Durante los 120 minutos ante Cabo Verde, una abuela siguió el partido sin un sobresalto. Le hacía mimos al televisor, como si ya supiera cómo terminaba. Cuando sonó el pitazo final y la familia estalló, ella apenas se persignó. El video se volvió viral con un epígrafe que lo explicaba todo: “120 minutos tirando hechizos, hicieron efecto”.
Porque hay un ejército detrás. No son una organización ni tienen sede: son miles de mujeres —brujas, tarotistas, lectoras de cartas— que se coordinan en X, en TikTok y en cadenas de WhatsApp, y que se bautizaron con una contracción perfecta: brujas más Scaloneta, la Brujineta. Nacieron en Qatar 2022, la noche siguiente a la derrota con Arabia Saudita, cuando una usuaria escribió que había jugadores “ojeados” y que se estaba ocupando de limpiarlos.

Lo que siguió fue una liturgia colectiva. Un “llamado urgente a la comunidad de brujas argentinas” convocó a hacer limpiezas a distancia. Denunciaron que a Dibu Martínez y a Lionel Scaloni los estaban “trabajando”, que la miel usada en los rituales se les ponía negra, que al Cuti Romero le habían “ligado” las piernas. Y dejaron una herencia que sobrevivió al Mundial: el “anulo mufa”.

Tienen, además, un código. Antes de la final pidieron no congelar a Francia: sostuvieron que sus jugadores estaban protegidos por “entidades oscuras” y que el trabajo podía rebotar. La regla se mantiene: se limpia a los propios, no se ataca al rival. Aunque la masa no siempre obedece. Antes de octavos circuló una cadena de WhatsApp con el arquero egipcio Mostafa Shobeir congelado a 17 grados bajo cero.

El regreso de 2026 tuvo un disparador extranjero. El brujo ghanés Nana Kwaku Bonsam, el mismo que se atribuyó un maleficio contra Harry Kane, difundió un video en el que anticipaba la eliminación argentina ante Cabo Verde y prometía un trabajo contra Messi. Después relativizó todo y se declaró admirador del capitán, pero para entonces la maquinaria ya estaba encendida. Argentina ganó 3 a 2.
El ritual estrella de este Mundial es el de la vela y la sal, media hora antes del pitazo inicial: se sostiene una vela blanca contra el pecho, se pide protección para los jugadores y se traza un círculo de sal gruesa alrededor de la base antes de encenderla.
Y los actos de fe ya no son sólo un sólo asunto externo. Lautaro Martínez juega con una estampita de la Virgen de Luján en la media izquierda y la AFA le pidió formalmente a la FIFA jugar de azul contra Inglaterra, como en el 86. La cábala dejó de ser folclore de tribuna para entrar al vestuario. El miércoles a las 16, en Atlanta, van a estar todas encendiendo velas.


















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