OPINIóN | 11-11-2019 11:36

La Argentina, gran productor de pornografía infantil

El caso del ex pediatra del Garrahan condenado a 10 años de prisión por pedófilo, deja en evidencia la magnitud de un delito en ascenso. Los reportes ante la Justicia aumentaron 23.634% en cinco años.

El ex pediatra del Garrahan, Ricardo Russo, tomaba fotos en la playa, con su cámara Nikon, haciendo zoom sobre los genitales de las niñas. Se le encontraron en su computadora 999 archivos de abuso sexual a menores de 13 años y 100 fotos de material prohibido tomado en su propio consultorio, donde nadie sospechaba que detrás de esa eminencia había un pedófilo. Miles de víctimas se cobró su larga trayectoria como jefe de inmunología y pediatría de este hospital emblema.

Suena aberrante e imposible de imaginar. Lo advirtió la misma fiscal, Daniela Dupuy, antes de empezar el juicio en el que finalmente, esta semana, se lo condenó a diez años de prisión por producir, tener y facilitar la distribución de videos y fotos de explotación sexual infantil. "Lo que usted imagina por pornografía infantil, señoría, es nada comparado con lo que va a ver en minutos", avisó la fiscal en la sala.

Pero lo más escalofriante es que Russo no actuaba solo sino que es parte de una red internacional que escapa a las fronteras. En los últimos años, la Argentina se ha convertido en una gran productora de pornografía infantil. Está entre los 10 países que más trafican este tipo de material.

En apenas cinco años, según datos oficiales, los reportes se incrementaron en una cifra astronómica: 23.634%. Son tantas las denuncias que la Justicia argentina se vio obligada a habilitar dos fiscalías nuevas, además de la que ya existía: la Fiscalía Especializada en Delitos Informáticos, a cargo de Dupuy.

Las redes y la deep web funcionan como cuevas 4.0. Los pedófilos se sirven de la tecnología para volver cada vez más sofisticado el circuito de distribución y escabullirse de los controles globales. En el 2018, se detectaron 85 nuevas páginas en la deep web, un incremento importante respecto al año anterior. Se calcula que cada cinco minutos aparece la escena de un niño siendo abusado sexualmente en una página de internet. 

Russo había hecho 17.000 búsquedas en la web sobre explotación sexual infantil. Y se le probó que descargaba archivos de la plataforma eMule, donde fue detectado por una agencia de seguridad estadounidense.

Cuando lo allanaron en su domicilio pidió que no le contaran nada a su mujer. Era tarde. Su nombre ya estaba impreso en la historia policial argentina, dando cuenta de la magnitud de un fenómeno delictivo cada vez más complejo.

 

Investigación: Delfina Tremoulliers.

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María Fernanda Villosio

María Fernanda Villosio

Editora de Información General y columnista de Radio Perfil.

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