Viernes 9 de diciembre, 2022

MúSICA | 10-10-2022 00:05

Brasileña e internacional

Marisa Monte entusiasmó en Buenos Aires a un público que le sigue siendo fiel a lo largo del tiempo.

★★★1/2 A sus 55 años de edad, su paso por el grupo Tribalistas, sus más on de 10 álbumes publicados y un muy buen ganado reconocimiento de colegas, prensa y público, la carioca Marisa Monte se ha transformado en una artista de catálogo. Y en Argentina, sin ser una cantante masiva, le alcanza para llenar un teatro muy grande como el Gran Rex.

Esta mujer de sonrisa atractiva y voz potente y siempre prolija, ha pasado por muchas cosas, desde lo brasileño más tradicional, el samba, la música de carnaval, el mencionado paso por Tribalistas hasta el funk y, sobre todo, el rock y el pop. Y con esta presentación, que tuvo como excusa central su más reciente álbum “Portas”, se repitieron todas esas cosas.

Dividió su show en bloques marcados por los cambios de vestuario: llamativos, diferentes, pero a la vez sutiles y elegantes. Hizo 10 de los 16 títulos del nuevo álbum pero además volvió sobre su pasado. De “Infinito particular” de 2006, eligió “Vilajero” y la canción que da nombre a todo el disco. O la mucho más lejana en el tiempo “Ainda lembro” de “Mais” de 1991. Sumó su parcería reciente con el uruguayo Jorge Drexler para “Vento sardo”. Y no se privó de un recuerdo para Tribalistas con “Velha Infância” ni de hacer a capella, a pedido del público y fuera de programa, “Amor I Love You” para cubrir un pequeño bache mientras se solucionaba un problema técnico que la tuvo a maltraer.

Marisa es, en esencia, una cantante pop que dispara para diferentes

costados. Por eso se siente muy cómoda en la canción pegadiza, la que genera estribillos que invitan al público a corear y a mover el cuerpo. Pero a la vez, plantea su espectáculo como una performance, a la vez brasileña e internacional. Esta vez, a sus cambios de vestuario sumó una pantalla de fondo sobre la que se proyectaron imágenes, a veces en 3D. Por lo demás, y también como siempre, lo suyo fue el formato concierto donde casi no hubo sonidos producidos digitalmente y si mucho sonido “real” en una banda en la que conviven la base pop de guitarra, bajo y batería con la percusión latina y el cavaquinho de Prestinho Da Serrinha y un trío de bronces y maderas de flauta/saxo, trompeta/fliscorno y trombón.

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Ricardo Salton

Ricardo Salton

Periodista crítico de música.

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