Martes 22 de junio, 2021

SOCIEDAD | 16-08-2020 05:16

Inseguridad: los caza-ladrones de la pandemia

Los casos de justicia por mano propia que se multiplican en la cuarentena. Estado ausente.

El caso del jubilado que mató a un ladrón en Quilmes visibilizó una problemática que viene de larga data pero que se enfatizó en la cuarentena: la “justicia por mano propia”.

La crisis económica, la cantidad de delitos, la incertidumbre por la pandemia y el descreimiento de que el Estado garantice seguridad generaron un combo difícil que desató aún más la violencia civil. Así, aparecieron varios videos de vecinos linchando a delincuentes o casos en los que directamente las víctimas de un robo terminaron asesinando a quienes habían intentado asaltarlos.

Estadísticas.

Desde el Sistema Nacional de Información Criminal (SNIC) se recopilaron datos preliminares que permiten observar la situación de los primeros seis meses de 2020. En el primer semestre de este año se registraron 1.044 víctimas de homicidios dolosos en todo el país, un 2% menos que en el mismo período de 2019. Sin embargo, durante mayo y especialmente en junio, los homicidios empezaron a ascender, provocando que las cifras de esta primera etapa se acerquen a las de años anteriores.

En esa línea, en junio se registró un aumento del 30% con respecto al mes de mayo en robos y robos agravados. Sin ir más lejos, María Laura Garrigós de Rébori, la interventora del Servicio Penitenciario Federal (SPF), había anticipado: “El día que salgamos de la cuarentena vamos a tener un pico de delitos contra la propiedad como consecuencia de la recesión económica y el impacto en la situación social que traerá aparejada la pandemia”.

Mario Juliano, juez penalista y coordinador de “Víctimas por la paz”, una ONG integrada por personas que sufrieron hechos delictivos y rechazan la idea de que la respuesta está en el endurecimiento de la ley penal, señala a NOTICIAS: “Estos episodios de justicia por mano propia muestran una ineficacia en el mensaje comunicacional del Estado con el resto de la sociedad, de hacerles sentir la certeza de que existen niveles aceptables de seguridad, de que los casos van a ser sometidos a la Justicia y que van a tener su respuesta”.

En ese sentido, la ineficacia estatal que percibe Juliano se cristalizó en un cartel que apareció en Isidro Casanova en donde los vecinos escribieron: “Si venís al barrio a robar no llamamos a la policía, arreglamos nosotros”.

En un contexto de hastío económico y frente a la falta de respuesta oficial, las situaciones de violencia social se agudizan y la agresión entre civiles conmueve a la opinión pública.

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Delfina Tremouilleres

Delfina Tremouilleres

Periodista de Información General.

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