Jueves 3 de diciembre, 2020

MUNDO | 19-11-2020 10:19

Cómo influirá la política de Joe Biden en la economía argentina

El presidente electo de EE.UU. parece tener a América Latina unos puestos más arriba que su antecesor en su escala de prioridades, pero su interés será acotado por la economía interna.

Cuando el 20 de enero el nuevo presidente de Estados Unidos, Joe Bide,n entre a la Casa Blanca tendrá que enfrentar un escenario económico complejo marcado por la pandemia y una segunda ola con más preguntas que respuestas. Deberá enfrentar la difícil tarea de encaminar la recuperación de la principal potencia mundial en medio de una de las peores crisis económicas del  último siglo.

Si bien en los primeros meses de la pandemia el poder legislativo había acordado un paquete de ayuda financiera importante, a medida que las restricciones por la cuarentena se relajaron, la actividad comenzó a recuperarse y las elecciones se instalaron en el centro de la agenda económica. Por eso, y aún hoy rompiendo nuevos récords de contagios, las nuevas rondas de asistencia se hicieron esperar. 

En este contexto, habrá que ver cómo se configura el plan económico de Biden sobre tres ejes posibles: 1) un importante estímulo fiscal que incluya entre otras cosas mayor asistencia financiera a pequeñas empresas y la población más vulnerable; 2) modificaciones impositivas que desanden los beneficios a las grandes empresas otorgados por Trump; 3) revisión respecto a la relación comercial con China. 

Argentina. Estados Unidos, que es el tercer socio comercial de Argentina  y un importante jugador en las inversiones en el país, comenzará una nueva etapa en las relaciones bilaterales. La política exterior estadounidense respecto de la región siempre presenta aspectos centrales  de continuidad y matiza con elementos de cambio, pero  es demasiado pronto para poder evaluar si el nuevo Gobierno buscará tener algún impacto sobre  en la economía argentina. 

La agenda seguramente seguirá organizada sobre los intereses respecto de nuestra política en torno a China, Venezuela y el petróleo. Allí veremos como se insertan desde la discusión por el 5G hasta la llegada de inversiones para vaca muerta. Sin embargo, la señal que ofrezca desde un primer momento relativa al rol del FMI, y la asistencia (así como su exigencia) que puedan coordinar con nuestro país, permitirá divisar cual es el nivel de complementariedad geopolítica que imagina la administración Biden para el tiempo que viene. 

En términos prácticos, un buen ejercicio es dividir los impactos posibles  en dos canales principales: el financiero y el comercial. Por el primero, en el corto plazo los mercados financieros de las pequeñas economías emergentes como la Argentina suelen acusar más las medidas en la política monetaria de la Reserva Federal, y no tanto el tono discursivo de un presidente.

Expectativas. Un cambio en la tasa de interés Fed Funds, o incluso un cambio de expectativas, puede ejercer/ceder presión en las monedas emergentes. Por lo pronto, los mercados esperan que la tasa se mantenga cerca del 0% para sostener la recuperación económica. De todas formas, en un contexto de alta incertidumbre como el actual, no se puede descartar mayor volatilidad y cambios bruscos en las expectativas ante anuncios de política económica.

Por el canal comercial, es difícil imaginar que la nueva gestión sea más “anti-comercio” que la de Trump, al menos desde lo discursivo, aunque de todas formas las relaciones bilaterales dependerán más del trabajo entre los equipos técnicos de cada país y las negociaciones puntuales. Biden parece tener a América Latina unos puestos más arriba que su antecesor en su escala de prioridades, pero aun con un interés muy menor dada la cargada agenda económica interna. En todo caso, un cambio en la política comercial con China, quien ha sido el adversario directo en la retórica de Trump y también el objetivo de mayores aranceles, podrá acaso llegar a tener un impacto colateral mayor vía flujos de comercio internacional y precios de commodities.

Finalmente, desde la perspectiva nacional, el tipo de relación que seamos capaces de entablar con la nueva administración, estará guiada por la capacidad de administrar agendas que sean de conveniencia e interés mutuo, donde la madurez del vínculo, que siempre estuvo sometido a vaivenes, nos permita desplegar un posicionamiento diferente al que suponen viejas experiencias donde se creía que la palmada en la espalda, la foto de ocasión y el sometimiento eran garantía de una prosperidad que nunca llegó por esa vía.

 

 

 

*Economista y Vicepresidente del Banco de la Nación Argentina.​

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por Matías Tombolini, economista*

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