Jueves 29 de septiembre, 2022

PERSONAJES | 04-09-2022 00:38

Gustavo Garzón: “Ahora prefiero ser feliz a tener razón”

El actor cuenta cómo se autogestiona para mantenerse trabajando sobre las tablas. Paternidad, psicoanálisis y política.

A días del estreno de “El Monte”, la película que protagoniza Garzón y que dirige Sebastián Caulier, recuerda que la filmación fue interrumpida por la cuarentena, una semana antes de finalizarse. “Imaginate la desesperación de quedarse varado en Formosa. Yo dejé a mis hijos —los gemelos Juan y Mariano (34) con síndrome de Down— con todo organizado pero hasta un día, después debía estar acá, con ellos. Entonces el gesto del productor Daniel Werner fue inmenso. ‘Tomate un remis’ me dijo. Y volví como en 20 horas sorteando gendarmería, vallas, en un país desierto… costó 80 mil pesos y Daniel no quiso cobrarme ni un centavo. Es más, hasta pagó la última cuota de la película todavía inconclusa… El papel me dejó salir de mí mismo y transformar el lenguaje corporal de adentro hacia afuera, para componer un personaje tan lejano a mí. Encarno un padre que cortó polea con la familia y lo urbano, y se fue a vivir al monte formoseño. Ahí, en el medio de la nada, se ve atraído por fuerzas sobrenaturales. Es un médico cavernícola, en el sentido que rechaza y desprecia a su hijo gay que va a rescatarlo. Yo no creo en lo metafísico, no soy un padre maltratador y creo en las diferencias. El personaje me demandó esfuerzo pero fue desafiante hacer algo tan distinto a lo que siempre hice” dice Garzón. En el living de su casa del barrio de Núñez hay una guitarra criolla sobre el sillón. La toma y arranca con los acordes de “Ojalá”, del cantautor cubano Silvio Rodríguez, y entona las primeras estrofas. Lo hace muy bien, es muy afinado. “Para mí esta canción habla sobre el amor, aunque dicen que Silvio la hizo para Pinochet… Estoy contento, encontré un profesor de guitarra que me enseña a acompañarme con arpegios. ¡No sabés lo que disfruto! Porque lo que quiero es cantar, cantar para mí. ¡O ir por los bares y pasar la gorra! (Se ríe). Y nunca pude aprender con el lenguaje simbólico del pentagrama, sus corcheas, sus semicorcheas y bemoles”. Escucha un mensaje en su celular y responde gentil, que sería un honor ir al teatro La Ranchería (Junín, provincia de Buenos Aires) con su espectáculo “Bufón”, que incluye dos obras cortas de Antón Chéjov. Y agrega que está pensado para giras, fácil de armar y desarmar, y que se presenta con un violinista.

Noticias: Se mueve mucho por autogestión.
Gustavo Garzón: Yo la hago, yo la escribo, yo la vendo. Hay que aprender a vender lo que uno hace. Me armé de tal manera, que sé que con 70, 80 entradas, a mí me cierra. En épocas de vacas flacas hay que moverse mucho para que la plata te alcance y pagar las cuentas. Soy de clase media y aun cuando gané mucho, seguí viviendo como clase media. Necesito trabajar. Siempre viví de esta profesión, aunque soy un polirrubro; si no tengo trabajo, me lo invento. En pandemia vendí vinos por Instagram. Mi gran aspiración es tener 15 días de vacaciones con mis hijos. Y lo he conseguido. El año pasado fuimos a Mar Azul. Voy a la playa, a correr, leo, tomo mate. 

Noticias: Escuché que está haciendo “Bufón”.
Garzón: Sí, es la primera vez que hago un unipersonal con las dos obras. Un drama que es “El canto del cisne” y la comedia, “Sobre el daño que hace el tabaco”. Para mí las obras cortas de Chéjov son brillantes y me dan la posibilidad de un desdoblamiento. Creo que es lo más difícil que hice en mi vida, lo que más me exige, porque nada me ha pedido tanta concentración… siempre trabajé una línea más cómoda. Empecé a interesarme más por mi rol de actor y a correr mis límites.

Noticias: ¿Y cuándo estrena en Buenos Aires?
Garzón: Todavía no. La estoy precalentando en las giras. La dirige Gustavo Pardi, también excelente actor que es pareja de mi hija Tamara (33). La estamos puliendo. La filmo, me veo…

Noticias: ¿Cómo se ve, se está gustando?
Garzón: En la comedia sí, el drama me cuesta… me cuesta llegar a esas profundidades pero voy consiguiéndolo, con experimentación y ganas de aprender. Me hace sentir vivo.

Noticias: Tamara también es actriz.
Garzón: Sí, pero perdió un poco el interés por la actuación. Se dedica casi exclusivamente a la docencia con personas con síndrome de Down. Trabaja en mi escuela de discapacidad intelectual —ahora está en El Camarín de las Musas— pero tiene vuelo propio. Yo por mi parte doy clases para personas convencionales hace 22 años, actualmente en el teatro Itaca (Humahuaca al 4000), con mi socia Cristina Lombardo. También doy talleres de 5 horas en el interior del país cuando me voy de gira.

Noticias: Y cuando se va ¿los gemelos con quién se quedan?
Garzón: Con empleadas, familia, amigos que los aman. Todos me van dando una mano. Mi trabajo más arduo es organizar su día a día cuando no estoy. Pero nunca dejé de hacer nada por ellos. Vivimos acá solos los tres, con una señora que viene unos días por semana… Ellos son cada día más independientes, pero todavía necesitan supervisión en sus traslados, las compras, el manejo del dinero. Son muy queridos, no traen problema, se los llevan a dormir. Mi pareja actual, Jimena (41), también se los lleva. 

Noticias: ¿Se psicoanaliza?
Garzón: Hice psicoanálisis. La última vez, me di cuenta que iba más a hablar que a escuchar… Creo en el psicoanálisis, pero si uno quiere cambiar. Cuando la estás pasando mal, si no querés o no podés cambiar, no hay psicólogo lo logre. La clave es tomar conciencia y creer que se puede modificar algo o no. 

Noticias: ¿Superó totalmente el cáncer de lengua? ¿Descubrió cuál fue el incidente emocional que lo disparó?
Garzón: Está superado y fue hace 17 años. Descubrí dos incidentes, pero es algo muy íntimo que no voy a decir. Me di cuenta de lo que me enfermaba emocionalmente. Si seguía haciéndome mala sangre de esa manera, iba a volver a enfermarme. Dicen que el secreto es que los problemas no se te metan en el cuerpo.

Noticias: ¿Cree que se puede decir lo peor de la mejor manera?
Garzón: Yo me siento un poco preso de la sinceridad y de la honestidad. Aprendí que se puede decir que no, con dulce de leche. No hace falta ser agresivo para mostrar un desacuerdo. 

Noticias: Pero usted no era así…
Garzón: No. Yo era muy brutal en la manera de decir las cosas, fui despedido de muchos lugares por eso, y ese modo solo me trajo problemas, aislamiento y soledad. Y como no me gusta estar solo y necesito de la gente, del prójimo, del afecto… Porque no alcanza con hacer las cosas bien, te tienen que querer. Y para hacerse querer, tenés que dejar de ser chocante y desagradable para el otro. Ahora prefiero ser feliz a tener razón.

Noticias: ¿Quiénes fueron las mujeres de su vida?
Garzón: Alicia Zanca, la madre de mis primeros tres hijos, Ruth Alfie, la madre de mi hijo Joaquín (23) y mi relación más larga de 15 años, con Romina Hamra. Después entré en un vacío muy complicado…

Noticias: No debe ser fácil estar con alguien como usted, que dice que cuando se apaga la llama se acabó… ¿Exige pasión eterna?
Garzón: (Sonríe) Bueno, ahora voy entendiendo que el amor puede ser de otras maneras, porque el precio de la soledad es muy alto. Pero siempre tiene que estar el deseo de estar con el otro. Y la pareja tiene que traerte alegría, si no, no tiene sentido. Cuando las parejas se vuelven tóxicas no van. Nunca sostuve relaciones en el tiempo con las que no me sentía feliz. Fui aprendiendo a estar solo y a estar bien conmigo mismo, haciendo cosas que me resultan interesantes. Así, podés estar solo o acompañado, pero no buscás a la mujer como un salvavidas. 

Noticias: ¿Cómo ve al país?
Garzón: Este es un país muy discutidor. La gente vive indignada. De todo opina, sobre todo el porteño, que habla mal de todos. Mi ideología me debe haber traído algún problema a nivel profesional, pero no me enteré porque tengo un perfil bajo en política. No confronto. Yo soy un artista con una ideología desde chico…

Noticias: Negro sobre blanco, ¿cuál es?
Garzón: Vengo de la izquierda, me volqué al peronismo y con Menem dejé de ser peronista. Y con Néstor y Cristina me hice kirchnerista. Actualmente sigo siendo kirchnerista, lo mejor que viví como ciudadano argentino fueron los 12 años con ellos. Hoy es otro tema. Estoy bastante confundido, es un momento poco feliz de la política argentina. Acá el gran problema es la imposibilidad de lograr acuerdos de políticas de estado. El odio y la necesidad de destruir al adversario son más fuertes que el interés por ayudar al país. El diálogo y el acuerdo no se producen. Si el jefe de gobierno de la ciudad dice que dialoga con todos menos con el kirchnerismo…

Noticias: Lo mismo ocurre del otro lado…
Garzón: No me consta. No lo escuché. Pero hay que consensuar porque las dos políticas son tan opuestas, que si no aparece una tercera posición que logre ciertos acuerdos básicos, con políticas de estado que digan este país va para este lado o para aquel otro… Y encontrar juntos la solución de la inflación. Yo no sé quién la genera. Si son los grandes grupos económicos, quiénes son. Lo que sé es que nos perjudica a todos. Se tienen que bajar del caballo las tres cabezas de un lado y las tres del otro por el bien de todos. Ojalá se junten Alberto y Cristina, Larreta y Fernández, Massa y Macri… Si no tienen ese gesto de humildad, no habrá caso. Como los padres cuando están peleados. Para que los hijos no sufran, aunque estén separados, tienen un espacio de conversación. Ellos son padres separados, los hijos somos 46 millones.
 

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Sissi Ciosescu

Sissi Ciosescu

Periodista.

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