PERSONAJES | 26-02-2020 18:58

Darío Volonté, el tenor y veterano de Malvinas que quiere cantar con Los Palmeras

El famoso lírico hace temas de la banda de cumbia en su repertorio. Críticas a los clichés de la ópera y shows a la gorra en Cariló.

La mochila de lona blanca es lo primero que llama la atención. La bolsa naval, exactamente igual a la que usan los marineros en las películas, resalta en el medio del bosque de Cariló, acomodada sobre una cajonera del mismo tono. Inmediatamente después de la sorpresa inicial por ese manchón de color entre la noche costera, lo que se destaca en la escena es el sacudón en los oídos que produce Darío Volonté. Es que el hombre, que heredó de su pasado como marino y veterano de Malvinas el saco al que decenas de personas se acercan para hacer una contribución “a la gorra”, tiene una voz tan potente, fuerte y clara que, aunque usa un micrófono para llegarle al público, daría la impresión de que cantando a capella le sobraría garganta.

Volonté, famoso tenor lírico que cantó con célebres musicos como Carlo Rizzi, Plácido Domingo, Zubin Mehta, y se presentó en teatros de todo el mundo como el Scala Di Milano, Bastille Paris, Berlin Deutsche Oper, Opera Di Roma, Comunale Firenze, Filarmonico Di Milano, Opernhaus Zurich y el Teatro Colón, llegó a fines del año pasado hasta la costa. Junto a su esposa, la mezzosoprano Vera Cirkovic, hacen shows de viernes a domingo en el bosque. “A voluntad, a volonté”, le dice Darío a NOTICIAS, y, en esa entrada que sólo vale lo que el público quiera pagar, él muestra otro de los rasgos que lo distinguen en el mundo académico de la lírica y la ópera. Es que Volonté no sólo sobresale de la media por haber estado en una de las calderas del ARA General Belgrano cuando el crucero recibió torpedos ingleses que lo hundieron y terminaron con la vida de más de 300 personas, o por haber trabajado, antes de su éxito musical, como fletero durante años en Villa Luro, sino también por su extrovertida personalidad. El tenor, por ejemplo, no le tiene miedo a entonar canciones de la banda de cumbia santafesina Los Palmeras, subirse al escenario con largos pantalones negros de gaucho, compartir shows con Valeria Lynch, ir a entonar algunas estrofas a programas mainstream como el de Marcelo Tinelli o el de Mirtha Legrand, todas decisiones que un ortodoxo de lo lírico podría no compartir. “Todo el tiempo me pasa, y con esto de los shows a la gorra en Cariló tengo conocidos que me dicen 'che, esto no te conviene, fijate si es lo mejor para tu carrera, podés incomodar a alguien'. Pero eso nunca me interesó: mi carrera y mi vida andan bien si mi voz y mi cabeza andan bien, no por lo que dicen los demás”, cuenta.

Noticias: ¿Hay una resistencia del mundo lírico a “abrirse”?

Darío Volonté: Nunca me interesó eso. Hay gente a la que le cae bien y gente que no. Te dicen “ojo, que te podés incomodar con algún director de teatro, o con algún estamento”. Por fortuna, yo nunca dependi de eso, y el mercado de laburo que hay en Argentina lo desarrollamos nosotros para nosotros, pero fue de casualidad, no lo busqué. Yo empecé a cantar sin mucha idea de a dónde iba la cosa. Venía de laburar de fletero, y decía “canto hasta lo que dé y después me retiro”. No fue con un objetivo. Aurora, la canción con la que me hice conocido, la canté también de casualidad. La carrera al principio es muy dura, es como la de un tenista: tenés que pegarte todo, los viajes, el hotel, los aviones, y si te sale mal y te quedás sin guita te quedás sin carrera. Durante muchos años la plata que hacía era para cubrir los baches de plata.

Noticias: ¿Le pasó mucho esto del “ahí no te metás”? ¿Por qué piensa que ocurre?

Volonté: Todo el tiempo, todo el tiempo. Pienso que todos los mundos profesionales tienen su cliché. La medicina, la abogacía, el periodismo, todos tienen su cliché. Lo que “te conviene” hacer y lo que no. Pero yo si veo que algo es potable, y que me va con la energía, le meto. Hay muchos clichés en la ópera, en la clásica: no cantar determinada ópera si sos muy joven, por ejemplo. Yo debuté con “Tosca” (una pieza clásica del italiano Giacomo Puccini) y me decían “no, es una ópera para un tenor más experimentado” y bueno, es lo que salió loco, tengo que pagar los aviones que debo, los hoteles, todo. Hasta que no vas a la cancha a jugar no sabés cómo es la cosa, eso pienso. Yo te puedo decir como cargar un piano, que laburés de tal manera, que le pongas el peso a las gambas, pero hasta el día que no lo cargas y sentís los 500 kilos arriba del lomo no te lo va a explicar nadie eso. El canto tiene que ver con esta idea: es empírico y con una mezcla de imaginación. Mucha gente habla y no conoce.

Noticias: Y aquí canta canciones de Los Palmeras.

Volonté: Si, y también cantaría con ellos. En el Colón canté junto a Valeria Lynch, y también estaban el “Chaqueño” Palavecino, Sandra Mihanovich, Alejandro Lerner, Juan Carlos Baglietto, entre otros. Me invitaron como cantante lírico para cantar “En la Ciudad de la Furia”. De Los Palmeras, por ejemplo, te puedo decir que su vocalista es un crack, canta como la “san puta”, canta notas de tenor, pero canta popular. Acá, cuando canto algún tema de Los Palmeras, como “Aprenderás a llorar”, la gente empieza bailar, te graban con celulares, los nenes se ponen a correr. Y eso me gusta, yo que sé, me divierte. Tengo amigos, y hasta mi representante, que cuando se enteraron de esto me pusieron los dos ojos grandes como huevos fritos. “¿Qué haces chabón?”, me decían. Está bueno para desestructurar un poco. Me pasa algo parecido con la ropa: yo por comodidad, suelo cantar con un pantalón de gaucho, y a veces con un buzo del mismo color. Eso desacartona.

Noticias: La música clásica tiene un origen popular. ¿Por qué piensa que hoy no tiene tanta masividad como tenía en su momento? Volonté: Por los clichés, y también porque aparecieron otras músicas. Pero hoy en día la ópera sigue siendo popular. La danza, el ballet, los conciertos, todo lo que tiene que ver con lo clásico mueve millones de espectadores en todo el mundo, millones de bajadas por Spotify, millones de discos. Si hoy vas a un concierto lírico en Italia, vas a ver que la gente que va es de clase media y hasta llevan sanguches de salame y vino a la función. Es una música que nació popular: en tiempos de Mozart sonaba en las plazas. El público de teatro en general, la comedia musical, la lírica, el teatro de revista, es de clase media. Medianamente uno lo ve eso, te viene a ver desde la clase más alta hasta el más laburante, más con este tipo de formato a la gorra.

Noticias: ¿Debería volver lo clásico a ser popular?

Volonté: Pienso que vuelve, que está en lo popular. De hecho aparece un Andrea Bocelli, que es un intermedio, que te mezcla lo popular con lo lírico sin ser una voz enteramente lírica. También tenés tipos como Pavarotti, que como cantante clásico estuvo primero en ventas en Europa y en Estados Unidos, compitiendo contra los cantantes del pop y del rock. Desde la clásica el tipo compitió mano a mano con todos y les ganó.

Agua. El 2 de mayo de 1982 agarró a Volonté “abajo”. “No ví venir nada”, cuenta, sobre el hudimiento del Belgrano. Él tenía 18 años, tres de ellos en la Marina, y todavía le faltaba una década para empezar a convertirse en tenor. El primer impacto lo agarró en la sala de calderas, y a eso siguió el dramático naufragio que duró alrededor de 18 horas, con temperaturas de 20 grados bajo cero. “Ahí te das cuenta de que la Patria es el otro. Estás pensando en no morirte vos y en que tu compañero tampoco muera, no pensás en la 'Patria', en la soberanía, sino en la sobrevivencia básica. Por eso hay tanta relación en el budismo zen en mi vida hoy: en momentos como el del naufragio no podés pensar ni en el futuro ni en el pasado”.

Noticias: ¿Qué le gustaría que ocurra con las Malvinas?

Volonté: Tengo un sueño muy utópico, pero me gustaría que pase algo como Hong Kong, que era una colonia británica pero China se transformó en una potencia tan grande que la colonia buscó ser territorio chino. Me gustaría que la Argentina sea un país fuerte y ellos vengan a nosotros, algo pacífico. La guerra muestra lo peor del ser humano, aunque también lo mejor: yo, que me salvé de esa, algo bueno tengo que tratar de aprender, y eso trato de transmitir con Malvinas.

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Juan Luis González

Juan Luis González

Periodista de política.

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