PERSONAJES | 04-01-2019 16:39

Adrián Brown: “Muchos se disfrazan de elegante”

Diseñador en alza y médico dermatólogo. Vestir a famosas, moda en crisis, prêt-á-couture y los que viven en una burbuja.

Un tambor metálico de gasas para esterilizar hace de costurero. Ese objeto lleno de carreteles de hilo, agujas y alfileres es la síntesis más elocuente de Adrián Brown (50), médico y diseñador, que arrancó en 2009 con un pequeño desfile. Mientras trabajaba como dermatólogo –haciendo su residencia en el Hospital Alemán y en el Argerich– hizo cursos en Donato Delego y con Elsa Serrano. Y aunque ejercía la medicina, nunca se resignó: también sería diseñador.

“A los ocho años ya le ponía trapos a mi hermana y hacía vestidos para sus amigas. Mi profesión de médico apareció como recurso de inserción social. Entendí que para mi familia era importante y la carrera de diseño no estaba formalizada. Hace 40 años, tener más de una vocación se veía como el que no sabe lo que quiere. El médico (me recibí a los 23) me enseñó a estructurar: el pensamiento científico ordena la cabeza. Pero mi veta creativa, estética, me daba fluidez. Trabajando con mi psicoanalista, me di cuenta de que no tenía que optar, que podía lograr un ensamble entre el consultorio y el taller. Soy un médico que hace ropa. Cuando empecé, podía con las dos cosas. Hoy me estreso porque siento que mi energía productiva está dividida. Y como mi casa de modas está creciendo tanto, me parece que le estoy dando poco. A veces me siento algo abrumado”.

Noticias: Cuenta con el apoyo de su mujer.

Adrián Brown: Sí, Victoria (38) es mi mano derecha, sobre todo en la parte comercial y el manejo de clientas. Tengo el consultorio cerca, una ventaja. Y sólo hago rejuvenecimiento facial con técnicas y productos. Ni cirugías ni intervenciones con bótox. Quiero encauzar mi energía en dirección a la moda.

Sus últimos desfiles en Sofitel, con la colección “Caramba”, y en Presidente Bar, con la colección “Ave Verum” (Santa verdad), mostró vestidos con géneros muy texturados, de líneas depuradas y cortes netos, marcados por la sobriedad y las siluetas inspiradas en los 70 y 80.

Noticias: Viste a varias famosas.

Brown: Para el Martín Fierro a Julieta Ortega, Delfina Chaves y Matilda Blanco. El año pasado, a Julieta Díaz, que ganó como mejor actriz. Entre mis clientas están Julieta Kemble y Guillermina Valdes. Me encuentran porque las redes sociales son eficaces y yo mismo estoy atrás. Hace poco me llamó Zaira Nara a las 7.30 de la mañana por Instagram. Quería un vestido de invierno porque se iba al cumpleaños de Wanda, a Milán. Me preguntó por uno de chifón, ajustado, manga larga… Lo hice en petróleo, pero su mamá iba de ese color y ella no podía usar el mismo tono. No rehago un vestido en otro color, a lo sumo lo adapto sin romper la prenda.

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Noticias: Por eso lo suyo es prêt-á-couture. ¿Qué tiene de diferente con el prêt-á-porter?

Brown: La alta costura es a medida, se trabaja para el desfile y es pieza única. En el prêt-á-couture se hace una prenda en un taller. Si te va, te lo ajusto y te lo llevás. Es couture porque son prendas sofisticadas, con géneros especiales y moldería distinta. Eso hace que el vestido eleve su categoría por sobre otros que encontrás en tiendas, donde hay varios talles en los percheros. Eso es prêt-á-porter.

Noticias: ¿Compra sus materiales en el exterior?

Brown: Ya no. Tengo dos proveedores muy buenos acá. Cierta pedrería o aplique los compro cuando viajo. Pero aquí se encuentran cosas. Me gusta recorrer mercerías viejas como Pordes o La Veneciana… Tienen cosas de otro tiempo. Ahora encontrás telas de buena calidad, como las europeas. Te das cuenta de que se importan géneros actuales por la factura tecnológica. Compré unos brocatos livianos, ultra modernos, diferentes de los que usé en otro momento, que eran muy pesados. Es una ventaja que no sean tan pesados; a la mujer no le gusta cargar con un vestido.

Noticias: ¿Exportar moda argentina es una posibilidad remota?

Brown: Remota. Hay creatividad, pero hace falta mano de obra idónea y tecnología para lograr categoría en la confección. Ves un vestido afuera y las terminaciones son perfectas. Es muy difícil conseguirlo acá. En Europa un overlock es perfecto… Acá no tenemos operarios calificados.

Noticias: Muchos quieren ser diseñadores y pocos desean aprender oficios para trabajar con diseñadores.

Brown: Sí. Estoy viendo si puedo hacer un curso en Barcelona, se llama Geometric. Allí aprendés a hacer el molde perfecto. Trabajan con computadora, cargás las medidas y sacás unos patrones increíbles. Por eso ves un diseñador como Zac Posen, estadounidense, que tiene una moldería de locos, con una cantidad de recortes en los vestidos que es impresionante.

Noticias: Sin embargo se están formando nuevas camadas de costureras, cortadoras, bordadoras. En eso está Vero Ivaldi, coordinadora de Moda del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

Brown: Qué bien, me alegra. En Roma, en la maison Valentino, está la premier (jefa de costureros) y dos ayudantes haciendo el ruedo con ella. Hacen escuela ahí mismo. Acá no está esa trasmisión directa del oficio.

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Noticias: ¿Qué diseñadores considera excelentes?

Brown: Pierpaolo Piccioli, director creativo de Valentino, para mí es el número uno. Es exquisito por su estética, por su creatividad, por el trasfondo artístico en el uso de los colores… Él fue discípulo de Valentino, se formó con él desde muy chiquito. Valentino preparó a dos sucesores; a Pierpaolo y a María Grazia Chiuri, que después se fue a Dior.

Noticias: ¿El negocio de la moda atraviesa una crisis?

Brown: Las expectativas de las grandes marcas son altísimas y conquistan mercados como China, Corea, Israel. Valentino quiere crecer de a dos dígitos. A él se le complica porque no tiene cosmética, sólo se basa en la ropa. Entonces si no alcanzan la facturación, cambian el creativo y la rotación es constante. Y así la marca va perdiendo su esencia, por la voracidad de los empresarios y la presión sobre el equipo creativo.

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Noticias: ¿Cómo ve a la Argentina?

Brown: Rara. La veo rara. Como a veces no entiendo tantas idas y vueltas, prefiero abstraerme. Por un lado te cuentan una cosa, y esta vez las estadísticas del INDEC funcionan, pero por otra parte los gobernantes tienen una ilusión óptica o viven una realidad paralela.

Noticias: ¿Se vio afectado por la recesión, teniendo su tienda en la calle Quintana y una clientela con poder adquisitivo?

Brown: Se vende pero cuesta más. Un vestido largo ronda los 1.000 dólares y uno corto, los 500. Para una fiesta, sacan los ahorros. Hay un público al que no lo toca la crisis, que está en su burbuja. Y a veces me parece que es la misma en la que están los gobernantes. Ellos siguen en ese estándar de vida, nunca padecieron no llegar a fin de mes. Aunque acá en el barrio también hay gente que salió de la burbuja, entra y pregunta por un traje de baño y no puede comprarlo.

Noticias: ¿Qué es ser elegante?

Brown: Muchos piensan que con un traje de Ermenegildo Zegna ya está, me disfrazo de elegante. Hay mucha gente disfrazada de elegante. La elegancia es el porte, que es la relación de uno con su esencia. Disfrazarse de elegante no es ser elegante. Con Victoria cruzamos una linyera que anda por acá, que vive en la calle. Tiene el pelo gris, es flaca, muy angulosa, con la piel tostada por el aire libre. Anda vestida medio masculina con un jean grande y un cinto alto. Habitualmente lleva una camisa blanca, limpia, y zapatos abotinados de hombre, un poquito grandes. Camina con una elegancia que te das vuelta. Capaz que pasa alguien al lado con un vestido de Armani y no lo advertís. Mucha gente se ensaña con la búsqueda del estilo, y el estilo brota sólo si hay conexión con uno mismo, en una etapa de madurez.

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Noticias: ¿La ropa se compra sin pensar?

Brown: Si vos no estás en equilibrio, te ponés cualquier cosa por impulso, porque es de marca, y saliste disfrazada. Si vos no tenés cierto equilibrio psíquico, te vestís sin saber qué te ponés. Acá el ochenta por ciento de quienes entran no sabe lo que quiere. Vienen con la hermana, la prima, le mandan una foto del vestido al marido. Todos opinan, es muy difícil. Son pocas las que eligen lo correcto. Eso parte de autoconocerse y ser segura. Van a una asesora de imagen que les dice ponete esto y aquello. ¿Y el contacto con quién es uno? ¿Cómo es esto de buscar a una tercera persona que te hable de vos? No lo comprendo. Si es en un político, es más entendible porque es un personaje. Pero acá se trata de vestir de acuerdo con vos mismo.

Noticias: ¿Le piden asesoramiento?

Brown: Sí, el otro día, en la previa de la tapa de una revista, esta chica trans Mariana Genesio Peña, casada con Nicolás Giacobone, ganador del Oscar como Mejor Guionista en la película “Birdman” (2015) se me acercó para charlar. No me gustó lo que tenía puesto. Me llamó y me pidió que la vistiera para el programa de Mirtha. Pero yo estaba afuera y no pude. Espero que sea en otra oportunidad, porque en esos casos me entusiasmo. Puedo ayudarla a construir su estilo y descubrirse. Parto de que buscan mi opinión, o sea que les gusta lo que hago.

Noticias: ¿Cómo es vestir a Juliana Awada? ¿Cómo la percibe?

Brown: Le mandé dos vestidos para el G20 y me los devolvió porque la silueta no le iba. Pero sí usó ropa mía el año pasado. Es muy sencilla, pasó al baño donde estaba la pelela de Eugenia (3), mi hija… (risas) sin reparos. A ella la copian; desde el pelo hasta las sandalias de tiritas.

Por Sissi Ciosescu

por Sissi Ciosescu

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