"Tengo menos plata de lo que muchos imaginan y más de lo que algunos suponen", fue la ambigua definición que el pastor Dante Gebel utilizó de respuesta ante la consulta sobre su dinero. En una entrevista digital de Infobae, el religioso evangélico y showman evitó dar precisiones sobre sus bienes personales ante las preguntas de los periodistas del medio.
En el reportaje, cuando le consultaron sobre sus giras por el país, Gebel afirmó que utilizó aviones privados porque "si tengo que hacerlo con las frecuencias de las lineas aéreas, estoy nueve años haciendo el tour" y reconoció que los vuelos él los paga. "La riqueza es un movil relativo", destacó y acotó: "Yo no necesitó mucho para vivir".
El interes por la irrupción mediática de Gebel en el país se consolidó en los últimos años a partir de una combinación singular entre espectáculo, religión y una creciente proyección política que se fue explicitando en entrevistas televisivas y coberturas periodísticas. Con una carrera desarrollada en gran parte en Estados Unidos, donde reside desde 2008 y lidera una iglesia en California, Gebel construyó primero una figura como conferencista y conductor de alcance internacional, para luego convertirse en un actor de interés en la conversación pública local, en especial desde el año pasado, cuando comenzó a ser consultado abiertamente sobre su eventual participación en política.
Uno de los momentos más representativos de ese posicionamiento ocurrió en su entrevista con Mario Pergolini en el programa “Otro día perdido”, donde el conductor lo interrogó directamente sobre una posible candidatura presidencial. Lejos de esquivar la pregunta, Gebel respondió con una frase que rápidamente circuló en medios y redes: “Hay que levantarse y hacer algo, no quedarse mirando y criticando… no lo descarto”, dejando abierta la posibilidad de un salto a la política. En ese mismo intercambio, además, reconoció que su mirada había cambiado con el tiempo y que, aunque se siente cómodo viviendo en Estados Unidos, ya no descartaba involucrarse en la vida pública del país, lo que marcó un giro respecto de posiciones anteriores más distantes.

Ese tipo de declaraciones se repitió en distintos medios y entrevistas en las últimas semanas, donde Gebel evitó alinearse de manera explícita con una fuerza política concreta, pero sí dejó definiciones generales sobre la situación del país. En ese marco, su discurso se caracterizó por una apelación a la participación y a la necesidad de “hacer algo” frente a la crisis, sin desarrollar todavía un programa ideológico detallado, lo que le permitió ser interpretado por sectores diversos. De hecho, distintos actores políticos —desde sectores sindicales hasta espacios libertarios y peronistas— manifestaron interés en sumarlo a un eventual armado, lo que refleja su condición de figura transversal más que partidaria.
El vehículo principal de esa construcción simbólica fue su espectáculo “PresiDante”, un show que combina humor, motivación y referencias explícitas a la política, en el que juega con la idea de una candidatura presidencial y reflexiona sobre la realidad argentina. La propuesta, presentada en teatros y giras nacionales, funciona como una plataforma de instalación mediática: mientras entretiene, introduce su figura en el terreno político sin abandonar del todo su identidad de showman. En paralelo, ese formato le permitió ampliar su conocimiento fuera del ámbito evangélico, un objetivo explícito en su estrategia pública.

El vínculo con Pergolini también fue leído en clave política y mediática. Diversas lecturas periodísticas señalaron la cercanía entre ambos como un factor de visibilidad dentro del ecosistema de medios, en un contexto donde las entrevistas funcionan como espacios de legitimación y construcción de agenda. Esa relación, sumada a su presencia constante en televisión y plataformas digitales, contribuyó a instalarlo como una figura híbrida entre outsider político y celebridad mediática.
Según distintos perfiles, se presenta incluso como un “empresario del entretenimiento” con ingresos millonarios generados en ese mercado, lo que refuerza su imagen de figura internacional y, al mismo tiempo, alimenta el contraste con la realidad argentina que aborda en sus discursos. Su figura, todavía en transición, se apoya en una estrategia que combina ambigüedad política, alta exposición mediática y una identidad consolidada en el ámbito internacional, mientras mantiene en suspenso la decisión final sobre una candidatura que, según él mismo reiteró, aún “no descarta”.













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