Viernes 24 de septiembre, 2021

OPINIóN | 07-10-2020 13:58

Corte y República: el fantasma de la impunidad

Está en debate que un juez que no le gusta o hizo algo que no le gustó al poder político de turno sea corrido contra su voluntad del tribunal en el que trabaja.

En los últimos días y seguramente los próximos también, hemos vuelto los argentinos a poner la mirada en la Corte Suprema de Justicia de la Nación.

Un tema sumamente complejo y difícil de entender para la gente quedó expuesto a la luz de todos. La posibilidad de sacar a los jueces de los tribunales que integran. Esto produce una sensación de injusticia muy profunda. Los principios de inamovilidad de los jueces y de independencia judicial quedan en duda. La gente siente que esta situación que parece ser un problema de la política, los afecta y pone en riesgo temas tan sensibles como el equilibrio de los poderes y el sistema de frenos y contrapesos. Es decir ese elemento central de una República por el cual los poderes se controlan entre sí, siendo el Poder Judicial quien debe defender los derechos de los ciudadanos frente a los avances del gobierno de turno.

Aparece nuevamente el repetido fantasma de la impunidad y el control sobre los jueces por parte del poder político, en un ciclo que parece repetirse al infinito.

La definición de la Corte sobre esta cuestión será decisiva para el fortalecimiento de la independencia judicial y el funcionamiento de las instituciones. Y seguramente lo más importante del fallo sea la letra chica. Aquella que se escapa de los titulares de los diarios pero la que define si los jueces que deben decidir cuestiones o casos de alta sensibilidad política están realmente protegidos por la constitución y pueden decidir de acuerdo al derecho.

Estas garantías de palabras difíciles como intangibilidad e inamovilidad son centrales para que los jueces, no solo en estos casos resonantes, sino en todos y cada uno, y especialmente en aquellos que nos afectan diariamente sobre inseguridad, familia, trabajo y demás conflictos que surgen en nuestra sociedad, puedan ser resueltos conforme la ley. Que seamos todos iguales frente a la ley, que no haya privilegiados.

La inamovilidad es que no puedan ser sacados de sus tribunales, que es lo que está hoy en discusión. Está en debate que un juez que no le gusta o hizo algo que no le gusto al poder político de turno sea corrido contra su voluntad del tribunal en el que trabaja. Así de simple, así de complejo.

Detrás de esta disputa central para un país democrático, subyace la relación entre el poder Judicial y el Poder Ejecutivo. Las siempre difíciles relaciones entre la Corte y el gobierno de turno. Lo interesante de este caso es que está en juego el funcionamiento del propio poder judicial y las garantías que lo protegen como contrapeso de los otros poderes del Estado. Y llamativamente son estos otros poderes los que avanzan sobre esas garantías, poniéndolas en crisis y debilitando la independencia de los jueces.

En este contexto la gente necesita que haya alguien que pueda proteger sus derechos y que lo pueda hacer a tiempo y sin importar lo poderoso de quien este avasallándolos, sin importar que sea el propio estado el que avanza sobre su libertad y sus derechos.

 

*Ex ministro de Justicia.

 

 

 

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Germán Garavano

Germán Garavano

Lawyer and expert on judicial reform, current Minister of Justice and Human Rights for the Republic of Argentina.

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