domingo, diciembre 8, 2019

OPINIóN | 16-11-2019 08:00

Cannabis medicinal: legislación sorda

Su uso es ilegal para pacientes que no tengan epilepsia refractaria. Sin embargo, hay un boom de consumo desesperado y silencioso. Situación médica fuera de control.

El uso del cannabis con fines medicinales es ilegal en la Argentina, a excepción de la epilepsia refractaria. Pero no sé si existe un ejemplo más impactante de leyes parsimoniosas que van detrás de la gente. Cada vez hay más pacientes que utilizan el aceite buscando algún tipo de alivio para diferentes trastornos y enfermedades: autismo, dolores crónicos, cáncer. Muchos de ellos dicen haber encontrado en el cannabis un paliativo “milagroso”. Y recorren andariveles fronterizos para conseguirlo, en un boom de consumo desesperado y silencioso. 

Sin embargo, la situación médica se ha salido de control. Los especialistas coinciden en que es caótica. Primero, porque las limitaciones legales frenan el avance de investigaciones científicas que certifiquen los efectos del aceite y, segundo, porque no hay testeo sobre lo que toma una gran cantidad de gente. Comprar un frasco de cannabis elaborado por laboratorios en los países donde está autorizado, como Estados Unidos, Canadá o Uruguay, es muy caro. Por lo tanto, muchas familias se ven obligadas a consumir lo que se produce en cultivos caseros y domésticos.

Pero el problema es que no hay una supervisión oficial de estos preparados, que es la que se pone en marcha cuando cualquier droga farmacológica sale al mercado. La Universidad Nacional de Rosario afirmó que, de todos los frascos de cannabis que había medido por pedido de los usuarios, un 70 % tenía niveles subterapéuticos o indetectables de cannabinoides. Es decir, era como tomar aceite de oliva. Y del otro 30%, la mitad no cumplía con los componentes declarados en la etiqueta sino que incluían otras sustancias. El riesgo es ingerir aceites contaminados con hongos o bacterias. O, incluso, disueltos en solventes que son tóxicos. Pero sobre todo, desconocer qué tipo y cantidad de cannabinoides se está tomando y para qué.

La organización PANAACEA acaba de finalizar el primer relevamiento online sobre el uso del cannabis medicinal en personas con Condiciones del Espectro Autista (CEA). Este muestreo se hizo sobre 100 casos y, si bien no puede arrojar conclusiones científicas, es un punto de partida para conocer los aceites utilizados y sus efectos en la salud.

Un 30% de los padres encuestados ni siquiera sabía qué aceite estaba suministrando a sus hijos. Y otro detalle que demuestra el desconcierto terapéutico: las dosis variaban entre dos y cien gotas diarias.

Por todo esto, el psiquiatra Sebastián Cukier, uno de los referentes de este trabajo, alertó sobre la morosidad del Estado en destrabar este tipo de investigaciones. PANAACEA estaría en condiciones de iniciar un estudio a fondo sobre autismo y cannabis con asesoramiento de científicos de Israel, el país que más se ha involucrado en el tema, pero no consigue la autorización para hacerlo porque estaría violando la ley. Mientras tanto, la gente sigue poniendo su fe en el cannabis sin los mínimos controles de calidad. La legislación sorda debería poder escuchar, esta vez, lo que ocurre en la calle.     
 

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María Fernanda Villosio

María Fernanda Villosio

Editora de Información General y columnista de Radio Perfil.

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