OPINIóN | 16-09-2021 15:17

Los juicios que cambiaron nuestra historia

El libro “Desde el banquillo” describe los casos emblemáticos que definen la relación de los argentinos con la justicia.

Como tantos otros que merecerían mejor trato, el debate mediático que desde hace unos años se traba en la Argentina en torno a nuestro sistema judicial, la calidad, ecuanimidad y probidad de nuestros jueces y fiscales, necesita con urgencia un salto de calidad. Devorado por el instante de las imágenes que se reproducen a ritmo de vértigo por las redes (cámaras ocultas, “infragantis” y evidencias que siempre son contundentemente incriminatorias) el supuesto debate se limita a constatar una y otra vez la decadencia de “la justicia” argentina y a reafirmar la resignación ante una situación que se juzga estructural e irreversible. Para colmo de males, ese otro debate mediático mayor que lo envuelve –el griterío político de “la grieta”– no hace más que reforzar esas impresiones e impedir que la discusión levante vuelo: a ambos lados de esa grieta todos se sienten perseguidos por jueces manipulados y espúreos, que en vez de hacer justicia hacen política y de la peor. No hay entonces jueces justos, sino solo jueces buenos y jueces malos, de acuerdo a quiénes persigan o favorezcan.

Todo estaría muy bien si no estuviéramos hablando de uno de los poderes fundamentales de la República, en el que no solo descansa la última garantía de defensa de nuestros derechos ciudadanos sino todo el sistema de pactos sociales y políticos constitutivos de nuestro sistema institucional. Su crisis, entonces –que nadie en su sano juicio podría negar– reviste toda gravedad y merece un debate más sereno y amplio, que tome distancia tanto de la polarización política del momento y los análisis maniqueos que propone, como de las urgencias que plantean los escándalos que se desvelan de forma incontenible en los medios y las redes sociales todos los días.

¿Y qué mejor distancia que el “juicio de la historia”, que por su mirada de largo plazo fuerza a hacerse preguntas menos perentorias, a reconstruir procesos más largos y complejos, y a encontrar razones más sofisticadas para dar cuenta de rasgos impresos a fuego en nuestro cuerpo social desde hace mucho tiempo? El orden legal de la Argentina, tanto como su sistema judicial, tienen una larga historia, tan larga como la relación de nuestra sociedad con ambas dimensiones institucionales. Y es en esa larga duración que se fueron forjando las peculiaridades de lo que puede llamarse la cultura legal de los argentinos, aquella de describe nuestra antigua y cambiante relación con los diferentes corpus legales, institucionales y los diversos sistema judiciales que existieron a través de los siglos y en la que pueden buscarse muchas de las respuestas a las preguntas que plantea el debate actual.

Esa ha sido precisamente el objetivo detrás del libro “Desde el banquillo: escenas judiciales de la historia argentina" (Edhasa, 2021), una obra colectiva que materializa un proyecto original concebido hace un tiempo por un grupo de historiadores: contar la historia argentina a través de juicios que tuvieron lugar en distintos momentos de nuestra historia, con el objetivo doble de proveer una historia nacional diferente (aquella que se reconstruye a través del mirador privilegiado de los expedientes judiciales) y de indagar los intersticios de la compleja y cambiante relación de los argentinos con la ley y la justicia en el largo plazo, desde los tiempos coloniales a nuestros días.

La elección del instrumento no surge de la nada. La riqueza de los expedientes de los juicios para la reconstrucción histórica es algo que los historiadores hemos descubierto hace ya tiempo, y que hemos incorporado como herramienta valiosa al arsenal más tradicional con que abordamos la investigación del pasado. Los juicios hablan del tipo de problemas y desencuentros que tiene la gente en un lugar y un momento dados y de cuáles de ellos consideran lo suficientemente graves para dirimirlos ante un tribunal; hablan también del grado de confianza que tiene en la justicia como espacio donde encontrar solución a su problema o reparación a su perjuicio, de los delitos más frecuentes que se cometen en cierta época, así como de los que los poderes públicos (policías, fiscales, jueces) consideran en ese entonces graves y de cómo eligen castigarlos. Los juicios hablan asimismo de cuánto la gente sabe de sus derechos y de cómo hacerlos valer ante un tribunal, y más en general del lugar que ocupan la ley y la justicia en la vida cotidiana de una sociedad, en un momento dado, y de cómo percibe y valora el orden legal e institucional.

Desde el banquillo

Con esa valiosa herramienta, el libro aborda siete momentos de nuestra historia y en cada uno de ellos utiliza un juicio para analizarlo. ¿Qué lugar ocupaban la ley y las instituciones en la vida cotidiana de los habitantes de la colonia en lo que luego sería la nación argentina? ¿Y qué ocurrió luego de la revolución y las guerras de independencia, cuando se derrumbó el edificio institucional de España en América? ¿Qué leyes y qué justicia regulaban la vida social en tiempos del poder personal de los caudillos y cuánto afectaban las luchas políticas al orden legal? ¿Qué nuevas prácticas delictivas trajo la modernidad a la próspera Argentina de fines del siglo XIX y cómo lidió con ellas el Estado? ¿De qué manera afectó a las relaciones laborales del país la aparición de la legislación del trabajo en los albores del siglo XX y los tribunales laborales creados en la década de 1940? ¿Por qué la justicia tuvo –y sigue teniendo– un lugar central en la lucha por los derechos humanos en la Argentina de fines del siglo XX, a pesar del desprestigio que paralelamente padece? ¿Y por qué parece seguir cumpliendo, de igual forma, un papel central en la validación de los llamados nuevos derechos en el siglo XXI? Estos son algunos de los temas que abordan en sus capítulos Darío Barriera, Raúl Fradkin, Ricardo Salvatore, Lila Caimari, Marina Franco, Roberto Gargarella y quien escribe esta nota. Y, para no rehuir el debate actual, un epílogo a cargo de Eduardo Zimmermann cierra el libro reflotando una vieja pregunta del famoso jurista Carlos Nino (¿es la Argentina un país al margen de la ley?), no tanto para brindar una respuesta taxativa, sino para dejar planteada una paradoja: la de una sociedad que, si bien critica a coro y condena por corrupto e ineficiente al sistema judicial, tiene al mismo tiempo una acendrada cultura legal, cultivada a través de los siglos, así como una larga práctica de resolver civilizadamente ante los estrados judiciales sus diferencias, tanto los conflictos cotidianos y domésticos, como los más graves que atañen a derechos humanos fundamentales. Curiosa conclusión, que debería hacernos pensar más serenamente “el problema de la justicia argentina” o, mejor, la intrincada relación de los argentinos con las instituciones desde tiempos inmemoriales.

Juan Manuel Palacio

 

-Juan Manuel Palacio es historiador, investigador del Conicet y compilador de "Desde el banquillo. Escenas judiciales de la historia argentina" (Edhasa)

 

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