Hay un viejo dicho que dice que el perro pierde el pelo pero no las mañas. Javier Milei mantiene, al menos por ahora, su cabellera, pero lo que seguro no cambió fue su costumbre de robar textos ajenos y hacer trampa a la hora de escribir. El Presidente viene de presentar a toda pompa su último paper escrito junto a Demian Reidel –otrora funcionario que se fue envuelto en una enorme polémica-, con el que en algún momento había fantaseado ganar el premio Nobel de economía. Pero esa realidad parecería no dejar de alejarse: detectaron que el 54% del trabajo que publicó estuvo hecho con inteligencia artificial.
El paper lo publicaron en las redes el 8 de julio. Se titula “escala mínima viable”, un trabajo de 30 páginas en el que usando un modelo matemático sostienen las ventajas de la desregulación masiva, algo así como una hoja de ruta académica de lo que serían las intenciones del Gobierno. Pero este texto, igual que tantos otros de Milei en el pasado, tendría un problema: no habría sido escrito por él. El que detectó este nuevo escándalo es el profesor de economía de la universidad de Pennsylvania, Jesús Fernández-Villaverde. El académico contó en su cuenta de X que se interesó en lo publicado por el mandatario porque viene trabajando en cosas simimilares, pero que “mientras lo leía” tuvo la “clara sensación de que un modelo de lenguaje grande había producido el texto: el formato, el estilo, el tipo de suposiciones, la forma en que se presentaban las derivaciones, los artículos citados”.
Entonces tomó cuatro párrafos al azar y los pasó por Pangram IA, la aplicación más famosa en el mundo para detectar contenido generado por inteligencia artificial: le devolvió que el 100% de esas palabras había sido escrita por IA. “No me molesta que los economistas usen LLMs (ndr: Large Lenguaje Modele, un tipo de IA entrenada con grandes cantidades de texto) en su investigación. Lo hago todo el tiempo, para muchos fines. Pero hay una línea entre ‘uso LLMs para ayudar con mi investigación’ y ‘le pedí a un LLM que escribiera un artículo y puse mi nombre en él’”, aclaró el hombre. “Los autores le dieron un prompt al LLM, obtuvieron un modelo, nunca lo entendieron realmente (ni vieron por qué es un modelo tonto), y añadieron su nombre a él sin ninguna divulgación ni siquera leer el resultado con cuidado. La falta de divulgación, por ejemplo, te hará que te prohíban publicar en revistas de la AEA. La falta de divulgación me dice más sobre la honestidad intelectual de una persona que cualquier detalle sobre el modelo. Realmente no hay pensamiento más allá de lo que les dio la máquina”, acotó también. El académico luego pasó el texto entero por el programa, que le devolvió que el 54% del total había sido hecho con IA. ¿Habrá sido la parte que le tocó a Milei?
La polémica siguió en las redes. Es que Reidel, el coautor del trabajo, salió a cruzar al periodista Sebastián Lacunza, que había comentado que “no había otro jefe de Estado con tantos casos de plagio, políticos de primer nivel tuvieron que abandonar la actividad pública cuando se les descubieron plagios menos frecuentes y relevantes”. “Después de obtener los resultados que obtuvimos, al terminar de escribir el texto, lo pasé por inteligencia artificial para corregir la escritura”, se defendió el otrora funcionario. De cualquier manera, esa no era la acusación: el programa detectó no un “pulido” de estilo sino que el 100% de esos párrafos habían sido hechos con IA.
Reidel, Milei, y tantos otros que componen el Gobierno o los que lo festejan evitan pronunciarse sobre los comprobados plagios de Milei en el pasado. Este medio reportó todos esos casos: desde las 30 páginas que copió y pegó de seis autores distintos en su libro “Pandenomics”, hasta cuando plagió un prólogo para un famoso libro de economía que se estaba reeditando, por sólo citar algunos casos. Y acá está el tema de fondo: el hombre que construyó gran parte de su capital simbólico y político sobre los ejes de ser “una persona que sabe” en oposición a los “zurdos burros” y de ser “honesto”, frente a “la casta que vive de lo ajeno, los políticos de mierda que roban el fruto del trabajo del otro”, afirma ser alguien que no es. Afirma haber escrito y elaborado textos que que ni escribió ni elaboró, apropiándose del trabajo de otras personas, mintiendo sobre sus capacidades intelectuales y sobre su estaturaética. Afirma que no roba, cuando robó. Afirma que sabe, cuando el hecho de no poder escribir por sí mismo lo pone en seria duda.














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