Thursday 23 de April, 2026

MEDIOS | Hoy 15:00

Dante Gebel: "No soy pastor, los pastores son gente que huele a oveja"

El predicador evangelico se definió como "un comunicador", aseguró no conocer a Massa porque "nunca" lo vio en su "vida" y negó sentirse peronista.

En una entrevista televisiva con Luis Novaresio en A24, el pastor y comunicador Dante Gebel dejó una serie de definiciones sobre su rol mediatico, su vínculo con la política y los rumores que lo rodean, en un contexto en el que su figura comenzó a ser observada más allá del ámbito evangélico.

Gebel buscó correrse de las etiquetas tradicionales asociadas a su actividad pastoral. En ese sentido, planteó una definición que resume su posicionamiento público: “No soy pastor, los pastores son gente que huele a oveja”, afrmó, al intentar diferenciar su perfil de predicador del modelo eclesiástico clásico, reforzando su autopercepción más ligada a la comunicación que al ministerio religioso formal.

Gebel

Consultado por su eventual inserción en la política argentina, evitó definiciones categóricas pero tampoco cerró la puerta. En los últimos meses, su nombre comenzó a circular como posible outsider electoral, especialmente a partir de sus conversaciones públicas con Mario Pergolini, quien le preguntó directamente si consideraría una candidatura presidencial. Gebel respondió entonces que “no lo descartaba”, lo que activó especulaciones sobre un armado político que incluye sectores del peronismo no kirchnerista, sindicalismo y dirigentes desencantados con el oficialismo libertario. 

En la entrevista con Novaresio, el comunicador también fue consultado sobre su relación con dirigentes políticos. En relación con Sergio Massa, dejó entrever que no mantiene un vínculo personal estrecho, evitando ubicarse dentro de estructuras partidarias tradicionales. Esa línea discursiva se mantuvo al referirse al peronismo, del que buscó tomar distancia orgánica, pese a los rumores que lo vinculan con sectores que lo impulsan como candidato. La construcción de su figura, en ese sentido, aparece más cercana a la de un outsider con llegada transversal que a un dirigente alineado.

Pergolini y Gebel

Sobre el escenario político actual, sus comentarios incluyeron referencias indirectas a figuras como Javier Milei y Cristina Fernández de Kirchner, en un tono más analítico que militante. En distintas intervenciones públicas recientes, Gebel ha mostrado una mirada crítica sobre la grieta y los liderazgos extremos, sugiriendo la necesidad de una renovación de la dirigencia, aunque sin posicionarse abiertamente en favor de ninguno de los polos.

La proyección pública de Gebel se explica por una carrera mediática poco convencional. En Argentina alcanzó notoriedad en los años noventa con eventos multitudinarios como los “Superclásicos de la Juventud”, que llenaban estadios con propuestas religiosas y motivacionales. Luego trasladó su actividad a Estados Unidos, donde amplió su influencia como pastor y comunicador, desarrollando programas televisivos como “La Divina Noche de Dante”. Su estilo híbrido —entre el entretenimiento, la autoayuda y la prédica— le permitió construir una audiencia amplia y diversa.

En paralelo, su relación con Pergolini alimentó la dimensión mediática y política de su figura en el país. Ambos protagonizaron intercambios donde se exploró la posibilidad de un salto a la política, lo que derivó en la aparición de espacios que promueven su candidatura, como el movimiento “Consolidación Argentina”. Aunque Gebel no formalizó ninguna postulación, el solo hecho de no descartarla contribuyó a instalarlo en la conversación pública.

Gebel

Ese cruce entre religión, espectáculo y política también se expresó en su show “Presidante”, una propuesta escénica que combinó humor, reflexión y guiños a la coyuntura nacional. El espectáculo, en línea con su estilo, buscó interpelar desde lo emocional más que desde lo partidario, y tuvo una recepción significativa en términos de convocatoria, reforzando su capacidad para movilizar audiencias fuera del ámbito estrictamente religioso.

Así, la entrevista con Novaresio confirmó una estrategia discursiva que mezcla ambigüedad política, construcción mediática y una identidad pastoral atípica. Gebel se presenta como comunicador antes que como líder religioso tradicional, evita encasillarse en partidos pero no descarta la política, y mantiene una presencia que oscila entre la televisión y —cada vez más— el debate público sobre el poder.

por R.N.

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