SOCIEDAD | 24-10-2019 14:44

Tecnología hot: sexo por Whastapp

Mandar fotos íntimas o videos sensuales es una práctica que crece. El caso de Luciano Castro alertó sobre los riesgos de la viralización.

La viralización de las fotos íntimas de Luciano Castro generó un gran revuelo y varios días de comentarios en redes sociales. Durante el verano —y mientras estaba en un “break” con Sabrina Rojas, su pareja—, el actor había enviado imágenes hot a una mujer a través de su celular que, meses después, se filtraron. Lo cierto es que la práctica que había llevado adelante Castro en el lapso en el que estuvo soltero es muy común y se llama “sexting”.

Técnicamente, es el envío de material erótico —pueden ser vídeos, fotos o mensajes— a través de plataformas digitales y existe antes que los smartphones. “Cuando lo que se enviaban eran textos eróticos, el objeto excitatorio era la posibilidad de generar imágenes sensoriales a partir de la creatividad de nuestra propia fantasía”, señala Carolina Meloni, sexóloga, psicóloga y educadora sexual. Hoy con los avances tecnológicos las posibilidades se multiplican e, incluso, hay un lenguaje específico para sextear a través de emojis. A lo escrito se le suma lo visual —que, explican, es un estímulo clave— y un agregado no menor: “También excita tener en tu poder la intimidad del otro”, analiza Meloni. 

Sexo 3.0. Encender la chispa antes de un encuentro sexual, reavivar las ganas durante una separación o directamente concretar el acto sexual a través de la tecnología. Las opciones del sexting son muchas y más de un famoso contó que lo realiza. Sin ir más lejos, a raíz de lo que pasó con Luciano Castro, Natalie Weber reveló que lo practica con su marido, Mauro Zárate, cuando él está concentrado. “Cuando él está de pretemporada, a mí mandame toda la carne al asador, mandame foto, video. Sí tuvimos con mi marido sexo virtual, me manda videos”, dijo en "Incorrectas", el programa en el que es panelista.

“Es una parte fundamental del juego previo porque el encuentro sexual no comienza cuando los dos cuerpos se encuentran, comienzan mucho antes: en las fantasías, en los mensajes, en los pensamientos, y el sexting es un aporte muy importante a esos momentos previos al encuentro cuerpo a cuerpo. El plus que tiene es que son imágenes de personas alcanzables, no como antes que se consumían revistas de fotos eróticas o pornográficas donde el protagonista era un actor, una actriz, o un profesional inalcanzable”, explica el sexólogo Patricio Gómez Di Leiva. Pero, y tal como lo narró Weber, ese puede ser todo el acto sexual.

“Es una práctica sexual en sí misma. Si nos corremos de la genitalidad como centro de nuestra expresión sexual, si nos desenfocamos del coitocentrismo, y si comprendemos que las nuevas tecnologías son parte de nuestra cotidianeidad y se han tornado herramientas para cantidad de procesos, podemos pensar con facilidad que el sexting es una conducta dentro de las relaciones sexuales”, señala Meloni. 

Atravesados por la tecnología durante su crecimiento —los millennials— o con una naturalización total de los diferentes aparatos electrónicos porque siempre fueron parte de ellos —los centennials—, los más jóvenes son quienes más tienen sexo virtual. Pero, según explicaron los profesionales a NOTICIAS, cada vez más los adultos empiezan a animarse a probar. Incluso, en la web está disponible un documento hecho por el gobierno titulado “Sexting. Guía práctica para adultos”. Entre los puntos en los que hacen más hincapié es en los cuidados que hay que tener para realizarlo y las consecuencias que puede implicar el sexting.

Riesgos. Ambos profesionales coinciden en que hacer sexting siempre implica un peligro porque no hay un control total en la práctica (ya que hay, como mínimo, dos personas implicadas), la protección y la distribución de la información digital es complicada e incontrolable y, en última instancia, existe un riesgo de extorsión, difusión sin consentimiento y cyberbulling.

Daniel Monastersky, abogado especialista en delitos informáticos y reputación online, pone el foco en la importancia de que sea consensuado: “Hay que tener en cuenta el consentimiento inicial, que es el de enviarle a alguien ese contenido con el único objetivo de que lo vea esa persona y nadie más. Por eso,  desde enero, la difusión de contenido íntimo sin consentimiento está tipificado pero como una contravención. Antes no era nada y el problema es que a nivel nacional no es un delito, entonces hay muchas críticas. Es algo que, en su momento, se pensó como una primera normativa que tipificara este tipo de conductas esperando que en muy poco tiempo fuese replicado a nivel nacional. Obviamente no sucedió y aunque hay proyectos de ley para tipificarla todavía no se concretó”, explica Monastersky. 

Ailén Bechara, quien hace tiempo reconoció que se enviaba “fotos hot” con un futbolista, ya marcaba en su discurso la idea de consenso. “Nos mandamos selfies hot con un futbolista muy famoso. ¿Quién? No, eso no se revela", había declarado. 

Es por eso que, tanto en redes como distintos profesionales, hacen campañas con los recaudos que se deben tomar para evitar conflictos. Entre ellos, usar stickers para cubrir o recortar elementos que puedan servir para la identificación -como un tatuaje o manchas de nacimiento-, evitar mostrar la cara y enviar el material por redes de conexión seguras. 

“Hay que tratar de disminuir al máximo esos peligros y, así, sextear es una gran ventaja porque está a la mano de todos, es muy fácil de acceder, de generar buen contenido y al que se lo envías lo recibe como una imagen de alguien que en algún momento puede llegar a conocer o que se va a encontrar personalmente”, concluye Gómez Di Leiva.

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Delfina Tremouilleres

Delfina Tremouilleres

Periodista de Información General.

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