EN LA MIRA DE NOTICIAS | 30-04-2019 13:57

Moyano quedó opacado por Washington y Caracas

El paro liderado por Camioneros compitió en desventaja frente al dólar calmado y al levantamiento antichavista.

El timing parecía perfecto. Pero el tiempo es así de traidor, cambia de bando sin avisar. Eso le pasa a los Moyano en su programado día de gloria. El paro que el clan camionero convocó para hoy no oculta su carácter de demostración de fuerza frente al Gobierno, pero mucho más ante la inasible interna sindical y al todavía atomizado peronismo, sin contar a los francotiradores de Comodor Py, que hasta hace poco lo tenían en la mira y con el dedo acariciando el gatillo. Tal voluntad de exhibir musculatura por parte de Hugo y Pablo Moyano se mide simplemente por el tamaño del gesto que supone armar su Día del Trabajo paralelo, antes del feriado propiamente dicho. Pero los planes no salieron a pedir de boca.

El 30A de Moyano & Co. cae en el momento de mayor volatilidad del macrismo reeleccionista. En ese sentido, la vuelta de Moyano al centro de la escena coincide con el gran regreso de Cristina al ruedo político: justo cuando más le duelen los golpes al Gobierno. Sin embargo, en las últimas horas, una ola que viene del norte tapó la estridencia de la movida opositora. En Washington y Caracas pasaron cosas.

(Leer también: Cristina Kirchner y Eduardo Duhalde, ¿en la casa de Hugo Moyano?)

Luego de arduas conversaciones de la plana mayor macrista con funcionarios del FMI e incluso -se dice- de la Casa Blanca, el Banco Central argentino logró liberarse del cepo que le imponía la banda de flotación libre de la cotización del dólar, y con ese aire, consiguió la autoridad que tanto añoraba para poner un poco de orden en el desbocado mercado cambiario local, del cual depende hoy en buena medida la suerte electoral de Cambiemos. Así amaneció, entonces, el 30A de Moyano, con un dólar sedado y a la baja. Lo contrario del escenario altamente inflamable que se registraba hace apenas unos días, cuando el paro de camioneros parecía el broche de plomo de una semana donde el espíritu opositor tuvo su pico de protagonismo.

Tampoco ayudan al show moyanista las imágenes que vienen de Caracas, tan fuertes e indisimulables que hasta los medios más cristinistas tuvieron que superponerlas a las escenas de gremialismo explícito provenientes de la porteña Plaza de Mayo. No se trata solo de una cuestión de rating y sensacionalismo mediático que compite contra la previsible iconografía sindical en un día de huelga nacional: Venezuela en llamas tiene un peso simbólico creciente en el juego de la grieta argentina, con el fantasma del descalabro bolivariano acechando sobre la discusión de modelos de país que impone la campaña electoral.

(Leer también: Guaidó logra apoyo militar para la “Operación Libertad”)

Difícil para una Cristina que recupera el habla callar sobre sus amigos chavistas aplastando rebeliones con tanquetas. Fácil para el Gobierno insistir por estas sobre el miedo a la venezuelización de la Argentina en caso de que el peronismo rekirchnerizado retome el poder en 2020.

Habrá quien diga que la condescendencia del FMI y la revuelta de Caracas vienen de la misma usina de poder en Washington. Pero lo cierto es que el caldo de cultivo que Moyano tenía previsto para este día se enfrió sorpresivamente, demostrando una vez más que la volatilidad de escenarios será la clave de estas elecciones argentinas, que se ganarán menos con la sabiduría del estratega que con el olfato táctico y la sangre fría -optimista o suicida- del apostador empedernido.

*Editor ejecutivo de NOTICIAS.

por Silvio Santamarina*

Galería de imágenes

Comentarios

Música

Conociendo Rusia: "Loco en el desierto"

Espacio Publicitario

Espacio Publicitario