha culminado y tratamiento fisioterapéutico diario. Por todo lo anterior, no se recomienda viajar”, culmina el parte del doctor Charles Hall Smith, especialista en segundo grado de Medicina Interna. A su lado, aparece la firma y el sello de Roberto Castellanos Gutiérrez, el médico que cuidó de Fidel Castro hasta su muerte y hoy dirige el prestigioso Centro de Investigaciones Médicas Quirúrgicas (CIMEQ) donde se atiende la hija de CFK.

Parte. Médicos, psicólogos y nutricionistas consultados por NOTICIAS coinciden en que la principal afectación de Florencia K es psicológica y no orgánica. Es decir, todo podría derivar del estrés postraumático, del miedo. “El estrés podría dar un cuadro de bajo peso, eso produce amenorrea, la amenorrea provoca edemas, que podrían tener vinculación con las manchas, si son en las piernas. Aunque también pueden aparecer lesiones en la piel si se produce algún masaje linfático fuerte”, explica el médico Diego Lowenstein.

Desde la psicología, el estrés postraumático es una enfermedad en la que el cerebro no puede integrar una experiencia dramática vivida.

“Al paciente se le aparecen imágenes o sensaciones de esa experiencia y hay casos en los que no pueden ni salir de su casa, como si fuera un ataque de pánico”, explica la psicóloga Antonella Salerno, directora del Estudio Psicológico Integrativo de la Conducta Alimentaria (EPICA). Para que el estrés se genere, tienen que pasar, como mínimo, tres meses de la situación traumática. Aunque también puede despertarse después de décadas.

Los disparadores dependen de la persona. Lo que para alguien es inofensivo, para otro puede desatar un trauma y a su vez, desencadenar en problemas físicos. Con un tratamiento psicoterapéutico adecuado –como el de desensibilización y reprocesamiento por los movimientos oculares–, las afecciones pueden desaparecer en unas 20 a 30 sesiones.

Los rumores sobre la posible detención de Florencia Kirchner comenzaron a circular en octubre pasado, vinculados a las causas en las que está involucrada: Hotesur y Los Sauces. Su primera consulta en Cuba fue a comienzos de diciembre, cuando la cineasta viajó a presentar su película sobre Santiago Maldonado. Entonces, los médicos cubanos le ordenaron un tratamiento que interrumpió y continuó en febrero, cuando volvió a viajar a La Habana y ya no pudo regresar.

Desde Cuba, Cristina dejó en claro que “fue ella, en virtud de las mentiras y falsedades publicadas en estos días, quien me pidió que se conozcan públicamente” los datos de su salud. “Piensa que de este modo terminará el circo de violencia sobre ella y su estado de salud. No sé. La verdad es que me hubiera gustado no tener que hacerlo, pero es tanto el odio y la violencia que ejercen contra su persona, que tal vez tenga razón”, continuó en tono descreído, siempre a través de la cadena nacional tuitera.

Vocero. El dirigente kirchnerista Eduardo Valdés fue el único que arriesgó públicamente un diagnóstico cuando el círculo cercano de Cristina se cerraba. El ex embajador en el Vaticano habló de estrés, ataques de pánico y anorexia. Pero horas después, con CFK ya en Cuba, se retractó a través de Twitter y aclaró que “no se trata de una anorexia”. Desde entonces, con la ex presiednta no se volvieron a hablar.

Ahora, con la historia clínica revelada, Valdés reniega de su protagonismo: “Yo no soy vocero de la familia, me transformé en un vocero involuntario. No conocía ninguna de esas enfermedades que están en el certificado, no sé por qué me consultan”, le dice enojado a NOTICIAS. Y reafirma la idea de la última tapa de esta revista, titulada “La suma de todos los miedos”. “Todo tiene que ver con la situación de angustia permanente ante la cadena de rumores de que a Florencia la van a detener”.

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