La exclusión de Ariana Harwicz del Festival Internacional de Arte, Literatura y Humanidades Cultur-Alh abrió una grieta en el mundo cultural español. La escritora argentina, finalista del Booker Internacional en 2018, fue retirada a último momento de una charla prevista para el 26 de septiembre en Granada. El motivo: sus posiciones contrarias al boicot cultural a Israel.
Harwicz iba a conversar con Jesús Ortega en la plaza de las Pasiegas bajo el título “Oponerse al mundo”. La dirección del festival rescindió la invitación después de recibir una carta de la Red Universitaria por Palestina de Granada. Las organizadoras señalaron que no podían garantizar el desarrollo del encuentro en un espacio público ante posibles protestas.

“Me desprogramaron. Cedieron a la presión de militantes. Cedieron al terror”, denunció la autora de Matate, amor. Harwicz sostiene que su rechazo alcanza a todos los boicots culturales: también cuestionó la exclusión de artistas rusos después de la invasión a Ucrania.
La decisión provocó respuestas cruzadas. La Universidad de Granada aclaró que la medida fue tomada exclusivamente por la dirección del festival y que no fue aprobada ni respaldada por su equipo de gobierno. La casa de estudios reivindicó la libertad de expresión, el pluralismo y la confrontación de ideas, incluso cuando resultan incómodas.
En la vereda opuesta, siete participantes —Rita Segato, Lina Meruane, Sabina Urraca, Gabriela Wiener, María Fernanda Ampuero, Brenda Navarro y Ángelo Néstore— apoyaron la exclusión. Sostuvieron que el conflicto no se relaciona con la obra de Harwicz, sino con sus declaraciones públicas sobre Israel, Gaza y el boicot cultural.
La réplica llegó con un manifiesto firmado por más de 350 escritores, intelectuales y personalidades. Fernando Savater, Margo Glantz, Piedad Bonnett, Santiago Roncagliolo, Ana María Shua, Pola Oloixarac y María Negroni figuran entre los adherentes. El texto afirma que ningún autor debería ser apartado de un encuentro cultural por sus posiciones públicas y exige explicaciones transparentes, reconocimiento del daño y una reparación.
El novelista irlandés John Banville, ganador del Booker y del Premio Princesa de Asturias, declinó su participación en solidaridad con Harwicz. También se pronunciaron la Federación de Comunidades Judías de España y el embajador argentino Wenceslao Bunge Saravia.
La controversia convirtió al festival en escenario de una pelea mayor: pluralismo o cancelación.














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