Santiago Pando Soldati es un ex polista y primo de una estrella de ese deporte, Adolfo Cambiaso, y quedó imputado como intermediario en una denuncia de licitaciones amañadas en el Arsat. El caso fue célebre a mediados de este año cuando la policía allanó la casa de ex funcionarios de ese organismo y uno de ellos tenía dinero, equipos de espionaje y drogas. Hoy vuelve a ser noticia porque, según pudo reconstruir NOTICIAS, Pando Soldati, que estaba fuera del país el día de los allanamientos, aterrizó en Ezeiza y pudo volver a su casa, pese a que tenía activadas alertas judiciales.
Un supervisor de Migraciones las levantó en menos de dos minutos y dos hombres con credencial oficial lo escoltaron hasta la vereda donde abordó una camioneta y se retiró del aeropuerto.
El episodio sucedió el sábado 6 de junio y hoy es materia de investigación. Pando Soldati volvía de Miami. Sobre él pesaba una prohibición de salida del país, un allanamiento frustrado y una alerta migratoria que decía que había que demorarlo y avisarle a la fiscalía. Nada de eso pasó y, por el contrario, llegó con tranquilidad hasta la vereda de la Terminal A de Ezeiza y se despidió con un abrazo de los dos empleados públicos que lo habían acompañado desde la manga del avión.
Origen. Para entender por qué este caso tiene en vilo a una familia tradicional argentina y a funcionarios públicos de Migraciones es necesario recapitular un poco: todo empezó el 4 de enero de 2024, cuando empleados de Arsat, la empresa estatal que maneja los satélites y la red de fibra óptica del país, descubrieron que en quince contenedores guardados en un depósito de San Fernando faltaban piezas de cobre y componentes de equipos de internet de alta velocidad. Las cámaras no funcionaban y el cerco eléctrico estaba cortado. El depósito era operado por una empresa de logística llamada Argentina Logistic Services, ALS, de Diego Padilla y Fernando Paredes. Arsat denunció el robo y la causa cayó en el juzgado federal de San Isidro de Lino Mirabelli, con la instrucción delegada en el fiscal Fernando Domínguez.
Lo que parecía el robo de un empleado infiel se convirtió en otra cosa cuando los investigadores preguntaron cómo había llegado ALS a custodiar equipos de Arsat. Descubrieron que la licitación de 2021 habría sido un "teatro", según las fuentes. Quien manejaba las compras era Gerardo Boschin, subgerente de Compras y Contrataciones, que, al parecer, filtraba el estado del expediente a los empresarios y firmó órdenes por casi dos millones de dólares en contrataciones directas. Por encima estaba Facundo Leal, mendocino, presidente de Arsat durante el gobierno de Alberto Fernández y luego titular del ORSNA, el regulador de aeropuertos, con Javier Milei. Adentro de la empresa los conocían como "la banda de los mendocinos".
En mayo de 2026 se hicieron quince allanamientos en Buenos Aires y Mendoza. En la casa de Leal aparecieron más de dos millones de dólares, ketamina, cristal MDMA y equipos de espionaje. Leal quedó detenido y hoy tiene prisión preventiva.
Primazo. En ese esquema entra Pando, sobrino del empresario Santiago Soldati y primo de Adolfo Cambiaso, la estrella de La Dolfina. Para el fiscal fue el "nexo estratégico": el hombre que le escribió a Padilla para que llamara con urgencia a Boschin, antes de que existiera un llamado a licitación. El negocio empezó por WhatsApp. Y en los chats, Pando aparece proponiendo inflar el presupuesto diciendo cosas como: "Fijate cuánto te deja aumentar para que nos quede algo lindo. Dibujáselos". En marzo de 2022, Paredes le avisó a Padilla que tenía 30 mil dólares en efectivo en una cueva y aclaró: "Esto es para Pando por negocios Arsat". Testigos como el chofer y las asistentes de Leal declararon que Pando iba a Arsat una o dos veces por mes, solo, y que con el presidente "parecían amigos".
Por eso, el 28 de mayo, Mirabelli ordenó allanar el departamento de Pando en Cerrito al 1300 para secuestrarle el celular, y le prohibió salir del país. El dueño de casa no estaba: había volado a Estados Unidos unos días antes. El celular de Pando, con los chats de cinco años de negocios, estaba con él en Miami.
Alerta. Según documentación a la que accedió NOTICIAS, el 1° de junio el fiscal mandó un oficio a la Dirección Nacional de Migraciones que pedía que, ante el primer ingreso de Pando al país, avisara de inmediato y demorara el trámite hasta recibir la orden judicial. Migraciones contestó ese mismo día: "Recibido y cumplido". Por eso, cuando Pando apoyó el pasaporte en la cabina 32 de Ezeiza, a las 12.16 del 6 de junio, el sistema arrojó la prohibición de salida y la alerta de la fiscalía. La inspectora Florencia Jaime hizo lo que el manual dice: generó un incidente y lo elevó a su supervisor.
El supervisor de guardia era Diego Spada, de la Dirección de Control Aéreo de Ezeiza. A las 12.17, un minuto y 43 segundos después, cerró el incidente sin mayores observaciones y no dio el alerta policial, ni judicial.
Los videos de la Policía de Seguridad Aeroportuaria muestran que Pando no llegó solo a la cabina. Caminaba con un hombre que lo orientó hacia la fila y que, mientras Jaime escaneaba el pasaporte, se paró detrás del puesto 32, del lado operativo, con el teléfono en la mano. En criollo: controlaba que lo dejaran pasar. Un segundo hombre se sumó. Después del control, los dos bajaron con Pando a las cintas, le sostuvieron el carry on, llevaron sus valijas y atravesaron con él la Aduana y el hall de arribos, cada uno con su credencial colgada del cuello. Quince minutos después Pando estaba en la vereda. En ese momento las cámaras de seguridad captan el afectuoso abrazo con los funcionarios. Había llegado a la patria y estaba libre.
Los escoltas eran Maximiliano Leonel Zapata, supervisor de la Dirección de Control Aéreo de Migraciones, y Gastón Valentini, empleado de EANA, la empresa estatal de navegación aérea, y también, al mismo tiempo, empleado de ARG Air Charter, una firma de vuelos privados, con permiso de acceso y credenciales de Ezeiza que se renuevan sin interrupción desde 2011. Una suerte de canal VIP que se vale de funcionarios oficiales que tienen acceso a lugares privilegiados por su condición de empleados estatales y que prestan sus servicios a empresas privadas. Una empresa que ya ha ofrecido estos servicios a Pando es Fly Polo Travel, muy conocida entre los polistas argentinos.
Esta situación, lejos de resultar un beneficio para Pando, agravó su situación y hasta complicó a los funcionarios que lo ayudaron a salir. La pregunta más importante que se hacen por estos días los investigadores es: ¿quién autorizó a salir a Pando de Ezeiza? ¿Fue un funcionario de alto rango? ¿Fue un ministro? Hoy la Dirección Nacional de Migraciones depende del Ministerio de Seguridad a cargo de Alejandra Monteoliva. ¿O existe un corredor VIP donde la ley no existe?
A principios de este mes, el fiscal Domínguez y el titular de la Procuraduría de Investigaciones Administrativas, Sergio Rodríguez, pidieron el procesamiento de Pando, sin prisión preventiva, como partícipe necesario de cohecho, administración fraudulenta y negociaciones incompatibles, más embargos. Pando eligió no declarar y en un escrito niega "en forma expresa y categórica" los hechos. Padilla y Paredes admitieron que le pagaron una comisión "por haber acercado el negocio", pero juran que fue entre privados. Para los fiscales, Pando no era un comisionista sino "un facilitador que activamente traccionaba la voluntad de los funcionarios públicos de Arsat". Esta semana se sumó un elemento más al expediente: el teléfono de Pando fue entregado a la Justicia y se está analizando el material y las conversaciones. Tal vez allí haya respuestas a todo.














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