martes, octubre 22, 2019

EN LA MIRA DE NOTICIAS | 12-05-2019 22:25

Heridas y ambiciones que abre el batacazo de Schiaretti

Macrismo, radicalismo y peronismo se reacomodan para la dinámica electoral poscordobesa.

Son todas derrotas anunciadas. Pero no por eso duelen menos. Y en esta última elección provincial, la de Córdoba, los resultados arrojaron records históricos que echan las peores sombras sobre el futuro de Cambiemos en las presidenciales. Por supuesto que siempre se puede ver el vaso medio lleno, o al menos no tan vacío, en el despacho de Marcos Peña. Se puede argumentar que Mario Negri, el preferido de la Casa Rosada en la guerra intestina de los radicales cordobeses, le sacó ventaja a Ramón Mestre en las urnas, lo cual le daría la razón al Gobierno en la discusión que partió la oferta electoral del radicalismo en la provincia que supo ser el gran trampolín de Mauricio Macri.

Se puede matizar la derrota de Cambiemos en Córdoba recordando la buena onda que el Presidente mantiene con el gobernador Juan Schiaretti. Se puede señalar que el kirchnerismo tuvo que bajarse de la contienda por pedido de su jefa a favor del oficialismo peronista cordobés, lo cual demostraría que tampoco la principal contendiente de Macri viene destacándose en los turnos electorales provinciales de los últimos meses. Se puede recurrir al latiguillo tradicional que señala el carácter meramente provincial del resultado cordobés. También se puede decir que todavía falta más de un mes para que se oficialicen las candidaturas presidenciales, lo cual en la Argentina parece una eternidad. Se pueden decir muchas cosas, pero la cuestión es quiénes siguen creyendo en el optimismo macrista.

(Leer también: Miedo a perder en Cambiemos: el duro camino a octubre)

El entusiasmo que decrece en Cambiemos se dispara a las nubes por estas horas entre los peronistas, quienes vislumbraron en la noche cordobesa un iceberg fatal para el Titanic PRO. En el peronismo federal sienten que el fenómeno Schiaretti –líder callado, cauto y gris- demuestra la vulnerabilidad de Macri y de Cristina, dos figuras que brillan por el rechazo que comparten. Para Alternativa Federal, la receta a seguir sería ampliar el modelo cordobés a escala nacional. Suena simple, en un domingo de borrachera electoral nocturna. Pero con la resaca matutina, aparece el dolor de cabeza característico del sindrome 2019: sobran líderes sin liderazgo nítido.

La esperanza de algunos es que el batacazo de Schiaretti le otorgue la suficiente autoridad en el peronismo como para conducir el armado de un frente común de aspirantes que acepten encolumnarse detrás de la candidatura con mejores chances para volver a poner al peronismo en el poder en 2020. Esa legitimidad de Schiaretti dependerá, entre otros factores, de que el reelecto gobernador no se maree con las mieles del éxito y se deje tentar con la remota posibilidad de probar él mismo suerte en la carrera por suceder a Macri: con la cínica mezquindad de la realpolitik, los mismos peronistas que lo ensalzan recuerdan que la salud de Schiaretti no sería la más adecuada para un candidato presidencial. Son los mismos que desestiman la opción Lavagna por su edad. O a Massa por su deficiente alineación y balanceo. Todo vale en la lucha darwiniana por la selección del más apto, especialmente en una noche donde el Jurassic Park peronista olió sangre. Es tiempo de morder o salir corriendo.

*Editor ejecutivo de NOTICIAS.

por Silvio Santamarina*

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