SOCIEDAD | 08-10-2019 11:16

Refresh de series: el tiempo de las guionistas feministas

Historias de mujeres, escritas por mujeres. Hasta ahora, en el mundo audiovisual predominaba la mirada masculina.

El feminismo abrió las puertas para que cada vez más en distintos ámbitos se visibilizaran temáticas con perspectiva de género y el mundo audiovisual no fue la excepción. Series en el prime time y películas tratan cuestiones como el aborto, la maternidad, la militancia LGTBQI y la violencia. Sin embargo, era necesario un paso más: que quienes se ocuparan de escribir estas historias fueran mujeres que pudieran poner su voz y mirada en los contenidos.

De a poco, guionistas que tienen como bandera el feminismo llevan su militancia al trabajo y aparecen productos audiovisuales que desde la narrativa aportan una perspectiva feminista. Erika Halvorsen, escritora y guionista feminista que gestó el proyecto de convertir en serie el libro “El fin del amor. Querer y coger” —un ensayo de filosofía sobre cómo cambiaron las relaciones sexoafectivas en los últimos años escrito por Tamara Tenenbaum— reflejó esta idea al ser entrevistada en un medio internacional a raíz de esta futura producción, que será protagonizada por Lali Espósito: “Este espectáculo se siente como un grito salvaje de pura felicidad; una respuesta a la falta de libertad para crear e impulsar que tantas escritoras experimentan”, expresó.

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En la misma línea, se estrenó “No sé cómo volver” en Flow, una serie que aborda el puerperio y diferentes tópicos vinculados a la maternidad y el deseo de las mujeres. Dirigida por Silvina Estévez, y co-guionada por ella y Brenda Howlin, cuenta con la participación de Ofelia Fernández, Ingrid Beck, Florencia Freijo y Las Casildas —una agrupación dedicada a difundir información sobre los derechos en torno a la gestación, el parto y la crianza—.

Es una ficción donde se introduce lo documental por necesidad de poner voces que profundicen en las temáticas que queremos abordar para no sólo entretener, hablar y dar una mirada con perspectiva de género sino también para informar y brindar datos de una etapa tan invisibilizada, plagada de vulnerabilidad y de derechos no adquiridos como es el puerperio”, señaló Estévez a NOTICIAS.

A nivel internacional, los ejemplos también proliferan. En Netflix es furor “Inconcebible”, una serie basada en una investigación periodística que ganó un premio Pulitzer y que narra una serie de violaciones a adolescentes en Estados Unidos. Guionada por mujeres, el foco está puesto en mostrar la importancia de tener perspectiva de género en casos de abuso sexual. Y en los últimos premios “Emmy”, realizados el pasado domingo 22 de septiembre, una de las grandes ganadoras fue “Fleabag”, escrita y protagonizada por mujeres. Phoebe Waller-Bridge, guionista y actriz de la ficción, se llevó los premios a mejor actriz principal y mejor guión.

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Mirada feminista. Una cámara en un baño público para mostrar la incomodidad de las mujeres para cambiarse una toallita en la cotidianeidad. La escena es parte de uno de los capítulos de "No sé cómo volver" y tiene una finalidad: los contenidos que se llevan a la pantalla necesitaban la mirada de quienes los experimentan en la realidad para traducirlos al lenguaje audiovisual.

Eso es lo que intentó hacer Estévez desde el guión y dirección de “No sé cómo volver”. “Es una serie cruda, donde justamente nosotras quisimos visibilizar eso que no se ve. Aborda los temas e imágenes donde histórica y tradicionalmente la cámara no está. Por ende, la mirada de los espectadores tampoco y, en consecuencia, quedan invisibilizadas. Queremos llevar la mirada de esos sectores hacia ese lugar”, explicó Estévez a NOTICIAS.

Éxito en ventas, “El fin del amor” explora temas ordinarios como el poliamor, el deseo, la soltería, el consentimiento y el amor romántico pero desde la filosofía y el feminismo, convirtiéndose así en el material que faltaba para la generación millennial: centrado en sus problemáticas, pero con un sustento teórico. ¿Qué más podría aportar desde lo audiovisual? Tenenbaum reflexiona: “Creo que la ficción es, en general, un lugar muy interesante para pensar contradicciones y para plantear incomodidades. La forma de volver política la ficción nunca es la bajada de línea sino más bien algo que trabaje, que el hecho de que haya varios personajes siempre te permite que haya múltiples perspectivas, que haya conflictos”.

Desigualdades. Según explicó Florencia Tundis, guionista de la ENERC y economista, las directoras y guionistas mujeres no son ni el 30%, a pesar de que en las escuelas de cine el 50% de quienes estudian son mujeres. En ese sentido, la representación LGBT es todavía peor: no llega ni al 5%. “Quien escribe pone su mirada del mundo en esas producciones audiovisuales y si siempre es el mismo hombre blanco heterosexual, vamos a tener sólo su visión. No necesariamente la mirada de una mujer va a ser con perspectiva de género, pero hay más tendencia a que sí. Y también suelen generan más trabajo para las mujeres”, señaló.

En esa línea, Estévez concluye: “Empezamos a generar con Brenda y con otras compañeras contenidos desde un lugar más de una militancia artística. Lo audiovisual es una herramienta que está buenísima y, más allá de que esté en boga el feminismo y hay muchas ficciones que lo abordan o muestran mujeres protagonistas, es importante rever los comportamientos de esos personajes y, a través del guión, darle una mirada con perspectiva de género. Por eso es muy interesante que las mujeres generen contenidos y generen nuevas miradas”.

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