El conductor y streamer Tomás Rebord quedó envuelto en una fuerte polémica luego de un monólogo realizado en su programa emitido por el canal de streaming Blender, donde formuló comentarios que distintos sectores consideraron ofensivos hacia la comunidad judía. Las expresiones derivaron en una denuncia penal por presunta discriminación religiosa, lo que reavivó el debate público sobre los límites entre el humor político, la crítica al poder y los discursos de odio en plataformas digitales.
El episodio ocurrió durante una emisión reciente de su ciclo Hay Algo Ahí, en la que el conductor realizaba un comentario sobre el posicionamiento internacional del gobierno argentino y la relación del presidente con Israel. En ese contexto, Rebord ironizó sobre declaraciones oficiales vinculadas a los incendios en la Patagonia y sobre la postura del Gobierno frente a acusaciones difundidas en redes sociales. En su intervención afirmó que le llamaba la atención que, en medio de los incendios forestales, “la principal preocupación del gobierno es aclarar que los argentinos ‘no somos nazis’”, y agregó en tono crítico: “¿Y el fuego?”
El monólogo también incluyó comentarios sobre los viajes presidenciales a Israel y referencias al Muro de los Lamentos. En ese tramo del programa, el conductor cuestionó reiteradas visitas del mandatario argentino al sitio religioso y preguntó irónicamente “¿cuántas veces te podés emocionar con una pared de piedra?” al aludir al lugar sagrado del judaísmo. Los fragmentos circularon rápidamente en redes sociales, donde fueron difundidos tanto por usuarios críticos como por quienes consideraron que el discurso tenía un tono discriminatorio.
La reacción más contundente llegó pocas horas después, cuando el abogado Jorge Monastersky presentó una denuncia penal ante la Fiscalía Penal, Contravencional y de Faltas N.º 13 de la Ciudad de Buenos Aires. En la presentación judicial, el letrado sostuvo que las expresiones del conductor insinuaban que “los judíos podrían estar vinculados con los incendios en la Patagonia” y que, además, se ridiculizaban símbolos centrales del judaísmo, como el Muro de los Lamentos.
Según la denuncia, el discurso excedería el ámbito del humor político o de la sátira, ya que —según el denunciante— atribuir hechos graves a una colectividad religiosa o sugerir responsabilidades colectivas constituye una forma de estigmatización. En ese sentido, Monastersky argumentó que la conducta podría encuadrarse dentro de la Ley 23.592 de Actos Discriminatorios, que sanciona expresiones o acciones que promuevan discriminación basada en religión, nacionalidad u origen étnico.

En declaraciones públicas, el letrado sostuvo que “atribuir hechos graves como incendios a personas por su religión, insinuar responsabilidades colectivas y ridiculizar símbolos religiosos no es sátira ni ironía”, sino una forma de discurso que puede “alimentar prejuicios y generar hostilidad” contra miembros de la comunidad judía. El denunciante también remarcó que, a su entender, la libertad de expresión no debe utilizarse para imputar delitos a grupos religiosos ni para banalizar símbolos considerados sagrados por una colectividad.
Ante este escándalo, el mismo Javier Milei compartió los dichos del abogado en su cuenta personal de X. "Masterclass", halagó el mandatario ante la exposición publica del abogado, etiquetando a la DAIA en el mismo posteo. "Gracias por compartirlo, Presidente Javier Milei. En la Argentina el antisemitismo no puede naturalizarse ni justificarse bajo ninguna forma, tampoco bajo el escudo del humor. También valoro y reconozco su compromiso en sostener que en nuestro país no debe tener lugar el antisemitismo. Le mando un saludo y siga adelante", agradeció Monastersky.














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