La elección de la Reina Nacional de la Vendimia 2026 se desarrolló en un clima festivo en el Teatro Griego Frank Romero Day de Mendoza, pero con un trasfondo político y judicial que durante años puso en duda la continuidad misma del histórico certamen. En ese escenario, ante miles de espectadores y tras el tradicional conteo de votos cantados, resultó coronada Azul Antolínez, representante del departamento de San Rafael, quien se convirtió en la nueva soberana vendimial al imponerse entre las candidatas departamentales que compitieron por el cetro provincial.
La joven, de 21 años y estudiante de Tecnicatura Superior en Enología y Viticultura, recibió los atributos de manos de la reina saliente y se transformó en la cara institucional de la principal fiesta cultural y productiva de Mendoza. La proclamación se produjo luego del tradicional espectáculo artístico del acto central, que reúne a cientos de bailarines y una puesta escenográfica que recrea la historia vitivinícola mendocina. Tras el show se realizó el escrutinio de los votos que emiten autoridades departamentales, exreinas y representantes institucionales, mecanismo característico de la fiesta desde hace décadas.
Una vez confirmada su victoria, Antolínez subió al escenario principal y pronunció su primer mensaje como soberana vendimial: “Es un orgullo para mí ser una de las mujeres que va a dejar huella en la historia de Vendimia y ser de San Rafael, me siento totalmente honrada”. También dedicó palabras a su familia y a los trabajadores del sector vitivinícola, señalando que su abuelo es viñatero y “que este año se cumplen 90 años de una fiesta que celebra a nuestros ancestros, que llegaron a nuestra tierra a trabajar, convirtiendo el desierto en oasis. Feliz vendimia”.

La coronación de Antolínez, se produjo en medio de un debate que durante los últimos años atravesó a la Fiesta Nacional de la Vendimia: la discusión sobre si la elección de reinas implica una cosificación de la mujer. El punto de máxima tensión se produjo en el departamento de Guaymallén, donde una ordenanza municipal impulsada en 2021 decidió eliminar la elección de soberanas bajo el argumento de modernizar el festejo y abandonar los concursos de belleza. El proyecto fue defendido por el oficialismo municipal como un intento de reemplazar el criterio estético por la valoración de proyectos sociales y comunitarios.
La decisión generó una fuerte reacción de organizaciones vendimiales, exreinas y sectores de la sociedad mendocina que consideraron que la medida atentaba contra una tradición cultural de la provincia. Para las asociaciones vinculadas a la Vendimia, impedir la elección significaba excluir a las jóvenes de Guaymallén de participar en el proceso vendimial que culmina en la elección nacional. Varias exsoberanas denunciaron además que el municipio estaba desconociendo una tradición arraigada desde 1936 y comenzaron una batalla judicial para revertir la decisión política del departamento.
El conflicto llegó a la Suprema Corte de Justicia de Mendoza. Las demandantes solicitaron una medida cautelar para suspender la ordenanza municipal y permitir que el departamento volviera a elegir a su representante. El máximo tribunal provincial resolvió que la prohibición afectaba derechos culturales y sostuvo que la elección de la reina forma parte del patrimonio cultural inmaterial de Mendoza. En consecuencia, dispuso suspender la ordenanza y permitir nuevamente la participación de representantes del departamento en la fiesta vendimial.

Mientras el caso avanzaba en los tribunales, el enfrentamiento político generó situaciones inéditas dentro del calendario vendimial. En 2022, ante la negativa oficial de Guaymallén de organizar el certamen, un grupo de exreinas y organizaciones culturales impulsó una elección paralela que terminó proclamando a una soberana conocida como la “Reina Blue”. Aunque contó con respaldo popular, su legitimidad fue discutida institucionalmente y el gobierno provincial terminó designando otra representante para competir en la elección nacional, lo que profundizó la polémica.
La postura del intendente de Guaymallén generó críticas de sectores culturales y políticos que lo acusaron de intentar desarticular uno de los símbolos más reconocidos de la Vendimia. Desde la comuna se defendieron afirmando que el cambio respondía a una mirada moderna sobre el rol de la mujer en la sociedad. “Hemos dado un paso adelante”, sostuvo en su momento uno de los funcionarios impulsores del proyecto, al explicar que la intención era abandonar los concursos tradicionales de belleza.
Frente a esa postura, las reinas mandato cumplido y organizaciones vinculadas a la fiesta se organizaron para defender la continuidad del certamen. Argumentaron que el rol de las soberanas había evolucionado y que hoy cumplen funciones de promoción turística, cultural y productiva de la provincia. Además, señalaron que impedir la elección también implicaba limitar la participación de las propias mujeres interesadas en representar a sus departamentos en la celebración vendimial.

El conflicto se extendió durante varios años hasta que los fallos judiciales y la presión social terminaron obligando al municipio de Guaymallén a revertir su postura. Finalmente, el departamento restituyó la elección de su reina y volvió a integrarse plenamente al calendario vendimial, cerrando un ciclo de controversias políticas y judiciales que había puesto en cuestión la continuidad del certamen.
“Considero que la reina departamental o nacional es una institución que dignifica a la mujer. Lejos está de los estereotipos y cosificaciones. La elección de la reina nunca fue en razón de la belleza aunque se haya entendido erróneamente de esa manera”, expresó la Corte en la resolución. También entre otros argumentos entendieron que “El reglamento de elección de reinas dictado por el Poder Ejecutivo Provincial establecía que debía hacerse la elección de la misma en razón de la ética, moral, belleza e inteligencia. Dicho reglamento establecía criterios amplios en el año 2016 y que aún entiendo pueden y deben ser ampliados”.
Ante el resultado desfavorable, el jefe comunal se refirió al tema. “Es algo anacrónico, retrógrado y discriminador, pero decidimos cumplir el fallo de la Corte”, dijo el intendente Iglesias respecto al fallo que lo obligó a elegir una reina y concluyó: "Le quiero decir a la sociedad mendocina que este proceso es definitivo e irreversible. Se acabaron los desfiles de belleza porque todas las mujeres son bellas y hay que valorar no parámetros físicos y sí belleza interior. Hoy tuvimos a 19 representantes que son bellas personas".

El origen de la controversia se remonta a un año antes de esas declaraciones, cuando en el Concejo Deliberante, Ignacio Conte, edil oficialista de la agrupación Cambia Mendoza, presentó un proyecto de ordenanza para eliminar la elección de la Reina de Guaymallén. “La elección de una ciudadana para que represente a un departamento o a una provincia ya no corre más en el mundo moderno porque el Estado debe tender a la eliminación de la discriminación y los estereotipos, en lugar de promover este tipo de concursos".
En ese contexto de debates culturales, fallos judiciales y tensiones políticas, ahora en 2026, la coronación de Antolínez adquirió un valor simbólico adicional para los defensores de la tradición vendimial. La nueva reina asumió su mandato con la misión de representar a la provincia vitivinícola más importante del país, en una fiesta que continúa siendo uno de los eventos culturales más emblemáticos de la Argentina.















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