Lunes 1 de marzo, 2021

LIBROS | 18-01-2021 18:06

Kronos

***** “Kronos”, de Witold Gombrowicz. El cuenco de plata, 332 págs. $ 990.

El autor polaco de este diario hasta hoy oculto (casi la sombra de su muy conocido y extenso “Diario”) fue uno de los escritores clave del siglo XX. Se quedó a vivir en Argentina al estallar la Segunda Guerra Mundial. Había venido en un viaje promocional, y su estadía se extendió 24 años. Al llegar, con más de 35 años, ya había publicado un clásico, “Ferdydurke”, y varios cuentos.

En Argentina escribió casi todo el resto de su obra narrativa y teatral. En un momento decidió escribir las entradas de su “Diario” para la revista de exiliados polacos “Kultur”, editada en Francia. Durante mucho tiempo faltó el tomo dedicado a sus últimos años en Europa (1963-69). Cuando se reunió la totalidad resultó un libro central de su obra, y uno de los mejores diarios que se hayan escrito.

Ahora se traduce el diario privado, oculto, totalmente distinto en su forma. El diario legal, luminoso, estaba pensado y ejecutado con la misma exigencia de calidad, libertad, y sentido del humor que “Ferdydurke”, por ejemplo. “Kronos”, en cambio, despliega su vida privada, incluso erótica. Lo hace en un estilo casi telegráfico. La brillante edición de Rita Gombrowicz suplementa ese material veloz con una enorme cantidad de notas al pie, que trazan una red de datos de todo tipo.

Una advertencia necesaria: en ese sentido no hay grandes revelaciones minuciosas. Sólo, en todo caso, indicios claros de la combinación de la aspereza con que lucha contra la limitación económica y, peor aún, el aburrimiento como bancario, con el impulso de erotismo bipolar.

Más difícil de leer que el otro diario, es sin embargo esencial para comprender mejor al autor. Su residencia en Argentina, por ejemplo, estuvo acosada siempre por problemas de salud (abscesos, dolores de estómago, asma, problemas hepáticos). Cuando por fin regresó a Europa, ya su nombre empezaba a destacarse en la literatura europea. Al mismo tiempo aumentaron sus problemas de salud. En medio de la sensación de desgaste y agotamiento, apareció Rita Labrosse. Se enamoraron, y poco antes de su muerte, se casaron. También allí el libro es despiadado (por decisión de la propia Rita): mezcla el comienzo de la gloria, los premios y el bienestar económico con los roces y tensiones de la pareja. Para un adicto a la obra de Gombrowicz, el libro es insustituible. Para quien no lo haya leído, es recomendable empezar por “Ferdydurke”, “Trans-Atlántico” o, sobre todo, el “Diario”.

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Elvio E. Gandolfo

Elvio E. Gandolfo

Crítico de Libros.

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