La difusión de un informe del canal TN, en el que los periodistas implicados Ignacio Salerno y Luciana Geuna registraron y exhibieron con una cámara oculta —oculta en anteojos— imágenes de pasillos y espacios internos de la Casa Rosada sin autorización oficial, impactó en un escándalo. El material, emitido en televisión, derivó en una denuncia formal de la Casa Militar, el organismo encargado de la seguridad presidencial, que encuadró el hecho como un posible caso de “espionaje ilegal” y lo consideró una violación a los protocolos de seguridad del edificio.
El episodio escaló rápidamente a un conflicto político-institucional. Desde el Gobierno nacional, el secretario de Comunicación, Javier Lanari, justificó las medidas posteriores al señalar que “la decisión… se tomó de manera preventiva ante la denuncia de Casa Militar por espionaje ilegal” y que el objetivo era “garantizar la seguridad nacional”. En ese contexto, se resolvió una medida inédita: se deshabilitó el sistema de huellas dactilares que permitía el ingreso a la Casa Rosada a unos 60 periodistas acreditados y se cerró la sala de prensa, restringiendo completamente el acceso de los medios al edificio gubernamental.

La reacción oficial fue interpretada por organizaciones periodísticas como desproporcionada, ya que afectó a la totalidad de los acreditados y no sólo a los involucrados en la filmación. El Foro de Periodismo Argentino (FOPEA) advirtió que la decisión implicaba “una medida de extrema gravedad institucional” al limitar el control ciudadano sobre los actos de gobierno.
En paralelo, el periodista Ignacio 'Nacho' Ortelli de A24 se convirtió en una de las voces más críticas hacia sus colegas de TN, aunque desde una perspectiva distinta a la oficial. En un pase televisivo, cuestionó tanto el método utilizado como el valor periodístico del informe y apuntó directamente contra Salerno. “Este chico de otro canal resultó un pavo”, sostuvo, y agregó: “me parece muy pavo el informe… no le dio ningún valor periodístico”. También consideró innecesario el uso de dispositivos ocultos: “Vos con un teléfono podés grabar lo que quieras… no te tenés que poner de incógnito”.

Ortelli, sin embargo, también deslizó una crítica indirecta al Gobierno al advertir que la reacción oficial era previsible en el contexto político: “Yo sabía que iba a pasar esto… es un momento muy sensible”, dijo, en alusión al clima de tensión entre la administración de Javier Milei y la prensa.
Hasta el momento, el escándalo, combinó varios niveles de conflicto: por un lado, la denuncia de la Casa Militar contra los periodistas por presunta violación de seguridad; por otro, la decisión del Ejecutivo de restringir el acceso a toda la prensa acreditada como medida preventiva.
Finalmente, un fuerte debate dentro del propio periodismo sobre los límites y la ética de las cámaras ocultas. En ese cruce, las declaraciones de Ortelli sintetizaron una postura crítica hacia el procedimiento utilizado por TN, mientras la administración mileísta utilizó el episodio como fundamento para endurecer su política de acceso a la información en la Casa Rosada.














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