Martes 1 de diciembre, 2020

SOCIEDAD | 30-09-2020 14:29

Trastornos alimentarios: la tiranía del cuerpo perfecto

Las famosas que admiten haber sufrido anorexia y la bulimia. Los mandatos sociales.

“Me hubiera gustado ver este mensaje cuando era más chica”. La frase se repite entre famosas que, durante mucho tiempo, vivieron presionadas para tratar de encajar en el molde de un cuerpo ideal y hoy quieren visibilizar los costos: años de trastornos de la conducta alimentaria (TCA) y consecuencias para el organismo.

En las últimas semanas, algunas celebrities decidieron cuestionar públicamente las exigencias hacia el cuerpo de las mujeres

La primera fue Nazarena Vélez, en un video en su canal de YouTube, en el que contó que a los 14 años empezó a tener bulimia y anorexia porque en los castings le decían que estaba un poco “gordita”. 

La siguió Oriana Sabatini, que causó una fuerte repercusión al reconocer que había tenido trastornos alimenticios durante diez años y que, incluso, antes de hacer esa publicación había tenido un atracón. 

Ailén Bechara, que se hizo conocida como “azafata” en uno de los programas de Guido Kaczka, se sumó a la iniciativa con un posteo muy similar al de Sabatini en el que hacía una revisión de lo que había padecido por lograr llegar y sostener un ideal de belleza a raíz de su trabajo en los medios. 

Y en un sentido similar, Nati Jota cuestionó la crueldad de la mirada ajena, que solo ponía el foco en su físico  -“qué linda que estás”- cuando estaba pasando un difícil momento personal que la había hecho adelgazar. 

“Una gran mayoría de la gente que vive de su cuerpo o está expuesta tiene patologías alimentarias, pero obviamente no lo reconocen y terminan siendo reforzadores de que otras chicas desarrollen los trastornos, para querer parecerse a personas que supuestamente están bien pero en realidad están enfermas”, explica a NOTICIAS Sebastián Soneira, jefe de la Sección de Trastornos Alimentarios y Psiquiatría Nutricional del Instituto Fleni. 

En esa línea, celebra que estas mujeres se hayan animado a contar ese lado B: “El valor de que estas famosas reconozcan el precio que pagan, o que son víctimas de una enfermedad que las hace estar obsesionadas con su conducta alimentaria, su cuerpo y su autoestima, es altísimo porque están diciendo: ‘Pensas que estoy flaca y no sufro, pero a mí me implica un costo emocional terrible que no puedo manejar’. Es un mensaje muy contundente, tiene mucha más verdad y justicia que lo que cualquier profesional de TCA pueda decir”, agrega Soneira.

Cultura de la delgadez

Durante años se construyeron ideales de belleza que fueron potenciados por los medios y la moda, y que no solo implicaron grandes exigencias para las mujeres en general, sino que directamente fueron un modo de opresión y exclusión para aquellas que tenían un cuerpo que salía de la norma. 

Olga Ricciardi, psicóloga, psicoanalista y fundadora del Centro Especializado en Desórdenes Alimenticios (CEDA) explica: “Las causas son tan únicas e irrepetibles como lo es el sujeto y su propia historia. Pero no nos tenemos que olvidar de que la estructura psíquica está atravesada por los ideales de la época. Y en la posmodernidad nadie piensa el éxito si no es de la mano de la delgadez”. 

Para ella, la cultura de la imagen y la carrera por conseguir ser flaca a cualquier costo hacen estragos, sobre todo, en niñas y mujeres. 

Vélez, Bechara y Sabatini quisieron poner eso en palabras. “Cuando iba a los castings me decían que estaba un poquito gordita, que bajara de un día para otro cuatro kilos. Empecé a hacer idioteces que te arruinan la vida y el organismo”, contó Vélez. Una de las “idioteces” que recuerda es haber tomado anfetaminas. 

Como ella, Bechara pasó por lo mismo. “Un médico me recetó anfetaminas. Tenía la idea errónea de que tenía que salir superflaca en la pantalla y por eso debía dejar de comer. Hasta las 20 que terminaba el programa yo comía una barrita de cereal como mucho, y cuando llegaba a casa me atracaba con un montón de comida”, escribió la modelo en sus redes. Sabatini, a pesar de que tuvo anorexia, también sufrió trastorno por atracón. 

Soneira explica que este tipo de trastorno es más frecuente que la bulimia o anorexia y lo tiene entre un 4 y un 5 por ciento de la población, junto a las llamadas “conductas alimentarias subumbrales”, en las que hay un problema con la imagen corporal, la autoestima y la alimentación pero no cuadran para un diagnóstico de bulimia o anorexia.

Tratamiento

Según estadísticas, Argentina es el segundo país con más TCA después de Japón y, cada vez más, los casos empiezan a temprana edad. 

Pero los especialistas explican que, a pesar de lo mucho que influye la presión social que hay por la estética, existen otros factores que pasan por la historia personal de cada paciente y que implican un trabajo psicológico importante. 

“La genética es un 40 por ciento y la cultura es un 60. Vivimos en una sociedad enferma que te promete ser feliz gracias a estar delgado y consumir. A los 13 años todas las chicas están disconformes pero solo desarrollan TCA las que tienen una personalidad con determinadas características, como la falta de control en los impulsos o un patrón obsesivo en el que las reglas son más importantes que la comunicación”, señala a NOTICIAS Mabel Bello, médica y fundadora de la Asociación Lucha contra la Bulimia y Anorexia (ALUBA). 

En esa línea, Alberto Cormillot, médico especializado en nutrición, explica: “Si bien la enfermedad puede tener otros orígenes, creo que la influencia de los medios masivos de comunicación tiene mucha incidencia. Las redes sociales predisponen muchísimo más. Por eso los que más tienen peso en los equipos que trabajan en estos casos son los psicólogos, aunque los cinco componentes de un programa interdisciplinario incluyen la reeducación nutricional, un psiquiatra, un médico clínico y la actividad física”.

Así, a pesar de la complejidad y multiplicidad de factores, coinciden en que sí puede haber métodos de prevención, como la efectiva implementación de la ley de talles y campañas y recursos en las escuelas.

Mostrar diversidad corporal para dejar de pensar algunos cuerpos como ideales y otros como incorrectos, además, podría ser un gran avance.

Galería de imágenes

Delfina Tremouilleres

Delfina Tremouilleres

Periodista de Información General.

Comentarios