SOCIEDAD | 20-07-2021 15:00

Quiénes son las esposas guerreras de la Selección argentina

Una por una, las mujeres de los futbolistas que reivindicaron la victoria y hasta pelearon con periodistas. El después de la era “botineras”.

Hasta hace no mucho tiempo, los titulares solían referirse a las nuevas parejas de los futbolistas valiéndose de la jerga “botineras”. Así, los futbolistas “se ganaban” a la chica igual que podrían ganar un partido: el ritual deportivo trasladado al mundo de pareja. El ejemplo más viejo (y todavía vigente) es el de Wanda Nara, que se casó con Mauro Icardi hace ya siete años y como manager cierra para él contratos millonarios. Aun así, en el imaginario social todavía aparece como una “busca fama” dispuesta a todo para llegar a la cima. Y esa mirada sigue aplicándose a muchas otras mujeres de reconocidos futbolistas a nivel internacional.

Pero cada una tiene su vida, sus proyectos y su historia. Así lo demuestran en sus perfiles de redes sociales, donde muy pocas (salvo las modelos) eligen mostrarse como figuras de portada de revista. Aprovechan para apoyar públicamente las carreras de sus parejas, a veces a altos costos, y se constituyen como agentes de cambio en el folclore que se despliega alrededor de la Selección.

Por la camiseta. Jorgelina Cardoso es instrumentadora quirúrgica y de eso trabajaba cuando conoció a Ángel Di María, que recién comenzaba su carrera en Europa. Se casaron en 2011 y tienen dos hijas que suelen aparecer más en la cuenta de Cardoso, ya que la del “Fideo” está casi copada por las fotos de fútbol. La mujer estuvo en boca de todos tras la victoria de Argentina, no solo por pelearse con periodistas deportivos sino por haber predicho el gol de Di María que consagró a Argentina frente a Brasil. Con la Copa ya ganada, ella compartió en redes la conversación premonitoria que habían tenido. Quizá por ese acierto, eligió correrse del bajo perfil y encarar a los periodistas que, durante meses, habían pedido la renuncia de su marido de la Selección. Contó que la celebración fue doble ya que era su cumpleaños, y aseguró que Di María “se merecía muchísimo esto, porque estaba castigado”.

La rosarina Antonella Roccuzzo conoce a Lionel Messi desde la infancia. Su vínculo se fue afianzando a pesar de la distancia y en 2008 él formalizó la relación. Esquiva de las cámaras, Antonella pasó por varias carreras: odontología, comunicación y nutrición, mechando siempre con el modelaje. Familiera, celebró junto a sus tres hijos la victoria de la Selección, habló con Messi desde la cancha y fue la primera en recibirlo en Santa Fe.

Hay quienes aseguran que fue una llamada suya la que lo convenció a seguir representando al país tras la derrota contra Croacia, en 2018. El trabajo de acompañar y cuidar, del que tanto se viene hablando en los últimos años, parece hacerse carne, a su propia y peculiar manera, en las parejas de los futbolistas. Las madres también hacen su parte; Diana Di María reveló a los medios la costumbre cabalera de su hijo: llamarla dos horas antes del partido para recibir su bendición. “Ángel quería sacarse esta mochila y por fin se le dio”, dijo.

Darlo todo. La gran mayoría de las parejas de los futbolistas eligieron formar familia. En esta Copa hubo dos casos que impactaron por cómo interpelan a la maternidad y la paternidad cuando se trata de hombres que, por sus trabajos, llegan a perderse los últimos días de gestación. El mediocampista Rodrigo de Paul sale hace diez años con Camila Homs, que transita los últimos días de su segundo embarazo. La joven se reencontró con su pareja en Italia y alcanzó a celebrar con él y con Francesca, su otra nena, la final y la inminente llegada de Bautista.

Pero no fue el caso de la diseñadora Mandinha Martínez, pareja de Emiliano “Dibu” Martínez. Con el arquero se conocen desde la escuela secundaria a la que ambos asistieron, en Mar del Plata, y ella fue mamá de una bebé (su segundo hijo juntos) mientras él estaba en Brasil dando la pelea por la Copa.

En las redes se desató un fuerte debate: hubo indignados por el “parto solitario” y otros que interpretaron que se trató de una suerte de esfuerzo necesario y posiblemente acordado desde antes. Después de todo, Mandinha posó junto a sus dos hijos en Instagram (la beba recién nacida) para “desearle suerte a papá” antes del partido. Todo un país estaba en vilo por el resultado. A los jugadores se les exigió que “pongan todo” en la cancha, y casi por defecto, la demanda las alcanzó también a ellas. Pese al facilismo popular y la cultura “botinera”, la banca femenina de la Selección muestra que, cuando de familia se trata, los sacrificios siempre vienen de ambas partes.

 

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Mariana Sidoti Gigli

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