Martes 5 de julio, 2022

PERSONAJES | 15-06-2022 15:37

Ginette Reynal: "La posesión me genera temor"

Actriz, modelo y conductora forma parte del elenco de “Sex”. El erotismo y la lucha con los propios demonios.

Una sobreviviente no siempre tiene cicatrices visibles ni la cara moldeada por el dolor. A veces puede presentarse divertida, envuelta en una toalla blanca, recién salida de tomar un baño y pidiéndo disculpas porque si no lo hace así y se arregla mientras conversa, no llega al teatro. Entonces vale bromear con que nos convoca su participación en “Sex”, de José María Muscari, pero nunca imaginamos hacer la entrevista en la ducha. Ginette Reynal se ríe con ganas. Es el comienzo de una charla en la que se colará la sospecha de que para llegar a donde está debió vencerse a sí misma.

NOTICIAS: ¿Cómo se siente siendo parte de “Sex”?
Ginette Reynal: Estoy chocha, divertida, estimulada, feliz, pasándola súper bien. Creo que una de las cosas que a mí me resultan más valiosas es que, con todas las cosas que me pasaron… (se interrumpe y dice que no le gusta eso de “cosas que me pasaron” porque suena a cierta victimización. Entonces se corrige y sigue)… con todas las cosas por las que yo atravesé, podría haberme quedado en decir:

Hoy hay espacio para el otro, antes era puro yo, por eso también tiene tanta soledad la adicción. Ahora me divierto muchísimo pero porque comparto mi vida.

“Bueno, ahora soy viuda, ya está, me voy a quedar tranquila, no quiero sufrir más”. Es bastante común en las mujeres de mi edad y en las personas que pasan por situaciones así, como que te quedás con miedo a las propuestas de la vida, miedo a las cosas nuevas y te vas estancando y después le echas la culpa a las circunstancias. Apliqué todas las cosas que fui aprendiendo. Mi papá era súper espiritual y nos dio mucha información de formas de pensar diferentes, filosofías de vida, metafísica.

NOTICIAS: Recuerdo que contó que, de niña, quería mover los objetos con el pensamiento.
Reynal: Me acuerdo de eso perfectamente, de que mi mamá me decía que yo era una novelera, porque vivía en un mundo de fantasía. A mí siempre me gustaron las películas de ciencia ficción, las nuevas formas de pensar. Y creo que cuando uno tiene un sueño, tiene que luchar y hacer cosas para que se concrete. Siempre fui de ir a buscar las oportunidades.

Ginette Reynal

No solo enviudó muy joven (a días de cumplir 51 años), sino que desde muy chica, se topó con la finitud. De hecho, el inicio de su carrera como modelo, coincidió con un encuentro sorpresivo y contundente con la muerte. Resulta que, a los 15, vivía con su padre, en la casa de los abuelos paternos. Se había ido de lo de su mamá porque ella le repetía una frase: “Te voy a domar” y su papá tenía otra estrategia: negociaba salidas por buenas notas, lo que a ella le resultaban límites lógicos. Eso mismo le pasaba a su prima, un año mayor, quien, tras pelearse con su madre en EEUU, había decidido mudarse a Buenos Aires con el tío de Ginette, a esa misma casona. Casi la misma edad, casi la misma situación de vida y una misma habitación compartida. Hasta que un domingo, volvieron del campo y su prima no se sentía nada bien. A los dos días, murió. “Fue un shock. Estuve con ella hasta que se la llevaron a la madrugada al sanatorio y nunca más la vi. Tuvo meningis infecciosa, así que durante una semana me pusieron inyecciones de gamaglobulina”, cuenta. Tira del recuerdo y dice que el primer cara a cara con el final se dio en sus comienzos. “Yo estaba en la panza de mi mamá cuando murió mi abuelo. Mi mamá tenía 18 años, ¿entendés? Cuando pienso eso y la miro a mi hija (Mía Flores Pirán), que tiene 30, es una madre increíble, pero siento que es un bebé... Yo entendí a mi mamá cuando leí un libro de Florencia Bonelli, “Lo que dicen tus ojos”, una historia de los 60, todo lo que pasa en esa época, lo que implicaba infringir las reglas morales. Ahí entendí a mi mamá”, asegura.

NOTICIAS: ¿Su madre fue más conservadora de esas reglas morales o más transgresora?
Reynal: Mi mamá arrancó siendo súper transgresora, de hecho hay un cuento muy gracioso con una tía mía, que las metieron pupilas en un colegio de monjas y, como se aburrían, las volvían locas a las monjas. En esa época en los colegios católicos te bañabas con el camisón de baño puesto, no te podías mirar el cuerpo. Ellas se metieron en el baño y se sacaron el camisón y las monjas no podían entrar porque estaban desnudas. Así se hicieron echar (risas).

NOTICIAS: Si unimos esto con su presente…
Reynal: ¡Es genial, yo estoy haciendo “Sex”! Vengo de un matriarcado, de esa energía nueva.

NOTICIAS: Pero podrían haber sido mujeres que replicaran el modelo. Recién hablaba de no haberse quedado en “la viuda”, tiene que ver con no limitarse en los roles, ¿no?
Reynal: Y además con eso de creer que la cristalización de un rol es algo que no se puede desarmar. Vos te podés desarmar y podés decir: “Antes pensaba así, pero ahora no quiero más esto”. Podés elegir.

NOTICIAS: ¿Cuántas veces se desarmó y se volvió a armar?
Reynal: Miles de veces me desarmé y me volví a armar, creo que miles de veces, porque siempre estoy preguntando, pensando, buscando ver de qué otra manera se pueden hacer las cosas, trato de no ser conformista.

Ginette Reynal

Hace unos años contó su lucha con las adicciones y se puso en la mochila la responsabilidad de ayudar con su testimonio. “Es el día de hoy que la gente me contacta, todos los días hay alguien que me pregunta”, cuenta. La regla de oro, subraya, es que no se puede ayudar a quien no lo pide. “Si vos estás segura de que tenés un problema y de que querés hacer algo con ese problema, yo te cuento lo que podés hacer. Las ganas de salir van a hacer que busques tus recursos y las formas de poder hacer un cambio”, explica. Probó el primer porro con sus abuelos paternos y su padre a los diecipico, y después fue pasando (y lidiando) por distintas sustancias. Pero la muerte de su marido, Miguel Pando, la sumergió en lo que describe como una habitación sin puertas ni ventanas. Hasta que sus hijos la confrontaron y el pedido de ellos le funcionó como llave y cerradura. “Fue una cuestión de incomodidad, ya era como caminar con un par de zapatos lleno de alfileres adentro, no daba más de sentirme mal físicamente, de no dormir, de estar todo el tiempo inventando excusas para que me crean cosas que no eran verdad y que saltaban a la vista”.

NOTICIAS: ¿Hoy siente una diferencia en su vínculo con los otros?
Reynal: Ahora hay un diálogo, puedo oír y hablar, puedo percibir y esperar a que se acerque el otro, puedo permitir que hable y hablar yo. Antes era todo expresión (sacude la cabeza y saca la lengua), completamente desbocada y necesitando cosas, como fabricando mundos, fabricando cosas externas al diálogo.

NOTICIAS: Siempre habla de la diversión, ¿cómo era eso antes y cómo es ahora?
Reynal: Completamente distinto, la diversión de antes era como una mueca histérica. Hoy hay espacio para el otro, antes era puro yo, por eso también tiene tanta soledad la adicción. Ahora me divierto muchísimo pero porque comparto mi vida.

NOTICIAS: ¿Qué le significa mostrar el cuerpo y la sensualidad en el escenario?
Reynal: Soy la mayor del grupo. Estoy metida adentro de un espectáculo de una sensualidad tremenda, con unas coreografías increíbles, con unos cuerpos maravillosos, pero yo estoy hablando de romper con el tabú del sexo, de hablar de lo que nadie habla, de permitirte sentir no importa si tenés 62 años, o 35, seas hombre, mujer, o si te gustan los hombres, si te gustan las mujeres, si te gustan los tríos, los cuartetos, o si no te gusta nada. Como que se me fue despertando eso, una vez que aprendí la letra, que me costó y lo sufrí porque encima, a poco de estrenar, en Semana Santa, en Mar del Plata, vino mi hijo (30) con 17 amigos, estaban todos en la quinta fila…

La cosa fue así, su hijo y los amigos de la infancia de él fueron a La Feliz para hacerle la despedida de soltero al sobrino de Ginette. Y decidieron ver “Sex”. Vestida de cuero, tachas y nervios, se olvidó la mitad del monólogo. Mientras que sus compañeros de elenco salían al rescate, una voz interna la apuraba: “¡Ah, así que vos sos la canchera que todas las funciones habla de conversar con los hijos de masturbación, dale ahora; hace el trío con Tito y con Nacho arriba del escenario, que te meten la mano por todos lados y vos estás chocha!”. Lo pasó horrible pero después llegó la recompensa: “Cuando terminó la obra, vinieron todos a sacarse fotos conmigo. Mi hijo me dio un abrazo apretado y me dijo: “Mamá, sos una genia”. Fue como un corte de mi rol de madre, ahí entendí que ya no soy más la madre, ahora soy la abuela de Ramsés (3)”.

NOTICIAS: ¿Qué le queda por romper?
Reynal: Qué sé yo, tal vez el miedo a armar una pareja, la posesión es algo que me genera muchísimo temor.

Miles de veces me desarmé y me volví a armar, porque siempre estoy preguntando, buscando ver de qué otra manera se pueden hacer las cosas, trato de no ser conformista.

También te puede interesar

Galería de imágenes

En esta Nota

Valeria García Testa

Valeria García Testa

Periodista.

Comentarios