Citando al Talmud, Zohran Mamdani presentó este martes la primera estrategia municipal contra el antisemitismo de la historia de Nueva York. "Permítanme ser claro: mi administración tiene tolerancia cero al antisemitismo", dijo el primer alcalde musulmán de la ciudad, el mismo al que Benjamin Netanyahu había tildado días atrás, desde el atril de la ONU, de "alcalde antisemita".
El plan duplica los fondos para prevenir delitos de odio, refuerza la seguridad de sinagogas y escuelas judías, amplía la educación sobre el Holocausto en las escuelas públicas, suma visitas de alumnos al Museo de la Herencia Judía y facilita las denuncias. El contexto lo explica: según la policía neoyorquina, los incidentes antisemitas crecieron un 182% entre enero de 2025 y enero de 2026, en la ciudad con una de las comunidades judías más grandes del mundo fuera de Israel.
Un giro con historia
El anuncio sorprende por el recorrido del propio Mamdani. Cofundador de una agrupación de Estudiantes por la Justicia en Palestina en su época universitaria, construyó su carrera como una de las voces más duras contra Israel en la política estadounidense. Acusó al gobierno de Netanyahu de cometer un genocidio en Gaza y lo llamó "criminal de guerra". El 2 de enero, apenas un día después de jurar sobre el Corán, firmó órdenes ejecutivas que dejaron sin efecto protecciones contra el antisemitismo y cuestionó la definición de la IHRA, la más adoptada en el mundo. La Liga Antidifamación le reprochó entonces haber debilitado esas herramientas en su primer día de gestión.
A su favor, el alcalde exhibe sus condenas. Días después del ataque, cuando era diputado estatal, criticó un acto que había tomado a la ligera la matanza de civiles. En el segundo aniversario del ataque de Hamas calificó el 7 de octubre como un "horrendo crimen de guerra" y dijo llorar a las víctimas, aunque en el mismo texto acusó a Washington de complicidad en una guerra "genocida". La Cancillería israelí respondió que solo se solidariza con los judíos "cuando están muertos".
La familia, bajo la lupa
El frente más delicado es el familiar. Su padre, el académico de Columbia Mahmood Mamdani, figura entre los firmantes de una carta de profesores publicada semanas después de la masacre, que presentaba el 7 de octubre como una posible expresión del derecho de un pueblo ocupado a resistir. Integra además el consejo asesor del Tribunal de Gaza, y en uno de sus libros había propuesto entender al atacante suicida como "una categoría de soldado".

La otra polémica apunta a la primera dama, Rama Duwaji, ilustradora sirio-estadounidense de 28 años. Según reveló Jewish Insider, el mismo 7 de octubre de 2023 dio "me gusta" a publicaciones que celebraban la incursión de Hamas como la ruptura de "los muros del apartheid". Otros posteos que apoyó negaban las violaciones cometidas durante el ataque. En abril, Duwaji reconoció el "daño" causado por viejos mensajes en redes, pero evitó pedir disculpas en forma directa. Mamdani la defendió como una persona privada sin rol en su gobierno. Netanyahu no se privó de mencionarla en la ONU: "Su esposa dio like a un posteo que elogiaba la masacre", le enrostró.
Gesto político o convicción
El plan llega apenas días después de ese choque en la Asamblea General, y poco después de una reunión con Donald Trump en Nueva York. Las dos cosas alimentan las sospechas. Para sus críticos, se trata de control de daños. El cónsul israelí en Nueva York, Ofir Akunis, sostuvo que el antisemitismo seguirá creciendo mientras el alcalde no reconozca que su discurso contra Israel es parte del problema. El embajador ante la ONU, Danny Danon, fue más gráfico: lo acusó de avivar el fuego y después gritar "¡fuego!". Tampoco conformó a organizaciones comunitarias, que le reprochan no tratar el odio contra los judíos como una emergencia ni reconocer las distintas formas que adopta.

Entre sus aliados, en cambio, el anuncio confirma lo que Mamdani repite desde la campaña: que criticar al gobierno israelí no equivale a odiar a los judíos, y que ambas posturas pueden convivir. El desafío es que los números, y no solo las palabras, lo acompañen. Con los ataques contra judíos en alza y la comunidad dividida, la estrategia será la prueba de fuego de un alcalde que llegó al poder como bandera del activismo propalestino y ahora necesita demostrar que puede gobernar para todos.
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por M.S.


















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