Martes 4 de octubre, 2022

SOCIEDAD | 28-08-2022 00:59

Qué delitos se le imputan a la "Secta del horror"

El modus operandi de la Escuela de Yoga de Villa Crespo. La investigación policial y la organización criminal por dentro.

La Escuela de Yoga se fundó inspirada en las Escuelas del Cuarto Camino de Ourdjiel y Ouspensky. Según sus enseñanzas, el objetivo máximo es lograr la “psicología perfecta” y la “reencarnación” y, para conseguirlo, hay que ascender escalafones en vida. Por eso, los miembros estaban organizados de manera piramidal con jerarquías numeradas del 1 al 7. A Percowicz era el líder espiritual y lo llamaban “El Maestro” o “Ángel”. Por debajo estaban los “Apóstoles” en el nivel 6, los “Genios” en el nivel 5 y los “Alumnos” en el 4. En el 3, 2 y 1 se ubicaban los denominados "Humanos comunes".

Esta organización interna sirvió a los investigadores para decidir sobre las detenciones de los otros 18 miembros, todos con rango 7. Algunas de las detenciones se dieron en los domicilios de los sospechosos y tres en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza, en un operativo conjunto entre la PFA y la Embajada de Estados Unidos. Creen que el grupo también traficaba medicamentos.

Cuando se realizaron los allanamientos en la clínica de Abasto, los investigadores se encontraron con una persona internada, a pesar de tener solo tener habilitación para consultorios externos. Además, se encontraron con un cartel con indicaciones para que una paciente se mantuviera dormida por más de dos días. En total, hasta el momento, se secuestraron US$1.130.454, $1.638.532, 1,850 kilogramos en oro, 1 julo en monedas de plata, mil libras esterlinas, un arma, 300 historias clínicas y 186 títulos de propiedad. Entre los delitos que se les adjudican se mencionan trata de personas con fines de reducción a la servidumbre agravado por coerción,  hurto agravado, lavado de activos, asociación ilícita, ejercicio ilegal de la medicina, expendio Irregular de medicamentos y tráfico de influencia.

La mayoría de los sospechosos tienen el mismo domicilio y se supone que la mayoría de las actividades sucedían en el edificio en la calle Estado de Israel. Ahí estaba la fachada más grande, las clases de yoga. Pero el resto de los departamentos eran ofrecidos a los miembros para que se instalen y así lograr aislarlos de sus familias. En el noveno piso funcionaba  lo que ellos denominaban"el museo del sexo".

Nombres repetidos

laEn los artículos de los ‘90 prácticamente todas las personas detenidas están mencionadas. Es que, tal y como sucede en este tipo de organizaciones criminales, la lealtad al líder está por encima de todo.

Las anécdotas de Julio Bárbaro dan una pista sobre cómo operaba esta organización. “Aparecían mujeres bellas invitándote a que te acerques. Yo era secretario de Cultura y la primera vez fui con ‘El Chango’ Farías Gómez. Fuimos a un local en Las Heras, casi Pueyrredón. La gente hablaba y bailaba y eran eróticamente provocativos. No pasó mucho más esa vez”, recuerda. “Tiempo después, la esposa de un amigo se separó y me invitó a tomar un café. Nos encontramos y me dijo que el erotismo tenía que ser pago. ¿Qué me dijo esta chica? Me quedó grabado: ‘bucal 50, vaginal 100, anal 150’. No lo podía creer, era una señora elegante de clase media que vivía en Libertador y Austria”, agrega.

Las invitaciones le llegaban por todos lados. “Un día, un un peluquero del barrio me dijo que su hija me quería comentar algo. Me llamó, me contó del grupo y me habló de del erotismo libre”, contó y agregó: “Una vez Percowicz estaba sentado con dos mujeres al costado y en frente había una chica que se acariciaba a sí misma la cara, las orejas, el cuello… estaba excitándose. En un momento, miro a la persona que tenía al lado y le digo: ‘Esa chica está mal’ y me responde: ‘No, no. Está por lanzar energía’. ¿De qué se trataba? La chica estaba a punto de llegar al orgasmo y el señor maestro le iba a poner el micrófono para que el orgasmo fuera percibido por el grupo entero. Nunca me olvidé de ese momento. Huí. Era todo un horror y era evidente avance sobre todos los que ocupábamos un lugar de poder”, finaliza.

Aquella tapa de NOTICIAS tiene vigencia. Los sospechosos ahora intentaron defenderse diciendo que ya habían sido sobreseídos, pero los investigadores se rieron: “Nosotros estamos investigando otros hechos que sucedieron a partir del 2004. Esta vez no zafan".

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Giselle Leclercq

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