El primer ministro británico, Keir Starmer, publicó un mensaje de despedida para la Selección de Inglaterra tras la eliminación ante Argentina en la semifinal del Mundial 2026. "Devastados. Esta noche no fue el resultado que todos esperábamos, pero esta selección de Inglaterra lo ha dado todo", escribió el mandatario en su cuenta de X, y agregó que la actuación del equipo "nos ha llenado de orgullo a todos". El mensaje, publicado apenas terminado el partido, contrastaba con el clima eufórico que el propio Starmer había alimentado durante toda la semana.
El posteo llegó horas después de la remontada albiceleste en Atlanta, donde Argentina dio vuelta un resultado adverso con los goles de Enzo Fernández y Lautaro Martínez sobre el final, y selló su pase a la final del domingo ante España. Para los Tres Leones, la ilusión de repetir la gesta de 1966 quedó trunca a un paso de la definición.
El mensaje de Starmer se dio en un contexto particular. En la previa del cruce, el Gobierno británico había salido a desmentir declaraciones del canciller argentino, Pablo Quirno, sobre la población de las islas Malvinas, en medio de un clima cargado por la historia entre ambos países. Pese a la tensión diplomática de los días previos, el primer ministro había apostado fuerte a la previa futbolística: llamó públicamente a los hinchas de Escocia y Gales a bancar a Inglaterra pese a las rivalidades históricas dentro del Reino Unido, y hasta bromeó en su última sesión de preguntas en la Cámara de los Comunes al asegurar que tenía "una cita importante con la televisión" para ver el partido.
Según trascendió, Starmer llegó a evaluar viajar a Estados Unidos para presenciar la final en caso de que el equipo avanzara, en lo que hubiera sido uno de sus últimos actos protocolares antes de dejar el cargo. También se había especulado con la posibilidad de que declarara un feriado nacional si Inglaterra lograba el título, algo que el país no consigue desde aquel histórico 1966.
Finalmente, ninguno de esos planes se concretará. El batacazo de Argentina, que remontó el partido en los minutos finales tras ir en desventaja, dejó a Inglaterra afuera y obligó al primer ministro a cambiar el tono de sus mensajes: de la ilusión por el título a la despedida agradecida a un plantel que, según su descripción, "lo ha dado todo" en el camino hacia la definición que finalmente no llegó.














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